EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Alcaldes de Acapulco (XXXIV)

Acapulqueñas 16

Anituy Rebolledo Ayerdi

Octubre 06, 2016

Un abrazo fraterno para la familia Sotelo Rosas por el deceso de doña Florentina Rosas de Sotelo, amiga muy querida.

El Club Sirenas

El Club Sirenas de Acapulco fue una organización femenil –la más importante del medio siglo acapulqueño–, integrada por hijas de familia desbordando espíritu solidario, bellas todas y muchas casaderas. Dos serán sus quehaceres prioritarios durante el año. Uno, la organización de festejos sociales y colectas en beneficio de la Cruz Roja. Y dos, la celebración de la primera posada decembrina cuyos fondos iban directos a los niños son hogar. Entre sus presidentas figuraron la Marre Sutter, Matilde Sabah, Quica Salgado y Gloria de la Peña
La posada de las Sirenas fue a partir de 1941 el festejo más esperado por la sociedad acapulqueña. Particularmente por los varones casaderos pues se trataba de la oportunidad dorada para alternar con las muchachas más bonitas de Acapulco. Y entre ellas, por qué no decirlo, las más afortunadas. “Y las más decentes, si me hace favor, joven”, replicaban adustas matronas. Así pues, radicar en Acapulco en plena soltería y no ser invitado a la posada de las Sirenas invalidaba cualquier existencia; la sentenciaba al filosófico no ser. De ahí que los hubiera dispuestos a dejarse cortar el dedo chiquito del pie izquierdo por una invitación.
¿Cómo ir vestida a la posada de fin de año apenas terminada la Gran Guerra y con ella la escasez de todo? Era la pregunta angustiosa de la época. En respuesta, los diseñadores habían acortado las faldas con no más de 5 centímetros de dobladillo y estrechado más los vestidos. El drapeado se hará muy famoso. Los brasieres se recortaron para levantar y acentuar el busto y vuelve el corsé a para amoldar los cuerpos (fabricado con telas endurecidas con algún aditivo). Los vestidos largos de noche subieron hasta cubrir apenas las rodillas, reducidos drásticamente de lo ancho.
A la moda femenina acapulqueña se le guisaba aparte. La imaginación y la habilidad de las modistas o costureras locales estará por encima de los efectos de la conflagración europea. México, como se sabe, no era ajeno a ella y Acapulco la sufrirá en buena medida con el arribo constante y largas permanencias en la bahía de barcos de la US Navy. El puerto será tomado prácticamente por asalto por oleadas de marinos gringos en búsqueda frenética de placeres báquicos y carnales. Bien ganados, se dirá, en tanto que “héroes fatigados de la democracia y de la libertad”.
Modistas o costureras del puerto se las ingeniarán para que las lindas acapulqueñas lucieran como auténticas princesas en el mayor festejo juvenil del año. Entre ellas doña Antonia del Castillo de De la Peña, autora de los mejores vestidos de novia de la época; doña Julieta Méndez, doña Luisa Miranda, doña Juanito Bello Rizo, doña Josefina Hernández, doña Malicha Medina de Andraca, doña Conchita Campos y en los últimos tiempos Chole. Todas se las ingeniarán para que las acapulqueñas lucieran en el mayor festejo del año como auténticas princesas.

La posada del 46

La posada de las Sirenas de 1946 tuvo como escenario las terrazas del Hotel Bahía y fue amenizada por la Orquesta Típica del maestro Miguel Lerdo de Tejada. A su muerte, dos años atrás, se había hecho cargo de la dirección el también maestro Mario Talavera.

Entremés histórico

(Setenta años atrás, un tío de don Miguel, el presidente de la República licenciado Sebastián Lerdo de Tejada, se había refugiado en Acapulco para ponerse a salvo de la rebelión de Tuxtepec, Oaxaca. Enderezada en contra de su reelección por el general Porfirio Díaz. Perdido, Lerdo optará por el destierro. Antes de abordar en Puerto Marqués la nave que lo llevará a Nueva York, lanza un teatral juramento que sólo escuchan los marquesanos reunidos en la playa. Jura solemnemente “no volver a México mientras el país sea sojuzgado por el sátrapa oaxaqueño”. No volverá, en efecto, pues allá fallece en 22 de abril de 1889.
El presidente Díaz asocia el deceso de Lerdo de Tejada con el recuerdo de su arenga en Puerto Marqués y entonces el viejo lépero decide jugarle una mala pasada. Ordena a su canciller apurar las gestiones para la repatriación de los despojos mortales de su odiado antecesor y una vez en México los hará objeto de grandes honores luctuosos. Los deposita finalmente a la Rotonda de los Hombres Ilustres, donde monta la primera guardia. Será entonces cuando, cuidándose de que nadie pueda escucharlo, Díaz musite estas palabras:
–¡¿“No que nos volvías, cabroncito”?!

La fiesta

La Típica abrirá la fiesta con temas propios como Consetida, Carmen, Perjura y el Faisán, aplaudidos sonoramente por los papás y abuelos de las Sirenas. Terminada la tanda se produce un toque de atención y es el director Mario Talavera quien demanda silencio. Anuncia un sencillo homenaje al músico estadunidense Glenn Miller, muerto precisamente un mes de diciembre de dos años atrás en la Europa bélica.
Los temas del Miller seguían haciendo bailar a los jóvenes de todo el mundo. Los acapulqueños no eran la excepción y ahí tiene usted revoloteando faldas amponas y valencianas marineras al ritmo de Patrulla americana, Tijuana taxi y Jarrito pardo. Llegada la hora de raspar (el piso, se entiende) no faltaban Collar de perlas y Serenata a la luz de la luna. A propósito del tema Pennsylvania 6-500, algún fan comenta que se trata del número telefónico del hotel donde aquel se hospedaba en Manhattan, “que sigue en servicio”… “Hay que hablarle”, propone alguien”.
Aquela noche fue de ellas: Eloísa Soberanis, Leonila Gómez, Elo Batani, Rufina Sierra, Albertina Fares, Herminia López, Julia Polin, Amparo Valverde, Beatriz y Dola Schekaiban; Noelia Romero, Estela Aguirre, Malicha Carmona, María de los Angeles Trani, Concepción Berdeja, Cristina Cadena, Elena Muñúzuri, Lupe Batani, Malicha Medina, Matilde y Nora Sabah; Noelia Romero, Rafa Alarcón y las hermanas Aragón: Altagracia, Amalia y Andrea.

La posada del 50

Muchas cosas pasarán en materia de moda femenina y arreglo personal de la última posada de los años cuarenta a la primera del medio siglo XX. Tiempos menos duros traerán una moda mas elegante e incluso un poco extravagante. Surgen distintos diseños de vestidos de alta calidad con telas muy costosas y bordados sofisticados. Uno de los más innovadores de la época fue el creado por Christian Dior con forma de flor. Pequeño en la parte superior, ajustado en la cintura y la pollera amplia y larga hasta las rodillas.
La revolución también se da en el peinado y el maquillaje. El look de las damas perfectas incluye combinaciones como el azul turquesa en las sombras y el naranja en los labios. Se empieza a usar el pelo largo y el peinado de postizos tiesos por la laca. Se resaltan los labios y las pestañas para darle a la mujer una imagen más sensual.
Así lucirán las Sirenas acapulqueñas en su posada de 1950, celebrada en el Hotel de las Américas. El mismo de la península de Las Playas donde habían pasado su luna de miel María Félix y Agustín Lara, precisamente en el bungalow bautizado más tarde con el nombre de María Bonita.
El carnet musical, como se decía entonces, estuvo a cargo de los Solistas de Fernando Vilchis y el conjunto de los Hermanos Barrientos, del mero San Jerónimo de Juárez. Los temas del momento, además del swing gringo, Amorcito corazón, Porqué negar, Quinto patio, Contigo, Sin un amor y desde luego la música guapachosa llegada de Cuba.
Las atenciones para los invitados corrieron a cargo de las Sirenas Alicia del Río, María Elena López, Lety y Angélica Salgado, Amparo Batani, Adelita Trani, Toñita Romero, Matilde Muñuzuri, Carmen Canto, Celia Garay, Gloria de la Peña, Hilda Solís, Nila Gómez, Elba Orbe, María Luisa Carmona, Tere Peña, Carmen Sánchez, Margarita Muñuzuri, Oliva Romero, Matilde Sabah, Otilia García, Reina Aguirre y Rufina Sierra. Y más.

Los 17 años del club

El Club Sirenas de Acapulco festeja su décimo séptimo aniversario con un baile regio en el Hotel Papagayo, en agosto de 1958. Las organizadores del evento se volaron la barda con la contratación de la Big Band de Ismael Díaz. Ellas: Violeta Avayou, Tere Gutiérrez Zertuche y Teté Castillejos
El músico capitalino, creador del ritmo tropical bautizado como El Tepo, sin mayores resonancias, por cierto, era aquí muy popular por cubrir largas temporadas en el cabaret “Tropicana” del Hotel Club de Pesca. Allí mismo graba el disco Luna de miel en Acapulco, cuyo forro habla de la selección de los temas. “Se hizo pensando en que pudieran trasmitir el encanto de los atardeceres de Pie de la Cuesta y el ritmo cimbrante de las palmeras de Caleta” .Temas como Bailando en Tropicana, My love, Obsesión, Que seas feliz, Carioca, Caravana y Las mulatas del cha cha cha.
La orquesta alternante fue la local de “Chócoro” Vargas, también expendedor de periódicos y revistas en el Zócalo, quien más tarde se hará llamar “Teddy” Vargas. Esto luego de conocer que el nombre de pila de Teddy Stauffer era precisamente el de Teodoro, su tocayo, pues. “Al cuarto guarachazo empezamos — alerta Teddy a su orquesta —: un… dos… tres…cua..”. Duelo entre Álvaro Carrillo y Roberto Cantoral: Cancionero, El Reloj, Eso, La Barca, Sabrá Dios, y Chamaca, con empate cantado. La Puerta, con dedicatoria especial para Luis Demetrio con residencia en Mozimba.
Hay para entonces nuevas y alegres Sirenas: Chabela Robles, Irma Pano, Lourdes Montano, Tere Barney, Margarita Juárez, Ramona García, María Elena Barney, Rosario Gómez Vela, Xóchilt Alberti, Enriqueta Sánchez, Delia Lozano, Estela Juárez, Gela García, Candelaria Muñúzuri, Carmen Ardura e Hilda Pineda.

Las sirenas del 61

Guerrero acaba de vivir una de sus más severas convulsiones sociales con la defenestración del gobernador Raúl Caballero Aburto y el alcalde de Acapulco, Jorge Joseph Piedra. Las Sirenas de Acapulco están convencidas de que, para distender el encono social, deberán ofrecer la mejor fiesta de fin de año. Y con esa divisa la preparan Margarita Arrieta, Delia Adame y Enedina España.
La esperada posada de las Sirenas tendrá como escenario las terrazas del Hotel Majestic (iluminadas, darán la imagen de una maquina de escribir), amenizada por la tradicional orquesta de don Alberto Escobar que, convertida en Banda, ofrecía las serenatas dominicales en la plaza Álvarez. El compositor homenajeado fue esa noche Ezequiel Cisneros, de Petatlán, con sus canciones Cerca del mar y No lloraré. De nuestro Álvaro Carrillo, insólito creador de boleros inteligentes, se bailará Como un lunar y Un poco más.
Bellas y sonrientes: Violeta Avayou, Rocío del Río, Ana María Morlet, Yolanda Batani, Laura Caso, Bertha Betancourt, Gela García, Carmen Pintos, Celia Robles, Delia Lozano, Alma Rebolledo, Elizabeth Lugo, Lupita Mejía, Graciela Sánchez, Hilda Pineda, Irma Berdeja, Leticia Gurrola, Magdalena López, Ramona García, Rosa María España y Thelma Arrieta. (Con información de Gloria de la Peña y Castillo (+) y Arturo Escobar García)