EL-SUR

Martes 09 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Acabar con la pobreza es ahora posible

Silvestre Pacheco León

Diciembre 29, 2025

 

Comparar la riqueza que produce cualquier sociedad con un pastel a repartirse, es parte de la historia económica.
En México, desde el presidente Adolfo López Mateos en la época del llamado desarrollo estabilizador, en la que más creció la economía, se sostenía que primero debía hacerse el pastel para luego proceder a repartirse, como argumento para que los trabajadores dejaran sus reclamos de aumento salarial.
Después, para seguir ignorando las demandas de aumento salarial, el régimen priísta sostenía que era preciso hacer más grande el pastel para que alcanzara para todos, y eso lo repetía el panista Vicente Fox cuando llegó a la presidencia, pero el caso es que aunque le fuera bien a la economía, el reparto de la riqueza con justicia nunca llegaba, por eso como en ningún otro país del mundo se concentró tanto la riqueza mientras la pobreza se extendía cada vez más.
Cuando llegó al gobierno la 4T, la diferencia entre los ingresos de los más ricos era de 35 veces más frente al que percibían el salario mínimo.
La otra expresión que popularizaron los gobiernos priístas fue la de abrocharse el cinturón anunciando tiempos de pobreza, pero claro, dirigiéndose a los pobres, no a los ricos porque esos siempre gozaron de privilegios.
Fue después de la larga y negra noche del neoliberalismo que duró seis sexenios, hasta la llegada de la 4T al gobierno, que la situación para los pobres comenzó a cambiar porque durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador esa diferencia de salarios entre los de ingresos más altos y los más bajos se redujo a la mitad, y la igualdad comenzó a crecer.
Con el aumento sostenido al salario mínimo, que si usted recuerda en 2019 fue del 16 por ciento, el poder adquisitivo de los trabajadores se fue recuperando de la pérdida y luego mejoró con el 20 por ciento en su segundo año, hasta que vimos pasar el salario mínimo de 88 pesos diarios en 2018 a 249 pesos durante el sexenio de AMLO.
Ese aumento salarial fue el que mejoró el mercado interno porque aumentó el número de compradores y el gobierno controló la inflación para que los comerciantes abusivos no aumentaran sus precios, demostrando la falsedad de lo que sostenían los gobiernos del PRIAN para cuidar la fortuna del reducido sector de los ricos.
Fue con ese nuevo modelo conocido como Humanismo Mexicano que se logró en seis años sacar de la pobreza a más de 13 millones de mexicanos, lo que proporcionalmente sólo China había hecho como milagro para acabar con la pobreza.
Frente a esta realidad que se ha convertido en un hecho histórico para los mexicanos, y un modelo a copiar por los demás países del mundo, los opositores del PRIAN dedicados a tratar de desacreditar cada logro alcanzado, ahora critican que el nuevo modelo en el reparto de la riqueza es contraproducente porque se está haciendo sin el crecimiento del pastel, es decir, sin que crezca la economía y hasta califican al Humanismo Mexicano como asistencialista, que repite la política de dádivas del PRI para controlar y mediatizar a las clases populares.
Sin embargo y contrariamente a la política económica del neoliberalismo, en los hechos el gobierno continúa invirtiendo en obras de infraestructura moderna, para que los inversionistas con visión aprovechen esta nueva realidad donde se combate con eficacia la corrupción y existe un estado de derecho incomparablemente mejor al que hemos tenido en el pasado.
Por eso, en este contexto, es importante el anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum de que el aumento en el financiamiento de los programas sociales es prioritario para continuar con la redistribución justiciera del ingreso que en el último año del gobierno de Enrique Peña Nieto fue de 291 mil millones para los programas sociales y durante el gobierno de López Obrador alcanzó la cifra de 850 mil millones y para el año que comienza alcanzará el monto de un billón de pesos.
Lo anterior es una respuesta contundente contra los conser-vadores neoliberales y opositores a la 4T quienes sostienen que lo que hace el nuevo régimen por la igualdad entre los mexicanos es en vano mientras la economía no crezca, pero esa es una verdad de Perogrullo porque es precisamente el reparto equitativo del pastel, sin importar su tamaño, lo que marca la diferencia de antes y ahora, porque antes el reparto, además de ser escaso, era discrecional y partidista, dirigido a los apoyadores del régimen y ahora el apoyo llega al último rincón del país sin distingos de partidos ni de creencias.
Con el reparto más equitativo del ingreso se ha visto que se fortalece el mercado interno y el progreso se comparte entre todos y todos los festejamos.
Por eso frente a esa nueva campaña que alude al tamaño del pastel es relevante que con los datos del Banco Mundial, que en nada simpatiza con el régimen de la 4T, se muestra que en los últimos siete años México fue el país en el que más creció la clase media, pasando de 27 de cada cien, en 2018, a casi 40 en 2025, lo que significa que la pobreza se redujo en nuestro país de 35 a 21 por ciento lo cual es un indicio de que la ruta que se sigue para erradicar la pobreza es correcta porque en apenas en siete años la pobreza se redujo en 13 por ciento, casi 2 por ciento anual, lo que quiere decir que continuando por esa ruta en 15 años o dos sexenios más se estará desterrando la pobreza de nuestro país para la felicidad de todos y la admiración del mundo.
Por eso no está demás festejar desde ahora que en toda América latina ni Uruguay, Perú, ni Argentina ni Ecuador, pudieron lograr esta proeza.
Así que vale la pena señalar que, en contra de lo que los opositores afirman, los programas sociales como la pensión universal y para discapacitados, para mujeres de 60 años y más, Sembrando Vida, fertilizante gratuito y Jóvenes Construyendo el Futuro, así como las becas para todos los que estudian, desde el nivel básico hasta la profesional, no son dádivas ni medidas asistencialistas, sino derechos constitucionales y prosperidad compartida que ahora beneficia a poco más de 33 millones de mexicanos.
Garantizar el derecho humano al agua con la nueva Ley Nacional del Aguas, que busca su uso racional y también equitativo, terminando con su desperdicio en el riego tradicional, acaparamiento y comercialización, convertirá la vida de los mexicanos en una nueva realidad.
El otro hecho destacable en el panorama mundial es que México ocupa ahora el segundo lugar en desocupación con apenas 2.7, después de Japón. Hay en nuestro país 22.8 millones de trabajadores ocupados por eso ha de ver usted anuncios por doquier donde se ofrece empleo, lo que significa que casi todos los mexicanos tienen un ingreso y está por arriba de todos los países, incluido Estados Unidos.