EL-SUR

Viernes 21 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Acerca de la inteligencia oscura

Federico Vite

Noviembre 12, 2019

 

(Primera de dos partes)

Acerca de Roderer (Booket, México, 2019, 94 páginas), de Gustavo Martínez, ofrece la ilusión de la aparente sencillez e indaga con brío los retruécanos de la inteligencia oscura. Capta al lector manejando a la perfección el suspense (eso que responde a la pregunta, ¿qué sigue?, del libro). La narración va encadenada por el adecuado uso del punto y seguido; el trabajo de diálogos es bueno y el estilo, aunque sencillo (de hecho, es muy parecido a la prosa periodística), logra mostrarnos la profundidad psicológica de los personajes.
Martínez trabaja de buena manera la anécdota, evita en todo momento el lirismo chocante que desinfla muchos libros, sobre todo porque confunden al lector que valora únicamente el peso de algunas frases, no la estructura de una unidad cerrada. Martínez se apoya en el desarrollo de la anécdota, como lo haría un narrador de cepa. El resultado es bastante aceptable.
Esta nouvelle focaliza a dos jóvenes, quienes disputan al comienzo del relato un partido de ajedrez. Uno de ellos, el narrador, es derrotado por Roderer, quien manifiesta con indiferencia su superioridad intelectual. Ese es el arranque de una amistad fundada en la competencia. Los dos personajes principales poseen caracteres opuestos: por un lado, la inteligencia práctica; por el otro, el pensamiento destructivo.
La historia ocurre en Puente Viejo, provincia de Buenos Aires. Ese es el escenario de esta bildungsroman (texto que retrata la transición de la adolescencia a la etapa adulta). Martínez anuda su trama con muchas referencias, tanto matemáticas como literarias (él es matemático), engorda pues la nouvelle con glosas de novelistas enormes. La piedra fundacional de este documento es Fausto, de Goethe, pero también genera un diálogo con otros libros que forman parte de un universo eminentemente estudiantil, por ejemplo, Las tribulaciones del estudiante Törless, de Robert Musil. Dicho de otra manera, cada elemento de la noveleta da cuerda a los engranes del artefacto. Obviamente la intertextualidad juega un papel importante en este libro.
Acerca de Roderer propicia la participación activa del lector, quien debe estar atento a las referencias de los personajes, pues algunas parecen una extrovertida referencia clasista o científica, aunque en realidad suman tensión dramática al relato y evidencian la terrible competencia entre dos jóvenes que intentan comprender el mundo y traducirlo en una fórmula matemática. Son almas viejas en cuerpos jóvenes, Faustos chiquitos, digamos.
El punto de vista del narrador, un joven innominado, es el de alguien que intenta comprender si Roderer de verdad resolvió algo enigmático o simplemente engañó a todo el mundo. Es decir, no habla de él como una simple anécdota sino que hace una glosa de un joven sumamente inteligente que terminó cortado por su inteligencia. Era pues un arma punzocortante y eso no es fácil de manejar. Rodererer ni siquiera tuvo una vida normal.
El doctor Rago, uno de los profesores del colegio al que el protagonista y el antagonista asisten, define a estos personajes. El narrador posee la inteligencia de quienes sólo pueden ser aquejados por el aburrimiento y la dispersión. Rodeder, en cambio, es diferente, tiene la agudeza que encuentra “hostiles las ligaduras más comunes de la razón, los argumentos más transitados”. A Roderer, por supuesto, lo atacan dos peligros más: la locura y el suicidio. El mismo doctor Rago refiere que únicamente los genios salen bien librados de ese tipo de inteligencia destructiva. Esa es la tesis que analiza el narrador. ¿Es Roderer un genio?
Desde la óptica del narrador, a quien le llega el éxito en vida, Roderer es un fracaso que la soledad agranda a niveles ominosos y deprimentes, pero hay algo extraño en él, la sensación de haber ganado.
Hay muchos vasos comunicantes en este volumen; el primero de los libros que viene a la mente del lector es Demian, de Herman Hesse (el protagonista, Sinclair, busca su verdad interior en un camino siempre flanqueado por la luz y las tinieblas). Aunque sólo es el primer andamio intertextual, pues aparece con mucha fuerza la huella indeleble de un novelista enorme llamado Thomas Mann. Me refiero a que en Acerca de Roderer está presente Doktor Faustus (me detendré en esta voluminosa novela la siguiente entrega), pues hay un halo mefistofélico en Roderer. Es imposible aceptar que Martínez no leyó a Mann. Es obvio que Martínez tomó el modelo Doktor Faustus para iniciar su exploración de la inteligencia desde el punto de vista de las matemáticas; en el caso de Mann, las indagaciones sobre los superdotados geniales conducen al pensamiento musical.
El anhelo de Roderer es encontrar el conocimiento absoluto; según él, algo que intentaron Spinoza y De Quincey. Pero el ideal superior es la visión que persiguió Nietzche: Ser como Dios. Justamente en este punto se engarza Roderer con Adrian Leverkühn, el protagonista de Doktor Faustus. Aunque la densidad de Roderer es menor a la que posee Adrian, hay mucho que agradecerle a Thomas Mann en la noveleta del argentino, en especial, la fascinación por el universo matemático que intenta describir lo inefable.
Acerca de Roderer sigue la hondura de los viejos maestros, siempre vigentes, pero la trivializa, porque sabe perfectamente que un libro serio, poderoso y hondo como un abismo es imposible de venderse en estos tiempos, donde la industria editorial exige la edulcoración del asombro. A Martínez le bastó con asomarse al abismo hecho por Mann para crear una noveleta bien construida que refleja la inteligencia de quien sólo puede ser aquejado por el aburrimiento y la dispersión. Al final del libro no tenemos una experiencia renovadora, pero sí una invitación a leer de nuevo a Mann, a Musil y a Hesse.