EL-SUR

Martes 18 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

¿Acaso un tsunami se avecina en Brasil?

Gaspard Estrada

Mayo 15, 2019

 

 

El pasado jueves el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sorprendió a propios y extraños cuando anunció que posiblemente Brasil viviría un Tsunami político esta semana. Teniendo en cuenta todos los tropiezos de este gobierno desde el inicio de su mando, en enero de este año, era difícil entender el sentido político de esta declaración. Sin embargo, las cosas quedaron mucho más claras el lunes, cuando el ministerio público del Estado de Rio de Janeiro decretó el fin del secreto bancario y fiduciario del senador Flávio Bolsonaro, el hijo mayor del actual jefe del ejecutivo brasileño, desde 2007 y hasta finales del año pasado, así como de 88 personas del entorno cercano del actual legislador del Partido Social Liberal (PSL). Esta suspensión del secreto bancario del hijo del presidente fue decretada por la justicia el 24 de abril, es decir hace casi tres semanas. La semana pasada, en un gesto inusual, Flavio Bolsonaro dió un número significativo de entrevistas a los medios, intentando desacreditar el trabajo del Ministerio Público, al tiempo que su hermano, Eduardo Bolsonaro, decía en Twitter que “la guerra no se terminó durante las elecciones, sino que continuaría después”. Sin embargo, a pesar de estas declaraciones, la opinión pública brasileña no quedó convencida por sus pronunciamientos.
Según varias encuestas de opinión publicadas recientemente, Jair Bolsonaro ve su aprobación gubernamental caer, aumentando su tasa de rechazo a niveles inéditos para un presidente que comienza su primer mandato como presidente. Si bien su tasa de aprobación se mantiene estable, con 35 por ciento en promedio, se trata de un porcentaje anormalmente bajo para un gobierno que no ha completado al día de hoy cinco meses de gobierno. Sin embargo, el problema político de Jair Bolsonaro no sólo se reduce a un asunto de popularidad, sino que el actual presidente está viendo naufragar precozmente a su gobierno, con una perspectiva negativa a muy corto plazo. A pesar de haber obtenido en la segunda vuelta cerca de 10 por ciento de diferencia frente a su principal adversario, el ex alcalde de São Paulo, Fernando Haddad, y sobre todo de haber sido diputado federal durante más de 28 años, Jair Bolsonaro ha multiplicado los errores en su relación con el Congreso, ya sea en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República. Al día de hoy, la reforma ministerial planteada por el presidente de Brasil poco días del inicio de su mandato, que prevé una reducción del número de ministerios, está a punto de ser desfigurada por el pleno de la Cámara de Diputados, eso sin mencionar la reforma de las pensiones que lleva meses parada en las comisiones del Congreso, sin que el gobierno federal brasileño consiga revertir la tendencia. Finalmente, según los informes trimestrales de los principales bancos del país, así como el reporte semanal del Banco Central, Brasil está a punto de entrar en un cuadro de recesión económica. Si esta tendencia se confirma en los próximos meses, es probable que el año de 2019 se termine con un crecimiento cercano apenas al 1 por ciento de crecimiento de PIB anual.
Es en este contexto que el día de hoy se convocaron numerosas marchas en los grandes centros urbanos, en particular São Paulo y Rio de Janeiro. Numerosos sindicatos de profesores, del movimiento sindical y social, así como de pequeños emprendedores se han ido sumando a esta ola de descontento que vive la sociedad brasileña. Si estas marchas logran sus objetivos en términos de movilización social, no queda duda que la posición de Jair Bolsonaro quedará en una clara posición de fragilidad política. Sería muy paradójico que en nombre de la defensa de la democracia, se promueva la destitución de Jair Bolsonaro, lo cual llevaría a poder al actual vicepresidente, Hamilton Mourão, que es un general. Los próximos meses serán decisivos para el futuro de Brasil.

Twitter: @Gaspard_Estrada

* Director Ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.