EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

A 250 años del nacimiento de Humboldt

Octavio Klimek Alcaraz

Septiembre 28, 2019

 

El pasado 14 de septiembre se cumplieron 250 años del nacimiento de Alexander von Humboldt. Él nació en el año 1769, en Berlín, capital de Prusia, hoy de Alemania. Hace unos meses escribí sobre los 216 años de la llegada a Humboldt a México (El Sur, 30 de marzo de 2019), ahora, trato de escribir sobre sus repercusiones.
No reparó mi admiración por sus contribuciones a la ciencia. Humboldt exploró la naturaleza en todas sus formas, estableció nuevas fronteras científicas en sus textos y ha influido, he influye, en numerosos políticos, científicos y muy diversos actores de la sociedad. Su legado y saber universal es abrumador.
En la época de su nacimiento, las ideas europeas sobre la actual América eran muy supremacistas. Muchos intelectuales europeos estaban convencidos de que Europa era superior a América en todos los campos. En el debate de los salones de Berlín, los pueblos indígenas y sus culturas, que no son reconocidas como tales, son en el pensamiento intelectual europeo muy inferiores a la civilización europea y tendrían que haber desaparecido de la historia, esa historia del mundo elaborada desde Europa. En esa época, pocos de los pensadores europeos reconocidos conocían América. Para ellos no era necesario, visitar Estados Unidos, nueva nación independiente, o el Virreinato de la Nueva España. Ya había circulado memorias e informes de viajes de algunos exploradores del Nuevo Mundo, que les daban una idea muy distorsionada de la realidad del Nuevo Mundo. ¿Para qué viajar?
No había forma de que otras ideas y pensamientos fueran conocidos en los salones de intelectuales en Prusia y otros países europeos. No tenían además al parecer demasiado interés en escuchar algo que en general estaría en contra de sus propios intereses económicos de expoliar al Nuevo Mundo.
Pero Alexander von Humboldt era de otra hechura. Había viajado por Europa y quería explorar otras tierras. Con la herencia familiar desarrolla su propio equipo de investigación junto con el joven médico y botánico francés Aimé Bonpland, así de fuerte fue su anhelo por explorar lo desconocido.
En julio de 1799, Humboldt y Bonpland desembarcan en la ahora Venezuela. Los dos europeos viajaran por los países actuales de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Cuba y México, ambos colectan nuevas especies de plantas y animales, hacen mediciones e investigan la cultura indígena. Los conocimientos que ganó en sus expediciones vuelven famoso a Alexander de Humboldt. Su viaje por la ahora Latinoamérica se reconoce como el primer viaje realizado sólo por razones científicas. Cuando en agosto de 1804 –después de cinco años de viaje– Alexander de Humboldt regresa con su material científico a París, es recibido y celebrado por diez mil de personas.
El viaje a la América no es menos que una revolución. Humboldt mismo lo ha capturado en cada detalle. Sus diarios de viaje y demás textos sobre América, literalmente refrendan paso a paso cómo va cambiando su visión de esas tierras americanas bajo el impacto de la experiencia cotidiana. La consecuencia es que Humboldt se deshace a través de su experiencia de muchos de sus prejuicios europeos. La ciencia que produce Humboldt es una ciencia dinámica, no estática. Entonces el movimiento se convierte en la clave para su comprensión del mundo. En sus escritos, no solo se describe todo cuidadosamente, sino que se captura su relación entre sí. Humboldt comprende en la praxis un principio fundamental de la ecología: “Todo es interacción”.
Me voy a permitir citar algunos textos de un artículo de Frank Holl, que se titula Alexander von Humboldt y el cambio climático. Mitos y hechos (texto en alemán que fue publicado en la Revista Internacional de Estudios Humboldtianos, Bd. 19, Nr. 37 (2018) 37-56). Por ejemplo, en su correspondencia juvenil se advierte la profundidad de su visión, ya que entregó una definición similar a la del quehacer de la ecología en 1799: “Mi único y verdadero propósito–escribió en ese momento– es investigar las relaciones entretejidas de todas las fuerzas naturales, la influencia de la naturaleza muerta en la creación de animales y plantas vivas”. Recuérdese, que el concepto de ecología fue propuesto por Enrst Haeckel hasta 1866. Más tarde, en el Volumen 4 de su obra del saber de su época Cosmos, Humboldt habló del “eterno hogar de la Naturaleza”. Hoy se llama ecología, casi con las palabras de Humboldt, como “una subdisciplina científica de la biología que gobierna las relaciones de los seres vivos (organismos) entre ellos y su entorno inanimado”.
En su diario de viaje, Humboldt describe el tema de las obras hidráulicas para desecar el Valle de México. Él es enfático al señalar los cambios del clima local, causado por humanos por sus intervenciones en el balance hídrico del paisaje. En medio de este estudio del clima hacia el Valle de México encuentra en su diario de viaje la citada de oración de serendipia: “Todo es interacción”.
Humboldt fue el primero en reconocer el efecto de cambio climático “al talar los bosques, al cambiar la distribución de las aguas y al desarrollar grandes cantidades de vapor y gas en los centros de la industria”.
Esta declaración se puede encontrar en 1843 en francés en el libro Asia Central. Estudios sobre las cadenas montañosas y la climatología comparativa. Por primera vez en la historia, las diversas influencias antropogénicas en el clima se describen correctamente, y por primera vez, hasta donde puedo ver, un humano llama a este factor climático antropogénico “desarrollar grandes cantidades de vapor y gas” (los gases de efecto invernadero), y también describió el efecto invernadero en el Volumen 3 de la citada obra Cosmos.
Sin embargo, él no podía prever las amenazas de un cambio climático antropogénico. Sus hallazgos y los de otros investigadores sobre el clima en el siglo XIX cayeron en el olvido a principios del siglo XX. Se retoma la importancia de Alexander von Humboldt cuando es reevaluado como investigador del clima y “primer ecólogo” nuevamente por el movimiento ecologista del último cuarto del siglo XX.
El viaje de investigación a América de Alexander von Humboldt sigue a la fecha produciendo muchas contribuciones en nuestra visión del mundo en este siglo XXI. Debemos conmemorar estos 250 años de Humboldt con gran respeto a la obra de uno de los más relevantes exploradores que ha dado Europa. No lo olvidemos.

P.D. La tragedia de los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos y muchas otras personas inocentes asesinadas en esa noche triste del 26 de septiembre debe tener la palabra justicia y no a la impunidad.