EL-SUR

Martes 24 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Acoso punitivo periodístico

Héctor Manuel Popoca Boone

Julio 30, 2016

A la memoria de José M. Armenta Villegas, contralor general del Estado, asesinado en el cumplimiento de su deber (año 2000).
A la memoria de Ambrosio Soto, presidente municipal de Pungarabato. Ídem (Año 2016)

Carmen Aristegui, periodista de investigación harto conocida a nivel nacional por la seriedad se sus análisis, ha sufrido represalias y presiones ilegítimas en el ejercicio de su oficio al poner en descubierto los enjuagues interesados del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y su señora esposa, convenidos con una gran empresa constructora de la preferencia de la pareja presidencial.
Carmen Aristegui no sólo fue corrida de su trabajo en MVS Comunicaciones por el dueño principal de la empresa, Joaquín Vargas. Ahora éste puso ante la Fiscalía una demanda de reparación económica y perdón público en contra de la periodista, por difamación a su persona en el prólogo del libro que al alimón con su equipo de trabajo escribió y fue la prologuista del mismo, supuestamente porque le causó daño moral al “angelito”. Eso, en el marco del escandaloso caso de corrupción e impunidad, muy conocido a nivel internacional, de la lujosa residencia denominada Casa Blanca. El presidente de la República ya pidió perdón público, sin mayor consecuencia judicial. Uno demanda con carácter punitivo y el otro pide disculpas públicas por el mismo asunto. ¡Esto está de locos!
Por otra parte, el ex gobernador de Coahuila y ex presidente del PRI, Humberto Moreira Valdez fue denunciado ante la PGR por las fracciones parlamentarias de senadores y diputados del PAN, por los presuntos delitos de lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, cohecho, fraude, encubrimiento y peculado; posibles causales sacadas a flote en las investigaciones que tienen en curso el equipo de trabajo del reputado periodista y académico del Colegio de México, Sergio Aguayo.
El ex gobernador de Coahuila, apresado en un primer momento en Europa por la Interpol, a partir de los indicios de su participación en el lavado de grandes cantidades de dinero sacado de México, no podía quedarse atrás y puso una demanda pecuniaria (10 millones de pesos) y exigió perdón público a Sergio Aguayo, por daño “emocional” a su persona. Eso, porque el periodista infería que su comportamiento como gobernante y político despedía un “hedor corrupto”. Además de su presunta culpabilidad, al menos de omisión, ante gravísimas violaciones perpetradas a los derechos humanos en la matanza de 300 personas ocurrida en los municipios de Nava y Allende, estado de Coahuila, donde estuvieron involucrados cárteles del crimen organizado.
En ambos casos, estamos ante intentos de amedrentamiento y coacción a la libertad de expresión pública e información ciudadana, las cuales están expresamente garantizadas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Es un intento de poner los instrumentos del sistema de la justicia mexicana al servicio favorable de los intereses del alto político y del empresario, al tratar de inhibir la acción periodística de aquellos profesionales de los medios que los exhibieron. Los demandantes tienen lazos inocultables de empatía con Enrique Peña Nieto, presidente de la República. Lo cierto es que ambos periodistas provocaron el mal humor presidencial al publicar esas verdades inobjetables. Tan sólo dijeron la verdad y no se echaron a correr.
El caso del ex líder nacional del PRI es por demás grotesco. Durante su gobierno, la deuda pública de Coahuila pasó de 323 millones, a alrededor de ¡34 mil 100 millones de pesos!, muchos de los cuales contrató usando documentos apócrifos. El saqueo al erario público fue hecho por demás en forma fraudulenta y en grado exponencial. ¡Uf! ¡Uf!

PD1. La Universidad Autónoma de Guerrero no se distingue, en términos generales, por la abundante existencia de conocimientos científicos y tecnológicos, ni por su difusión y enseñanza. En cambio, los recursos monetarios para la proyección de imagen política y afianzamiento grupal ¡corren a raudales! Cosas de la universidad-partido.

PD2. De la corrupción y de la impunidad, ¡sálvanos, Señor! Dígalo en voz alta 10 veces y no pasará nada.