EL-SUR

Sábado 20 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Acapulco, sus políticos II

Anituy Rebolledo Ayerdi

Enero 23, 2025

Filiberto Vigueras

El senador Filiberto Vigueras Lázaro, líder máximo de la CTM en la entidad, dueño de residencia con alberca en la sedienta Tlalchapa y aspirante a gobernar Guerrero, recibe en la sede de su organización a quien le ha ganado la partida y ya es precandidato priista al cargo. Le ofrece:
“Quiero decirle que nuestra poderosa central obrera es la primera, de las tres poderosas columnas del PRI, en hacer suya la candidatura de un acapulqueño de gran prosapia. Un intelectual con talento e inteligencia que diseña una nueva forma de hacer política en México y cuya trayectoria es impresionante pese a su juventud. Me refiero, compañeros cetemistas, al licenciado… al licenciado… (Vigueras, el rostro perlado de sudor y los labios temblorosos, es víctima de un ataque de tos que solo termina cundo uno de los suyos le acerca un vaso de agua. Un trago y reanuda su perorata)… el licenciado ¡Francisco Ruiz Massieu! José Francisco Ruiz Massieu quien, con el voto de los trabajadores cetemista, será el próximo gobernador de Guerrero!

El pequeño gigante

Cuando Ruiz Massieu vuelva a la CTM ya investido como candidato oficial del PRI al gobierno de Guerrero , Vigueras no olvidará su nombre pero sí endilgará un discurso zalamero que tendrá un colofón estremecedor:
“Quiero decirle, compañero Ruiz Massieu, que es usted el pequeño gigante de la política en Guerrero”.
Ese mismo día , durante la sobremesa en Las Brisas, los amigos íntimos de Pepe, como le llaman todos los futuros secretarios de gobierno, comentan el discurso de Vigueras y se hace hincapié en la frase “el pequeño gigante de la política”. “Una apreciación popular, acertadísima viniendo de un pueblo que ha sido gobernado por analfabetas e incluso criminales”, comenta doctoralmente uno de ellos. “¡Bah, son solo zalamerías de líderes arrastrados”, opina otro y uno más preguntará ¿“qué otra cosa puede esperarse de un líder deshonesto y obtuso como Vigueras?”. Y le llega el turno a quien es tenido como el más tortuoso del círculo.
Este se dirige al candidato para reprocharle: “sólo faltó que el pinche Vigueras te mentara la madre, Pepe, y tú hasta lo abrazaste”.
“¡Explícate!”, le exige el aludido.
¡Puta… pero qué lentos están todos ustedes, carajo! ¿Acaso no entendieron el significado de la calificación de “pequeño gigante de la política”? ¡Por favor, empápense del lenguaje críptico que tendrán que descifrar durante toda la campaña. Vean si no tengo razón:
¿A quién se le llama ahora mismo “el gigante de la canción? ¡A Nelson Ned, no! Un cantante brasileño que apenas levanta un metro diez centímetros del suelo, ¡un enano, pues!..!

¿Y…?

¿Todavía no agarran la onda? El ojete de Vigueras te dijo enano en tu cara, Pepe. ¡Enano, Pepe!

Lamento chilpancingueño

No obstante haber sido un crítico virulento durante la campaña electoral del gobernador de Guerrero, profesor Caritino Maldonado Pérez, un famoso columnista político de la entidad le solicita una entrevista a pocos días de su toma de posesión.
–¡Ya ni la chingas con tus embajadas!, Pollo, reprocha el mandatario a su secretario particular, profesor Leopoldo Castro. ¿Te parece poca toda la mierda que me aventó en campaña ese mercenario hijo de puta?. ¿crees que voy a olvidar que el bastardo se metió incluso con mi familia? ¡Dile que se vaya inmediatamente a chingar a su puta madre, si no quiere que salga ahora mismo a partírsela!
–Pero, señor, gobernador, la libertad de expresión, el cuarto poder… –balbucea tímidamente el secretario.
–¡Libertad de expresión… cuarto poder… mis talegas!. ¡Si no sales a decirle que digo yo que se vaya mucho a chingar a su madre, tú te vas con él! –sentencia el hombre de Tlalixtaquilla.
Incapaz de una acción de tal naturaleza, pero ingenioso, Polo Castro consigue el matiz perfecto para el bilioso recado de su jefe.
–Mi querido periodista y amigo, ¿que cree? El señor gobernador recibe en este mismo momento una llamada telefónica de la presidencia de la Republica. Y por ello que se LA MENTÓ MUCHO no poder atender al columnista más leído de Guerrero, ofreciéndole un pronto encuentro.

Sornis, jefe

El general Miguel Z. Martínez, comandante militar de Acapulco se pasea por su despacho como león enjaulado y a cada vuelta golpea sus botas federicas con el fuete que le es imprescindible. Está lo que se llama encambronado por la tardanza de un pedido de llantas para su auto particular. Tiene enfrente al soldado encargado de esos menesteres, a quien le reprocha:.
–Acabo de recibir un telegrama en la que se me dice que las llantas debieron llegar hace una semana y usted me sale que con que no. Aquí alguien miente y quien lo haga la pagará muy caro..
–Perdone, mi general, es cierto, hace una semana llegaron unos bultos que, efectivamente, me negué a recibir por la sencilla razón de que no venían a su nombre, mi general sino de otro… ¡Déjeme ver, señor, lo anoté en este papel. Aquí está:, venían a nombre del GENERAL POPO, mi general. (¡pum!).

La matanza de Chilpancingo

La revista Siempre , entonces la publicación más influyente de México, editorializó la matanza de Chilpancingo de 1960. El semanario dirigido por José Pagés Llergo, dijo sobre el suceso:
“Que decir ahora, cuando la bárbara irresponsabilidad de las autoridades del estado pone al ejército en el extremo de disparar contra sus hermanos del pueblo. ¿Cómo restar importancia al hecho atroz de que trece mexicanos hayan quedado muertos sobre las calles de Chilpancingo? ¿ Cómo librar de culpa a un gobierno , cuyo único representante en la capital, el procurador Xavier Olea Muñoz, actúa como un fascista enloquecido y no retrocede ante las peores barbaridades.
Cosa de la política mexicana y la desmemoria. El “fascista enloquecido” será designado quince años más tarde (1 de febrero de 1975) gobernador de Guerreo en sustitución de Israel Nogueda Otero,
Eran tiempos aquellos en los que los grandes tabús para los medios era la virgen de Guadalupe y el Ejército Mexicano, en ese riguroso orden.

Cárdenas y los tiburones

El general Lázaro Cárdenas estuvo ligado a Acapulco a través de muchas afectos personales y entre otros los de la familia de doña Juana Quiroz Márquez, propietaria del restaurante Eréndira en la playa de Caletilla, mismo nombre de la casa de campo del militar, en Patzcuaro, Michocán. Será doña Juana la que sirva mojarras y ojotones con morisqueta, acompañados con salsa de chile verde molcajeteada.
Un día de 1934, en plena campaña por la presidencia de la República, el general Cárdenas se da un tiempo para nadar y comer en Caletilla. Satisfecho, el candidato del PNR a la presidencia del país se procura una silla de playa e invita a platicar al joven diputado Alejandro Gómez Maganda, que lo acompaña. Poco durará aquella conversación cuando el candidato se vea rodeado por políticos locales. Uno de ellos, lisonjero como pocos, exalta la temeridad del señor presidente de nadar plácidamente en un mar proceloso plagado de tiburones.
El hombre de Jiquilpan no lo saca de su error para mayor contundencia de su respuesta:
–¡No se crea, señor licenciado, los tiburones a los que hay que temer no están en el mar sino aquí mimo, en la tierra!

La paloma de la paz

Circuló en Acapulco, allá por los años sesentas, una cadena dedicada a la paloma de paz, tan exaltada por los países bélicos:

La paloma es el pájaro de la paz
La mujer es la paz del pájaro
Los viejos tienen el pájaro en paz
El soltero no deja el pájaro en paz
La solterona no conoce la paz ni al pájaro.
La viuda puede vivir en paz sin el pájaro
Si no sigues esta cadena vendrá el pájaro y no te dejará en paz.