Anituy Rebolledo Ayerdi
Agosto 28, 2025
La preparatoria
La primera escuela preparatoria de Acapulco nace en 1957 por iniciativa del doctor David Malváez de la Barrera, profesor de la secundaria federal 22, creada dieciocho años atrás. Un proyecto solitario y generoso que sólo tendrá viabilidad cuando el profesor Elpidio Cortés, director de la escuela primaria José Azueta, en la calle del mismo nombre, autorice la ocupación del plantel por las tardes e incluso noches.
Vendrá enseguida la integración del personal docente, necesariamente especializado, y en esta ocasión Malváez sólo tenía al profesor de Biología, él mismo. Utilizará entonces discursos diferenciados. Patrióticos, llamando a “salvar a la juventud acapulqueña de la influencia nociva del capitalismo yanqui” y profundamente religiosos. Incluyendo a la prepa en terrenos celestiales de La Magnífica, por aquello de “no poseer cosa alguna” Así, entre los primeros que aceptan dar clases “deoquis” o “de a grapa”, estarán: Javier Campos Ponce, periodista zurdo, editor de la revista Acapulco, quien aceptará incluso la dirección del plantel. Su renuncia posterior será cubierta por el propio Malváez. Otros maestros: el notario público Julio García Estrada; el poeta chilpancingueño Lamberto Alarcón; el abogado Alfredo Díaz Garzón; los maestros de la secundaria 22: su director Eduardo Vega Jiménez y Alfredo Beltrán Cruz.
También darán clases el maestro Gilberto León Berdeja, Manuel Linares Alarcón, Ambrosio Delabra y Julio Macosay. Las maestras de francés Sofía Ramón y Andrea Gaudy; el enorme poeta Rubén Mora, de Cuautepec (“yo no sé porque te llaman Costa Chica, si es tan grande el amor con que te quiero”) y los abogados Roberto Palazuelos Bassols, Ricardo Suástegui, Nereo Mar Ramos, José Flores Romero y el arquitecto Luis Cardoso Medina.
Más tarde, la prepa dependerá de un patronato presidido por el doctor Armando Ruiz Quintanilla, firmando como secretario el profesor Fidel Gallardo Arellano.
Recuerdo del Dr. Malváez
Recuerdo con cariño a doctor Malváez, mi maestro secundariano de Biología. Con él hablamos del proyecto de la preparatoria y el que abandoné más tarde ante la oportunidad de estudiarla en la ENP 1 de la UNAM, en San Idelfonso, en la Ciudad de México. A partir de entonces me llamó “mi amigo, el tránsfuga”, que acompañaba con una risotada enseñando toda la “mazorca”, a decir de Alejandro Arzate, el mismo que estudió Derecho ayudado por su cajón de bolero en el Zócalo.
La primera generación
La primera generación de la Escuela Preparatoria de Acapulco estuvo integrada por 17 caballeros y una sola damita: Martha Rodríguez Rábago. Aquellos: Alejandro Arzate Jiménez, Aristóteles Muñoz Valente, Horacio Medina de la O, Pedro Pérez Cámara, Rodolfo Chávez Molina, Lisandro Vielma Hernández, Héctor Álvarez Ramírez, Armando Meda Torreblanca, Armando Ruiz Massieu, Eduardo González Quezada, Ernesto Torres Reyes, Gil Arturo Castro Bahena, Mario Gallardo Guzmán, Orlando Salinas Antúnez y Ramón Romero Marino.
Homenaje a Arturo Escobar García por 50 años de actividad periodística
“Arturo Escobar García, hijo de don Pin Escobar y doña Dolores García, del barrio de El Capire, se ha distinguido como un periodista acapulqueño honesto, amable y generoso con una trayectoria de 50 años. Por eso estamos aquí, todas y todos para patentizarle nuestro reconocimiento y cariño”.
Así se expresó la señora Leticia González Molina, encargada de hacer la semblanza del homenajeado, luego del ofrecimiento hecho por la señora Violeta Farías Montano, promotora de tal reconocimiento junto con sus hijos Alfredo, Elizabeth, Marcia y Adriana. Se incluyó en la felicitación a las integrantes de la Asociación de Damas Guerrerenses dirigidas por Loreto de Muñoz, Berenice de López, Carmen de Zurita, Noemí Castillo Rosas, Alicia de Salas, Cristina de Schoeder, Otilia Azuara, Rosalinda Alarcón, María Nieves Denas, Edelmira de Javier y Lupita de Santaolaya.
Mesa de honor
En la mesa de honor, flanqueando al homenajeado, las señoras Violeta Farías Montano, Leticia González de Molina, Rossana Ríos y María Elena de la Llata de Alcaraz.
Zigzag
En cada una de las 50 mesas distribuidas en el salón de fiestas del hotel Crown Palace, se contaron anécdotas del mejor cronista de sociales de Acapulco. De cuando Escobar, encargado del anuncio económico del diario Trópico, suplió la ausencia de la redactora de la columna de sociales titulada Zigzag. Gustó tanto que los lectores exigieron que la siguiera escribiendo él. Y así lo hará durante los años siguientes.
Los asistentes
Lupita, Gabriela y Ana Dolores Molina (sobrinas), Isabel y Pili Robles, Chela Herrera, Tina de García, Gloria de la Peña, Georgina Bermúdez, Maricarmen Tenopala, Licha de Trani, Irma Cruz, Matilde Cabrera, Vivián Heredia, Emelia Gabiño, Cota Lobato, Paola Ortega, Lupita H Peláez, Piquis Rochín, Mago Trani, Alicia Bustamante, Vicky Abarca, Lety Fierro, Oralia Alcaraz, Aurelia Salgado, Mildred y Hortensia Zavala, Lupita Gómez Maganda y Corazón Selene Caballero.
También Chuchita y Malena Galeana, Licha Jiménez y su hija Lucía Guadalupe, Carmen Z. de Rebolledo, Margarita Juárez, Aída Vargas, Irma Berdeja con su hija Mónica; Ebert Liquidano, Amparito y Tomasita Manzanares, Amelia R. de Manzanares, Lilia Maldonado, Lupita Pérez, Hilda Pineda, Analila Fox, Ivonne Casis, Elizabeth Álvarez, Picki Ricart, Cecilia Sánchez, Lupita Juárez, Carla Garibo, Esther Sadala, Luz María Ahedo, Araceli Eunice, Eloína López Cano, Rosario Cardoso, Maricela López Trejo, Malena Steiner, Amalia Hernández, Themis Mendoza.
Diplomas
El gobernador Ángel Aguirre Rivero pasó lista de presente en tan inusitado evento. Lo hizo acompañado por su jefe de prensa, Pedro Valdez Vilchis, quien dio lectura al texto del pergamino entregado por el mandatario. Habla de que los 50 años de Escobar en el periodismo nos da los elementos necesarios para reflexionar y conocer un poco más de nosotros mismos.
Fanny Alarcón
Un diploma más le fue entregado a Escobar por la señora Fanny Alarcón de Heredia, este en nombre de “los acapulqueños unidos por el cariño y la gratitud”.
Escobar, cantante
Un contemporáneo del homenajeado le refrescará la memoria recordando un concurso de canto escenificado en el recién inaugurado Cine Río. Lo habría ganado con la interpretación del chotis Madrid, de Agustín Lara. Y que al entregarle el premio de 500 pesos, Luis Aguilar, el famoso Gallo Giro, le había vaticinado: “llegarás muy lejos, chamaco”. Y , en efecto, Arturo llegó hasta donde quiso, pero cantando boleros. Su breve historia artística lo recuerda como exitoso crooner, interpretándolos en varios centros nocturnos de Acapulco. Abría con La puerta, de Luis Demetrio.
Familiares y amigos
No pudieron haber faltado los familiares de Escobar y sus mejores amigos. Ramón y Eugenia García, hijos y nieto. Doña Lucy Guillén y sus hijas Lucy y Adriana; Margarita de Guillén, Israel y Cecilia Soberanis, Leonel y Cossete García (festejando 60 años de matrimonio), Enrique y Raquel Mendoza, Ángel y Vicky Arzeta, Rubén y Carmelita Huerta, Humberto y Josefina Suástegui, Leonardo y Silvia Flores, Rafael y Malena Sareñana, Antonio y Lety Peláez, Rogelio y Martha Camacho, Raúl y María Elena Alcaraz, Víctor y Margarita Reyna, Wences y Larissa Peláez, Rubén Darío y Angelina Piza, Joel Rosas, Melchor Rojas y Romeo Hernández.
La virgen y los sombrillazos
Varios trabajadores del diario Trópico, en la calle Nicolás Bravo, fueron testigos de lo acontecido un día en la redacción del mejor periódico de Acapulco, dirigido por don Manuel Pérez Rodríguez. Una dama de la llamada tercera edad, chaparrita y bien vestida, pregunta con agudo timbre de voz por “el que escribe los chismes de sociales”. Lleva en una mano una sombrilla amarilla que no deja de manipular.
–¡Es él! –lo identifica Enrique Díaz Clavel, apuntándolo con el índice. Él escribe el Zigzag, todos los días, reporta.
–¡Ajajá, conque es usted el infame difamador! –le espeta la dama lanzándole un primer golpe con la sombrilla. Escobar lo evade ágilmente.
–¡Señora!, ¿qué le pasa a usted, acaso está loca?
–¡Loca la más vieja de tu casa, majadero!, lo que vengo es a decirle es que es usted un vulgar difamador y que estoy decidida a llevarlo ante las autoridades competentes. Lo que ha hecho usted con mi nietecita no tiene nombre y yo estoy dispuesta a lavar su honra mancillada por usted en una reciente columna suya.
–¡A ver señora, ya cálmese, por favor , dígame a qué columna se refiere! –le pide Escobar, que él mismo busca en su escritorio.
“¡Aquí está, ya la tengo!”, grita el periodista y convoca a leerla. El texto está acompañado por una fotografía de una niña, durante la celebración de una misa de XV años en la Catedral.
La hermosa quinceañera lucía esplendorosa con su vestido de satín con aplicaciones de guipiur, Su belleza dulce y serena la hacía lucir como una adorable y auténtica virgencita.
–¿Y, señora?
–¡Desvergonzado! Allí dice que mi nieta lucía como una adorable y auténtica virgencita y lo que yo vengo a decirle ¡es que mi nietecita es virgen y no sólo lo parece, exigiéndole uena aclaración de su parte!
Ninguno de los presentes atina a pronunciar una sola palabra, en tanto que la dama abandona silenciosa el recinto de Bravo 17 y lo hace dubitativamente. El sol abrazador la obligará a abrir la sombrilla amarilla.
Más lectores del Zigzag
Rosa Martha Muñúzuri, Vicky Villalvazo, Acela Tellechea de Nava, Gloria Luz Nozari, Anita de la Peña, Víctor García Aguilera, Esteban Román y esposa; Isabel Martínez Quevedo, Alba Luz Estrada, Regina Anaya, Yazmín Valdovinos Caballero, Martha Suástegui, María Estela de Martínez, Eloy Polanco y señora, Gustavo y Etelvina Díaz, Carmen de Anda, Pablo y Crisantema Bello, Lupita Torreblanca, Esther Díaz, Rosario de Ceballos, Ramiro y Delia García, Marilú Lozano, Tere Landa, Óscar Bustos y señora (también le dedicaron una canción al homenajeado), Alfredo y Rogelia Beltrán, Yayita y Paty Reina, Refugio Rojas, Irma Rojas, América del Río, Alejandro y Yolanda Suazo, Alberto Barney, Javier Gómez Vela y familia.
El agradecimiento
El agradecimiento de Arturo Escobar García fue breve y sustancioso. Dijo: Antes que nada deseo gradecer a las hermosas y dinámicas Damas Guerrerenses, encabezadas por la poeta Violeta Farías Montano, este inmerecido homenaje.
Deseo al mismo tiempo brindar un cariñoso abrazo a todas y todos ustedes que han sacrificado su valioso tiempo para acompañarme en este momento, sin duda el más emotivo de mi existencia.
Mi actividad en los medios de Acapulco me ha brindado la oportunidad de conocer a todos y a cada uno de ustedes, lo que sin duda me ha hecho la persona más feliz y agradecida del puerto.
Les reitero, finalmente, mi agradecimiento y cariño para todos ustedes y los suyos.
Mis cien pesos
Y Arturo Escobar no lloró, haciéndome perder los cien pesos apostados por mí a que lo haría.