EL-SUR

Sábado 08 de Mayo de 2021

Guerrero, México

Opinión

Alcaldes de Acapulco (XXXIV)

Acapulco en una canción

Anituy Rebolledo Ayerdi

Enero 14, 2021

 

(Sexta de 10 partes)

Lamentamos profundamente el deceso de nuestro querido amigo Lucio Arizmendi Dorantes, único sobreviviente del Clan Arizmendi de Ejido Nuevo, integrado por creadores e intérpretes de la auténtica música suriana, aquí recordado hace dos jueves. Saludamos solidariamente a su señora esposa e hijos y en general a todos los Arizmendi de Acapulco. QEPD

Tadeo Arredondo Villanueva

Tadeo Arredondo Villanueva fue un compositor e intérprete tan precoz como discreto. Todo sale a relucir cuando la maestra de la gloriosa Altamirano descubre en su cuaderno de tareas algunos de sus apuntes musicales. Frente a la necesidad de que el cuarto año C tuviera un representante ganador en un próximo concurso interno de canto, la profa le ofrece, a cambio de su participación, convertir en su libreta de calificaciones la R (de reprobado) en A ( de aprobado).
Tadeo condiciona la oferta a la inclusión de dos alumnos del mismo grupo con quienes forma ya un trío musical: Ervey, su hermano menor y Anituy Rebolledo, su vecino recién llegado de su natal San Jerónimo de Juárez. Aceptada que fue la condición, los tres muchachillos inician largas escoletas para armonizar las tres voces con el acompañamiento de una guitarra única, la Tadeo, por supuesto. Ignorarán las voces segunda y tercera imprescindibles en un conjunto tal y con lecciones apresuradas lograrán mover las maracas y el gujiro
Llega la fecha del certamen y Los Costeñitos, que así se inscribe al trío, obtienen el primer lugar y a partir de entonces serán el ajonjolí de todos los moles festivaleros de la institución e incluso de celebraciones extramuros. Para las presentaciones se les uniformó de blanco, pantalón y guayabera y un paño colorado anudado al cuello.
El repertorio de Los Costeñitos no incluía, como pudiera pensarse, canciones como La patita, El ratón vaquero o similares de Cri-Cri. Eran las tres clásicas pero de amor y contra ellas: Corazón, de Consuelito Velázquez y Amor que malo eres, de Luis Franqueti, cerrando con una composición de Tadeo titulada Mi viejo Acapulco. Reseña esta un tour porteño en el que maneja el ritmo sureño característico de su música. Muchos años más tarde utilizará la pieza como armazón para su popular Carnaval de Acapulco. Hela aquí:

Mi viejo Acapulco

A recoger conchitas
ibas todos los días
con tu paso cadencioso
que aumentaba mi pasión.

Por esa Playa Larga
donde te esperaba
junto al muelle de madera
al que iban a pescar.

Recuerdo Manzanillo
El Capire y El Palmar
aquel viejo castillo
de leyenda sin igual.

Esa pequeña iglesia
donde fuimos a rezar
hoy todo esta cambiado
convertido en gran ciudad.

Recuerdo con nostalgia
a mi viejo Acapulco
Petaquillas, La Playita
y La Pinzona, también.

El Hueso, Adobería
La Poza y El Teconche
La Crucita y La Guinea
con Tambuco y El Placer.

Los viejos pescadores
me solían decir
cosas maravillosas
no volverás a vivir.

Recuerdo La Quebrada
El Puente Alto de mi amor
también La Lima, Tepetates
y el Pozo de la Nación.

Ese pequeño quiosco
de remanso popular
hoy todo está cambiado,
convertido en gran ciudad.

Recuerdo Los Naranjos
campanas de La Mira
La Crucita y los paseos
por Icacos y El Marqués.

Aquel Chorrillo de agua
también La Cuerería
remembranzas
que reviven mi ilusión.

Los viejos pescadores
me solían decir:
“cosas maravillosas
no volverás a vivir”.

Guía para millennials

La Playa Larga partía del fuerte de San Diego (con las aguas de la bahía golpeando sus muros, retiradas más tarde al construirse la Costera. El Fuerte era llamado simplemente El Castillo) y terminaba en Tlacopanocha (hasta donde llegaba el viejo paseo costero pues no había comunicación hacia Caleta). Todo desaparecerá cuando llegue la modernidad en forma de muelle, almacenes y el paseo jardinado del malecón (privatizado todo por Cedillín, el “pillín”. El muelle de madera, frente a la plaza Alvarez, era el centro de las operaciones portuarias. La “pequeña iglesia”, dedicada como siempre a Nuestra Señora de la Soledad, era una vieja casona con techumbre de lámina.
El quiosco era de hierro forjado en pleno centro del jardín Alvarez (concesionado a su constructor para instalar en él comercios diversos). Las campanas en el cerro de La Mira, a cargo de los vigías aduanales, tocaban para anunciar la entrada y salida de embarcaciones y también para alertar a la población sobre la proximidad de perturbaciones ciclónicas.
El Puente Alto, paso del frustrado ferrocarril porfiriano, se localizó en la unión de Constituyentes y Aquiles Serdán, en pleno arranque de la avenida Pie de la Cuesta. El barrio El Palmar iba de la gasolinería Modelo al IMSS y el de El Placer, de Vallarta en adelante, hoy colonia Progreso. El Chorrillo, un histórico venero entre el barrio de Las Crucitas y el Puente Alto. Los barrios enumerados por el compositor continúan todos allí, en calidad de sustentos históricos de la vida acapulqueña

Pobre de mi patria chica

Mi compadre Tadeo no fue indiferente a la moda de la canción social o de protesta que tuvo a grandes exponentes, tanto latinoamericanos como europeos. Creó un testimonial referido a la sobreexplotación del puerto por parte de capitales locales y foráneos titulada Pobre de mi patria chica. Amparo Ochoa, una de las grandes intérpretes mexicanas del género, lo lleva al acetato con el nombre de La mano y el pie , con esta presentación en el forro :
“Con el sabor tropical guerrerense, Tadeo Arredondo penetra con sentido crítico y humor no exento de amargura en la realidad contrastante de nuestro país. El Acapulco para los ricos de aquí y de allá, y que cada vez lo hacen más ajeno y extraño a nosotros, cada vez más ‘propiedad privada’ de magnates, prestanombres y traficantes. Ah, pero eso sí, con un ambiente muy internaCIAnal”. Es esta:

Pobre de mi patria chica
ya la han explotado tanto
sus recursos naturales
se los están acabando
y ella no recibe nada
de los que ha dado tanto.

Tú ves, compadre, tú ves
les das la mano y se toman el pie

Qué bonito era pasearse
por todititas las playas
en una linda mañana
o en una hermosa lunada
hoy están llenas de hoteles
con letreros de privadas.

Tú ves, compadre, tú ves…

Oye, mi amigo extranjero,
sólo es cosa de conciencia
que nos dejes un poquito
de lo mucho que te llevas

Tú ves, compadre, tú ves…

Oye amigo no creas eso
ahí va mi contestación
que una cosa es el progreso
y muy otra la explotación

Tú ves, compadre, tú ves…

Adiós Acapulco lindo
tierra de valientes hombres
donde algunos pa’ vivir
tienen que prestar sus nombres

Tú ves, compadre, tú ves…

La leyenda del pescador

Hay un lamento porteño y bambuquero al que Tadeo Arredondo tituló La leyenda del pescador, inédito siempre y cuando no se encontraran presentes Tito Arredondo, mi ahijado, y su tío Sabinito Terán. Dice así:

Llevaba en sus hombros los remos
y su carnada también
un pescador que una tarde
se dio a la mar.

Se había despedido ya
con un beso de su amada
le dijo no llores niña
que volveré mañana.

Se perdió en el horizonte
el peregrino del mar
y la niña quedó triste
porque era tarde de tempestad.

Llegó el nuevo día
y el pescador no regresaba
y a buscarlo fueron
más todo fue en vano
nunca lo encontraron
sólo a su canoa entre
las rocas despedazada

Y desde aquella desgracia
la hermosa novia lloró
vagaba en la inmensa playa
esperando al pescador.

Mas una tarde de invierno
con terrible tempestad
la joven salió a buscarlo
para no regresar jamás.

Y cuentan los pescadores
que fue a darle su querer
pues tanto lo quiso en vida
que era un martirio vivir sin él.

Ay, un grito que se escucha
en la medianía del mar
de dos almas que hoy en pena
anuncian la tempestad.

Urge

La placa de bronce del busto de mi compadre Tadeo Arredondo, sobre la avenida Universidad, fue robada hace tiempo como las de muchos otros monumentos y calles de la ciudad. Creemos que es urgente que se le identifique, aunque sea con plumón, no sea que llegue a la alcaldía un turista finsemanero y lo convierta en cascajo bajo el cargo de “pregonero del viejo orden”.

Acapulquito

Efrén Monroy, mi sastre, cuyo gran mérito es no dejar los pantalones rabones o brincacharcos, es un prolífico compositor de tonadas tropicales. Su último CD contiene 10 de ellas interpretadas por Gaby Montes, Gonzalo Ramírez y los grupos musicales Playa Azul, Caribe, Condesa y Acapulco Tropical. Este último ofrece Acapulquito.

A todas las muchachas del mundo
con gusto y cariño profundo
las voy a invitar a venir
a mi pueblo hermoso y grandioso
de su mar y sus playas orgulloso
Acapulquito hermoso.

A mi Acapulquito
las voy a invitar a nadar
en mi Acapulquito
las voy a llevar a gozar
tan felices que
en mi Acapulquito se van a quedar.