EL-SUR

Lunes 03 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

A más Covid, más cuidados

Silber Meza

Enero 08, 2022

DE NORTE A SUR

 

Apenas el lunes 3 de enero me enteré de los primeros casos de personas cercanas. Un grupo de amigos de Sonora empezaron a comentar que tenían síntomas de Covid, y como se habían visto unos días antes alertaron a los demás. De un grupo de ocho, seis resultaron positivos. Hicieron cuentas de sus cadenas de contagios y llegaron a la conclusión de que no se habían contagiado juntos, sino por separado.
Al día siguiente un hermano mío de Sinaloa no fue a una reunión familiar porque creyó que tenía Covid, no tenía síntomas pero una compañera de su trabajo había resultado positiva a la prueba.
El miércoles otro hermano tomó un vuelo, de Culiacán a Cabo San Lucas, y una amiga que pasaría por él al aeropuerto le avisó que no iría porque también había resultado positiva a la prueba.
Durante jueves y viernes no dejé de leer mensajes en Facebook donde amigos anunciaban que se habían contagiado y recomendaban hacerse una prueba a todos aquellos con los que habían tenido contacto.
La mayoría de los casos cercanos no han manifestado síntomas graves: sudoración, congestión nasal, alta temperatura y dolor de cabeza. Aunque aún no existe información oficial, es probable que sea la nueva variante Ómicron la que les ha contagiado.
Recién pasaron las fiestas de Navidad y Año Nuevo y se vino el contagio con toda la fuerza. La razón nos dice que justo en este momento tenemos que ser mucho más cuidadosos que lo habitual. Más que una ola es un tsunami, y como tal pasará y regresará la calma, así que nos toca cuidarnos mucho para que haya el menor número de contagios posibles y, sobre todo, menos muertes.
Es verdad que ahora la crecida de Covid-19 nos toma más protegidos, con buena parte de la población vacunada con dos dosis y otra parte de los adultos mayores ya con la tercera vuelta. Y ya se ha abierto el registro incluso para los mayores de 40 años, así que hay razones para guardar la calma y actuar con serenidad.
De acuerdo al sitio que habilitó el Conacyt (https://datos.covid-19.conacyt.mx) la mayor parte del país aún se halla en color verde, pero es claro que esto no durará mucho tiempo. El lunes 20 de diciembre pasado la plataforma registró un total de 3 mil 271 casos positivos de Covid, y una semana después, el lunes 27, la cifra de casos positivos había crecido a 7 mil 315. Más del doble.
La tendencia es tan poderosa que para el lunes siguiente, el 3 de enero de 2022, los casos ya eran 17 mil 183. Más del doble. Aunque la cifra está aún lejos de los más de 25 mil casos registrados el 10 de agosto de 2021, durante la etapa más alta de la tercera ola de Covid, de seguir la tendencia será alcanzada en cuestión de días.
En cuanto a las defunciones el sitio registraba 299 mil 970 hasta el jueves 6 de enero, es decir, muy cerca de las 300 mil muertes oficiales. Sin embargo, hasta el momento no se ve reflejada en el sistema una nueva ola de fallecimientos por la enfermedad.
El martes pasado, durante la conferencia mañanera, el secretario de Salud, Jorge Alconcer Varela, mencionó que la nueva variante Ómicron es de mayor contagio, pero también con un nivel de mortalidad más bajo que las anteriores.
“La reducción de la ocupación nacional hoy, con fecha de ayer, es de menos del 91 por ciento y tenemos tan sólo 15 por ciento de ocupación de camas generales, 11 de las que tienen o requieren ventilador”, informó.
La guardia de la ciudadanía tiene que seguir arriba. Lo que no debemos de hacer es confiarnos, creer que no pasará nada. No. Las familias mexicanas hemos sufrido mucho por los efectos del SARS-CoV-2. Ya son dos años en que, literalmente, nos ha cambiado la vida.
Ahora no nos abrazamos ni nos besamos como antes; ahora no nos hablamos de cerca como antes; ahora no nos reunimos como antes. Ahora, a diferencia de antes, nos pasamos más tiempo sobre el monitor en videollamadas, ahora pedimos más comida a domicilio, ahora compramos más por internet y visitamos menos las tiendas departamentales y supermercados.
Nuestro mundo cambió de repente, y todas las familias tenemos un fallecimiento –o más– que lamentar. Lo menos que podemos hacer es cuidar de nuestra vida y cuidar la vida de las demás personas.
Demos el último esfuerzo.