EL-SUR

Sábado 20 de Julio de 2024

Guerrero, México

Opinión

A finales de mayo

Silvestre Pacheco León

Junio 05, 2023

Termina el mes de mayo y en mi pueblo no ha llovido pese a las festivas y reiteradas peticiones al dios de la lluvia para que sea generoso.
Salvo por los constantes ventarrones y dos lloviznas la tierra sigue seca, la flora gris y la fauna sedienta.
En las casas el agua escasea. Hoy el primer anuncio del día por uno de los altoparlantes es para una reunión que se convoca a los colonos que toman el agua de la barranca del rincón de Tlapacholapa a una reunión a las cinco de la tarde para tomar medidas de contingencia para saciar su sed.
Con el sol asomándose en el oriente, en las mañanas alegran la calle los pasos urgentes de niños y jóvenes rumbo a la escuela, cada cual en el nivel correspondiente porque hay en la cabecera una oferta educativa que alcanza hasta el nivel superior porque gracias a la red de universidades Benito Juárez del gobierno federal y el interés de las autoridades locales, Quechultenango se ha sumado a los municipios que ahora cuentan con una institución en la que los jóvenes podrán estudiar la carrera de Medicina Integral y Salud Comunitaria con el apoyo de una beca de 10 mil pesos por semestre.
Desde el presente año la cobertura de la educación pública abarca desde pre primaria hasta la carrera profesional. Después de 1960, año de la fundación de la escuela secundaria por cooperación “Lázaro Cárdenas” que se convirtió en Escuela Técnica Agropecuaria, se fundó el Centro de Bachillerato Técnico Agropecuario, y desde el presente año se fundó la escuela de Medicina Integral y Salud Comunitaria de la red de universidades Benito Juárez de la 4T en la que estudian 125 alumnos mayoritariamente mujeres.
Las muchachas y los muchachos viajan medio kilómetro sobre la carretera Chilpancingo-Quechultenango a las antiguas instalaciones de la ETA, rehabilitada con ese fin después de la inundación que el pueblo sufrió como efecto de los ciclones Ingrid y Manuel en el año 2013.
Un día de nuestras vacaciones en Quechultenango Palmira y yo decidimos visitar la escuela, ella con la idea de donar su biblioteca a los estudiantes y yo para conocer el funcionamiento de la universidad.
Llegamos con el calor del medio día cuando los estudiantes realizaban su práctica de venoclisis dirigidos por la coordinadora de la carrera, una joven y dinámica médica de origen acapulqueño que nos atendió con toda amabilidad para platicarnos de la experiencia que se vive en esta escuela de reciente fundación que ya anuncia la convocatoria para los interesados en inscribirse al segundo semestre de la carrera.
Muy entusiasta la coordinadora Karla Vélez nos platica que ella de niña conoció los manantiales del río Azul y hasta nos dijo recordar exactamente en cual de ellos jugaba con su hermana.
Dice que en parte se interesó en competir por una plaza de la plantilla docente en la convocatoria de la universidad recordando los felices paseos que hacía con su familia en El Borbollón y la otra por la oportunidad de hacer carrera en una escuela afín a su profesión, comentando que le alegró sobremanera que para ingresar al sistema no se requería ni se admitía ningún tipo de recomendación más allá del perfil profesional de cada aspirante, lo cual siente que aleja del pernicioso modelo jerarquizado de la educación tradicional que conocemos y que da pie a toda clase de corruptelas y abusos de parte de las autoridades.
En el nuevo modelo de la Universidad Benito Juárez dice que la autoridad máxima la integran los docentes en pleno, coordinados por ella, que así es el método para tomar las decisiones importantes, de ahí que exista una coordinación y no una dirección.
Esa nueva forma de relación ha favorecido el ambiente que se mira y respira en la comunidad estudiantil, sin el tradicional temor que los estudiantes sienten frente al personal docente que desde el principio y a propósito marca su distancia frente al alumnado.
La coordinadora un poco reticente con nosotros quiso primero saber nuestro propósito en la visita para consultar con alguien, que después supimos que era el presidente municipal, que amablemente autorizó nuestra visita.
En una entrevista la coordinadora respondió a todas nuestras preguntas y comentarios auxiliada por el responsable técnico de la escuela.
Nos dijo que ya se tiene el terreno donde se edificará el edificio de la universidad y que ahora se trabaja en el estudio de la mecánica de suelos en la colonia donde estuvo la Casa Grande de la hacienda cañera de San Sebastián.
Salvo dos personas que dice han menospreciado la calidad y el nivel de la universidad, la coordinadora habla del amplio apoyo que recibe de la comunidad empezando con el que le otorgan las autoridades municipales que fueron quienes gestionaron este beneficio.
Le pregunté a la coordinadora su opinión sobre el hecho destacable de que siendo el gobierno municipal de un partido de oposición, cómo veía la coordinación entre ambos y me dijo que era la deseable, que por su parte ella era una persona neutral, dando a entender que no tenía partido, o que las diferencias partidistas no tenían porqué influir en la educación.
Respecto al nivel de escolaridad de los estudiantes la coordinadora señaló que si bien su formación no es excepcional, tampoco dejan mucho que desear reconociendo que no falta aquel joven que solamente se inscribió para gozar de la beca que se les ofrece, pero así como hay solo interesados en el dinero otros jóvenes ni siquiera se anotaron para gestionar dicho apoyo, lo cual habla de un genuino interés por el estudio.
Para la estudiante X que viene desde un pueblo más allá de Colotlipa la universidad fue una bendición porque dice que le permitirá alcanzar su sueño de verse de médica al servicio de los pueblos que necesitan de sus servicios.
Me comenta mientras espera en la parada de las combis que cuando terminó el bachillerato quería salir de su pueblo para conocer la realidad de otros lugares más allá de la cañada pero que sus padres no le permitían que siquiera pensara en andar sola, fuera del cuidado familiar y que no encontró otro medio para salir de su casa que casarse. Así tuvo una hija y cuando se abrió la escuela de medicina no quiso dejar pasar la oportunidad comprometiendo a su marido para que la apoyara en la carrera.
Ahora se esfuerza por cumplir con todos los trabajos de la escuela aprovechando cada minuto del que su mamá y su suegra le regalan cuidándole a su hija.
Otros estudiantes que acompañaban a X nos dijeron que carecen de biblioteca y que sus tareas e investigaciones las deben realizar utilizando la internet pero que gastan mucho dinero en fotocopias por lo cual les urge tener pronto su biblioteca, por eso dieron la bienvenida a los libros que Palmira ofreció donar.
Por mi parte no dejo de celebrar esta opción nueva de estudio para los jóvenes pobres de pueblos apartados. La existencia de esta escuela será una opción de muchachas como Anita quien terminando el bachillerato no tuvo la oportunidad de hacer una carrera, acabando como ama de casa y llenándose de hijos. Seguramente el futuro de Fanny, la niña quinceañera que atiende las mesas en una enramada de Santa Fe no sea del destino manifiesto y pueda retomar la escuela después de la dolorosa experiencia de la pandemia del Covid-19 que la obligó a truncarla.