EL-SUR

Sábado 22 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

A salvar la cuenca del río de La Sabana

Jesús Mendoza Zaragoza

Octubre 07, 2019

 

Francisco de Asís es considerado el “hermano universal”, reconocido por creyentes de las más variadas iglesias y tradiciones religiosas. Incluso es reconocido por no creyentes y escépticos. Su estilo de fraternidad traspasó las fronteras de la religión y de la humanidad, tanto que él hablaba de la hermana agua, del hermano lobo y de la hermana luna. En el huerto de su convento dejaba un espacio para la hermana hierba. Vivía una relación de fraternidad con todas las criaturas. Hablaba de vivir con la tierra y no sobre la tierra. Logró una sensibilidad espiritual tan fina que todo lo miraba en clave de fraternidad. De ahí que Francisco de Asís ha sido considerado como santo patrono de los ecologistas por su relación fraterna con todos los seres creados.
Con esa inspiración franciscana, el 4 de octubre pasado, un grupo de vecinos de La Sabana y de sus colonias circunvecinas, nos congregamos en un acto religioso en el lecho del río de La Sabana para celebrar la maravilla de la creación, para hacer memoria del espléndido pasado de este río, para percatarnos del daño que le hemos hecho durante las últimas décadas, y con el interés de rescatarlo de la inmundicia a la que ha quedado reducido.
Los sabaneños sacaron a luz sus recuerdos de hace unas seis décadas, cuando el río lucía espléndido y ofrecía agua para beber, para lavar, para bañarse en él. El río era entonces un lugar de encuentro y de esparcimiento comunitario que daba vida a La Sabana y a las comunidades colindantes. Esta memoria sigue viva y sólo despierta nostalgias por el pasado, dado el deprimente estado en el que el río se encuentra hoy. ¿Cómo hacer que esa memoria colectiva se convierta en detonante de un futuro diferente?
Es afortunada la creciente conciencia ecológica en la sociedad, que va reconociendo la necesidad de un cambio en los estilos de vida y en las relaciones con el planeta y con los recursos naturales. Pero estamos aún en pañales ante los graves desafíos ecológicos que tenemos hoy. Al respecto hay que apretar el paso para frenar y revertir los daños causados hasta ahora por dondequiera. Por ahora quiero referirme a una grave necesidad que me parece impostergable, relacionada con la cuenca del río de La Sabana.
La cuestión que quiero plantear ahora es la recuperación del río. Pero el asunto no es sencillo porque este río ha quedado incorporado al entorno suburbano de la ciudad de Acapulco, por lo que ha sido afectado por el caótico proceso de urbanización de la zona. Por esto mismo, el río ha quedado impactado por diferentes procesos generados por el crecimiento poblacional.
No soy un experto en el tema pero he observado tres graves problemas que están afectando actualmente al río. El primero es la erosión del suelo, que año con año azolva el río con toneladas de tierra y de arena que bajan hasta su lecho. El segundo está relacionado con la basura que es arrastrada o puesta en el lecho del río, y el tercero está ligado a las aguas negras que han convertido al río en un maloliente resumidero. Por ello, tenemos que hablar ya no solo del río de La Sabana sino de toda la cuenca del río y de la laguna de Tres Palos. Este deterioro se genera desde el entorno rural, allá por el poblado Kilómetro 30 y se agrava a su paso por La Venta y Ciudad Renacimiento. Esos tres factores están matando al río y matarán a la laguna, convirtiéndola en un gran depósito de desechos que, a su vez, impactará negativamente en la Zona Diamante de la ciudad. ¿Qué pasará en unos años más en esa zona, colindante con una laguna colapsada y muerta?
A mediano plazo, si no se atiende, esta cuenca colapsará y afectará gravemente a la ciudad. Por ello se precisa una atención concertada entre los gobiernos federal, estatal y municipal y la intervención de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para que se rescate no solo el río sino toda la cuenca, que incluye la laguna de Tres Palos.
El gran desafío ahora es salvar al río y a la laguna de Tres Palos, en la que desemboca. Esto requiere la intervención de las comunidades aledañas y de los gobiernos aludidos. Tiene que incluirse un plan educativo para que la población colabore activamente en el rescate y en la prevención de nuevas crisis. Y requiere también de una gran inversión federal para resolver los problemas de la erosión de suelos, el drenaje para aguas negras y el manejo de la basura.
Dos grandes tareas son importantes, no sólo para sanear el río y la laguna sino para la salvación de la cuenca, para que nunca más se contaminen ni el río ni la laguna. La primera está en convencer a la población de que tiene que organizarse para empezar a hacer un camino de lucha, de educación, de gestión y de prevención. La sociedad tiene que llegar a convertirse en interlocutora y colaboradora de las instituciones públicas correspondientes para que esto pueda darse. Y la segunda gran tarea está en convencer también a los gobiernos para que cada uno, según sus facultades, cumpla su responsabilidad, para que se diseñe un proyecto integral para salvar esta cuenca y se disponga de los recursos necesarios.