EL-SUR

Viernes 20 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

A enaltecer la política

Héctor Manuel Popoca Boone

Mayo 06, 2005

 

 

Algunos de los acontecimientos políticos ocurridos en estas tierras del sur, en los últimos meses, me mueven a reflexionar sobre ellos con el propósito de sacar lecciones útiles en la ardua tarea de enaltecer la política.

Gobernantes a gobernar. Al calor del entusiasmo suscitado por diversas precandidaturas a la gubernatura estatal, algunos presidentes municipales colocaron públicamente sus corazones al lado del de su preferencia. Pero no nada más exteriorizaron sentimientos con sus declaraciones, sino que las avalaron con presencia física en diversos actos públicos de preproselitismo político. Eso ocasionó descuido en sus tareas de gobernar; es decir, distrajeron atención, tiempo, esfuerzo y recursos dignos de mejor utilización legítima en las tareas del bien gobernar. En algunos casos, incluso, ocasionó conflictos y divergencias al interior de los equipos de gobierno por discrepancias en cuestión de predilecciones; derivando en resquebrajamientos y renuncias. El ejemplo más claro de ello se dio en el gobierno municipal de Acapulco. Es conveniente recordar que el mejor y más acrecentado capital político que le puedan aportar al partido político en el cual militan los gobernantes, para que éste salga triunfante en comicios futuros, es precisamente dedicarse en cuerpo, alma y de tiempo completo a gobernar bien.

Legisladores a legislar. La gestión social no es función sustantiva de los senadores, diputados y regidores. Aun cuando sea legal asignarles y entregarles presupuesto público para tal tarea, por parte de los poderes Ejecutivos, no es ético ni conveniente. Con ello se abre la puerta para la subordinación y tergiversación de responsabilidades, cuando no a la franca corrupción y compra simulada de votos camarales. Ya de por sí es creciente la crítica, tanto en cabildos, congresos locales, como en el federal, sobre la orientación o inclinación de los votos a través de consignas políticas o de su compra subrepticia; demeritando en mucho el ejercicio del libre albedrío y determinación en base a principios, o en función de los intereses mayoritarios del pueblo representado. La última cotización en el mercado de la corrupción política nacional fue de 2 millones de pesos, para que un diputado local del estado de Morelos cambiara de partido político y reducir así las probabilidades de someter a juicio político al frívolo gobernador panista en turno ¡Uff!

Corrupción y perversión política. El uso y el abuso del dinero para hacer política pueden resolver problemas momentáneamente; pero en la realidad se postergan, con mayor costo y complejidad, para un futuro no lejano. Tal perversión termina por pervertir a la larga a quienes la practican. Las últimas corrupciones políticas realizadas, descubiertas y denunciadas hasta su exacerbación en los medios de comunicación masiva, consumadas por colaboradores cercanos al jefe de Gobierno del DF, dan cuenta de la pérdida de la ética y de los principios en la práctica del quehacer político. Independientemente de la ideología que los políticos digan profesar o del partido político en que militan, una vez en el poder, y con recursos económicos a la mano, todos son susceptibles de corromper y de corromperse.

También el usar malas artes para descalificar o anular a un competidor político cae dentro del campo de la perversión en el ejercicio democrático. A estas alturas nadie tiene la menor duda que las corruptelas publicitadas fueron usadas por el gobierno federal, a través de un complot, orquestado con suficiente antelación, para tratar de dañar la estima en el pueblo y la propia personalidad política de Andrés Manuel López Obrador, perfilado como fuerte precandidato presidencial. Ambas acciones reprobables lo único que muestran son las miserias en donde deambula la política mexicana.

 

 

PD1. Fernando Pineda Ochoa: a la pregunta ¿quién determina si son infundios, tergiversaciones o críticas razonables, lo vertido contra el gobernador René Juárez Cisneros? La respuesta es: la veracidad de los dichos y de los hechos. Ahora que si filosóficamente nos preguntamos, como lo hiciera Jesucristo ¿qué es la verdad?, ya nos fregamos. En todo caso me atengo al principio axiológico que dice que la verdad siempre será revolucionaria; por más que grupos de interés, de todas las ideologías, en todos los tiempos, hayan, siguen y seguirán tratando de ocultarla o matizarla.

Acepto el papel de amanuense del gobernador. Reconozco mi aporte en los principales documentos de gobierno de esta administración estatal, los cuales fueron fruto de un esfuerzo y un liderazgo colectivo. Convendrás conmigo que Guerrero ya no requiere de más caciques o caudillos de cualesquier naturaleza.

Por lo demás, a muchos les consta mi práctica cotidiana de crítica y autocrítica como método recurrente para buscar la superación, la congruencia, la autocorrección y por tanto el perfeccionamiento en la concepción, conducta y labor cotidiana. Claro está que dicha práctica la hago, no exenta de cierta dosis de ironía o sarcasmo para no caer en la depresión o tener que ir al terapista de la autoestima personal y situacional cada quince días.