EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

A la expectativa del tsunami

Héctor Manuel Popoca Boone

Junio 30, 2005

Las primeras semanas de este mes, hubo varios terremotos originados en el mar, a la altura de la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos. Mismos que hicieron temer y alertar sobre la posibilidad de un tsunami (maremoto), en esa altitud de la costa del Océano Pacífico.

Tales eventos nos vuelven a recordar que prevenir es vivir. En Guerrero, la prevención de siniestros naturales debe ser siempre plan de medidas prudenciales actualizado. Vivimos en una entidad federativa en donde con frecuencia recurrente padece de sismos, huracanes y muy de vez en cuando, maremotos. Ellos provocan, a veces, según su intensidad o magnitud, pérdidas de vidas humanas y de bienes materiales en gran cuantía. Cierto es que no está en nosotros poderlos evitar, pero sí minimizar sus estragos.

El maremoto es el siniestro natural del cual, en la actualidad, tenemos escasa cultura de prevención. Fenómeno marino del que no estamos exentos, aun cuando afortunadamente no se han presentado con gran intensidad en nuestras costas, salvo el acontecido en Zihuatanejo, Municipio de Teniente José Azueta, el 16 de noviembre de 1925, con olas de alrededor de 10 metros de altura, de acuerdo a lo asentado por Graciela Alcalá, et al. En el ensayo Los maremotos en México.

Los investigadores asientan que de las costas mexicanas, las que dan al Océano Pacífico son las más propensas a éste fenómeno de la naturaleza y son los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas los más susceptibles de afrontar los efectos destructivos de los maremotos.

Esto es así, porque la mayoría de los maremotos se originan a partir de los sismos generados en las zonas de hundimiento (subducción) de los bordes de las placas tectónicas que forman la corteza del fondo costero en esa zona del Océano Pacífico, dentro de lo que se llama Fosa Mesoamericana.

Las probabilidades del acontecer de un maremoto y sus posibles consecuencias devastadoras, nos impelen a tomar medidas preventivas: hacer del conocimiento, sobretodo a las poblaciones asentadas en las costas guerrerenses, acerca de lo que es un maremoto, cuáles son las causas que lo originan, las señales anticipadas que lo identifican y las acciones a tomar una vez que éstas se presenten.

Un maremoto es una secuencia de olas grandes que se originan, generalmente, cuando se presenta un sismo en la plataforma continental o en el fondo del océano. Estas olas arriban a las costas con gran altura y fuerza. También pueden ser provocadas por explosiones nucleares submarinas, erupciones de volcanes en el fondo del mar, deslizamientos de sedimentos que acarrean los grandes ríos al desembocar en los océanos o por impacto marino de meteoritos.

En alta mar, las olas provocadas por un maremoto viajan rápido (más de 100 kilómetros por hora), con gran longitud y con poca altura; lo que las hace prácticamente imperceptibles. En la medida que se acercan a las costas y disminuye su distancia del lecho marino, se reduce la velocidad, se acorta la longitud, pero se concentra la energía e incrementa la fuerza y la altura de las olas.

Es preciso decir que un maremoto no es una sola ola, sino una secuencia de olas que se suceden cada 15 a 40 minutos durante un lapso de medio día, un día o más. Por lo general, no son las primeras olas las más grandes y poderosas. Las olas de un maremoto no deben ser confundidas con las olas que provocan tormentas, huracanes o marejadas que son generadas por el viento.

La primera señal de la proximidad de un maremoto es que el mar se aleja de la línea de playa hacia mar adentro y deja al descubierto el fondo marino que minutos antes se encontraba cubierto por el mar. La segunda, es el comportamiento nervioso y anómalo de animales domésticos y silvestres, que por su capacidad de percibir sonidos y vibraciones que el ser humano no puede, los lleva a inquietarse y tratar de huir de las costas a tierra adentro.

Cuando se presenten estas señales lo mejor es alejarse del mar y de la playa. También hay que alejarse de los ríos, esteros y lagunas costeras, puesto que las olas de un maremoto pueden viajar varios kilómetros tierra adentro a lo largo de estos cuerpos de agua.

Por último es necesario tener presente que los maremotos, a diferencia de los sismos y huracanes, debido a que no suelen ser frecuentes en un mismo lugar puesto que llegan a pasar decenas de años, las medidas de prevención tienden al olvidarse de generación en generación y propenden a desaparecer las actitudes previsoras en la memoria colectiva. Los más de 200 mil muertos en Asia a consecuencia del último tsunami recién pasado, deben ponernos a remojar nuestras barbas.

PD1. Así son las cosas, zanca: La verdad es que en Guerrero no sabemos a cual irle: Si se presenta el fenómeno meteorológico del niño, tenemos sequía; si se presenta el fenómeno de la niña, tenemos huracanes. Mejor optemos por la vasectomía.

PD2. Está dentro de la naturaleza del mosco picar y seguir picando; en la luciérnaga, brillar y seguir brillando; en la cigarra, cantar y seguir cantando. Cual se ha distinguido en su vida pública por la bohemia y la parranda, seguirá siendo frívolo e irresponsable por el resto de sus días. Por eso estamos con Luis Walton, los que queremos certidumbre real y gobierno sensato para Acapulco.