EL-SUR

Lunes 22 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Acuérdate de Acapulco

Anituy Rebolledo Ayerdi

Junio 12, 2025

Luna de miel en Acapulco

Agustín Lara y María Félix contraen matrimonio en la Ciudad de México (1945) y disfrutan de su luna de miel en Acapulco. Poco les importa que ante la disparidad de edades y personalidades se les acuse de protagonizar un enlace publicitario. Falso, porque la unión durará hasta 1947 y Acapulco será fiel testigo de ello
La pareja del momento se aloja en el hotel de Las Américas, en la península de Las Playas, conocido como “la residencia invernal de Hollywood” (Elizabeth Taylor, Richard Burton, Richard Widmark, Roy Rogers, Cary Grant, Red Skelton, Gloria Swanson y Errol Flynn. Este último hará el coraje de su vida cuando la Capitanía de Puerto decomise su yate Sirocco, por violaciones no reveladas).

Las Playas

La península de Las Playas había sido urbanizada por los empresarios extranjeros Wolfgang Schoenborn, alemán, y Albert Pullen, estadunidense. Ellos, por su parte, habían adquirido la superficie de la sucesión testamentaria del general Ignacio Comonfort, administrador durante la dictadura santanista, de la Aduana Marítima de Acapulco. (Pero, bueno, esa es otra historia).

La inauguración

El maestro Lara había encabezado el espectáculo inaugural de la hospedería de 50 habitaciones y un número igual de bungalós. Lo acompañaron Toña La Negra, Ana María González y Pedro Vargas , un espectáculo inolvidable para los porteños. El personal masculino de la hospedería comentará sobre María: “esta es la primera vieja buena que trae el Flaco de Oro”.

Playa coqueta

Listos para disfrutar su janimun, la pareja brinca a la “playa coqueta de manso oleaje”, de nuestro José Agustín Ramírez, recorriéndola tomados de la mano. Llegan acezantes al bar Caletilla (Hotel Boca Chica, de Óscar Muñoz Caligaris) donde él pide una cerveza Corona bien fría y ella un refresco de limón (Trébol, embotellado por la familia Pintos).

Ostiones

En el restaurante Paraíso, ya de regreso, la dama nacida en Alamos, Sonora, se escandaliza por el atracón de ostiones que se da su esposo, no sin advertirle que pueden hacerle daño.
“María, soy veracruzano y son pocas las ocasiones que tengo para comerlos. Y te digo una cosa: No es que los necesite ni los vaya a necesitar más tarde”. Ella sonríe y aceptará la sugerencia de Manolo Herrera, el popular anfitrión playero, un coctel de camarones “fresquitos”. El Paraíso es una enorme cabaña de palapa que ocupará más tarde el centro nocturno Bum Bum, por cuyo escenario pasarán los mejores espectáculos de México.

Caleta, virgen

Caleta se aferraba entonces a su condición de auténtico paraíso virginal, ajeno totalmente al concreto. Las únicas edificaciones rodeándola eran el hotel Costa Verde (hoy hotel Caleta) y la residencia del islote, agandallado por Maximino Avila Camacho, hermano del presidente de la República, Manuel. Será recuperada más tarde por el presidente Alemán. Allí mismo, Eréndira se llama la fonda de Caletilla donde es frecuente la presencia de la familia del presidente Lázaro Cárdenas. La atiende su propietaria, doña Juana Quiroz.

El Ciro’s

La presencia de la pareja artística del momento provoca la formación de grupos de admiradores, mismos que se conforman con sólo aplaudir-los, saludarlos y obtener los clásicos autógrafos. Se darán particularmente en el cabaret La Bocana, del hotel donde se hospedan, y en el Ciro’s, del hotel Casablanca. En este último, bailarán con “la música suave y luz tenue”, lema de la orquesta, de Evereth Hoagland
“Como que el sol de Acapulco le ha dado a María un brillo especial que la hace más hermosa”, comentan cafeteros. En el Ciro’s la dama luce un vestido strapless color champaña y cubre el amplio descote posterior con una mascada turquesa. Estrena en su aderezo los zafiros apenas obsequiados por el novio. La pista es sólo para ellos cuando se deslizan a los acordes de Orquídeas a la luz de la Luna, la pieza con la que se conocieron. El sonido del músico estadunidense tendrá mucho que ver en la decisión de Lara de crear su propia orquesta.

Acapulco tour

Tocados con sombreros de palma a prueba de fanáticos obsesos, los Lara-Félix se atreven por las calles del puerto. Se mueven en un taxi modelo 40 del sitio del Jardín Alvarez, tripulado por Roberto Maya Torreblanca, de gran simpatía y popularidad. La primera búsqueda intensa del músico será la de coñac francés y cigarrillos Pall Mall rojos. Los encuentran en La Suiza , en el edificio Oviedo.
La osadía de los lunamieleros no tendrá límites al acercarse a la plaza Álvarez, en cuyo kiosco piden aguas frescas. Tal será la primera exposición de la pareja a la ingeniosa picardía porteña.

¡Ya suéltalo!

–¡María: ya suéltalo, mira como lo tienes!
–¡Agustín: María está enterita!¡ Te urge una olla de caldo de cuatete!

Resucitador

Una anciana aprovecha la ocasión para entregar a María un recorte del diario Trópico. Se trata de un anuncio del sanatorio del Sagrado Corazón de Jesús, informando que ya cuenta con “resucitador y mascarilla de oxígeno”.
–Por si el señor llegara a necesitarlos –lo ofrece.

Parecidos

¿En que se parecen Agustín Lara y Acapulco?
¡En que ambos tienen La Quebrada cerca de La Bocana!
(La cicatriz en el rostro de Lara va de la comisura de la boca hasta la mandíbula. Fue causada por una botella rota en manos de una dama celosa).

Borracha, tu abuela

Las palmeras de la Costera hacen coro para lanzar al músico el grito de “borracha, tu abuela”
Responden a la sentencia de Lara en su canción Palmera llamándolas “borrachas de sol”. (Aportación de jóvenes estudiantes).

La iguana verde

María confesará más tarde un mal recuerdo de Acapulco, no del tamaño del de Juan Gabriel, pero mal recuerdo al fin.
“Estábamos en la playa junto a un montículo de arena del que de pronto sale una iguanita verde, a la que Agustín arroja una piedra. Le pedí que no la matara porque las iguanas están entre mis animales preferidos. Pero él, en su papel de macho bromista, aplastó al animalito. Nunca se lo perdoné, pues sentí que el día menos pensado haría lo mismo conmigo”. (Todas mis guerras, María Bonita, Clío).

El búngalo María Bonita

Al terminar la miel, no la luna, el búngalo que albergó a la pareja más discutida de aquél momento será bautizado como María Bonita, cubierto siempre por un manto de curiosidad morbosa. Fracasará la empresa cuando pretenda venderlo como dotado de un extraño hechizo, mismo que deparaba una unión feliz y eterna a quienes iniciaban en él la vida matrimonial.
En torno a la habitación nupcial. se conocerá más tarde una serie de tramas groseras, algunas increíbles, urdidas por el novio. Por ejemplo, la que aseguraba que Lara había cooptado con generosas propinas al personal del hotel , particularmente al nocturno. La consigna era responder así a los periodistas indiscretos “Que la señora no había pegado los ojos en toda la noche y que a veces había pegado tamaños gritotes”. Uno de los veladores urdirá su propio libreto: “La Bonita y El Flaquito se comportaron como auténticos caguamos”

El Papagayo

Agustín y María regresan a Acapulco en 1947, extrañamente porque la relación sentimental está liquidada y más extraño aún que la ruptura tendrá como fondo musical el vals María Bonita. Amigos íntimos de la pareja estarán convencidos de que la ofrenda musical fue el factor determinante para convencer a María de una posible reconciliación, recién terminada su película Enamorada. La respuesta será muy grosera.
María de los Angeles Félix Güereña y Agustín Lara Aguirre y Pino arriban al nuevo aeropuerto de Pie de la Cuesta (diez pesos el taxi) y se hospedan en el Hotel Papagayo (hoy parque del mismo nombre), cuyo propietario, el general guerrerense Juan Andrew Almazán, candidato presidencial derrotado por Manuel Ávila Camacho, lo recibe con un lustroso piano de cola .
“Lo he encargado a la Ciudad de México por si el señor quisiera desentumirse los dedos y componer alguna cosilla”, lo ofrece.

Casinos

Acapulco, según el censo, tiene treinta mil habitantes y muchos de ellos hacen causa común para impedir el establecimiento de un casino de juego. Versiones periodísticas adjudican la concesión a favor del ex presidente Abelardo L. Rodríguez (Casino de la Selva, Foreing Club y Tijuana) , cuyo negocio ha sido siempre el juego. Hay un sentimiento unánime entre los porteños y este habla de que un casino sería fatal para Acapulco. Otra gestión popular está encaminada a lograr que los terrenos del ex campo aéreo (entre Hornos y Farallón) se destinen a una alameda y a un parque público.
Están tan seguros de que se saldrán con la suya, como siempre, que los promotores del casino ya trabajan en la localización de la sede del mismo. Andrew Almazán ofrece el sitio ideal: el cerro del Herrador, en el área del hotel Papagayo, precisamente donde hoy se ubica el edificio del Ayuntamiento de Acapulco.

María Bonita

Agustín: Con todo y que estaba acostumbrado al éxito de mis canciones, me sentí muy agradecido y orgulloso de lo mucho que le gustó la canción a Machángeles (“macha y angelical”). María Bonita significó un respiro, muy breve por cierto, para una relación prácticamente liquidada.
María: Convencida de que Agustín no daría a conocer jamás María Bonita, por su significado de ofrenda íntima y muy querida de un enamorado para su amada, a escondidas hice llegar la partitura a Pedro Vargas. Le pedí a El Negro que la cantara en una ceremonia donde estaríamos juntos.
Agustín: Me sentí traicionado cuando escuché María Bonita en la voz de mi compadre Pedro Vargas, durante una entrega de premios de cine. No me atreví a reclamarle nada a ella porque esa noche, particularmente, Maruca lucía como la mujer más bella, elegante y adorable de la Tierra.

Sol y Luna

Como quiera que haya sido, obviadas las pequeñas o grandes mentiras de las divas y divos, sus amnesias , caprichos y extravagancias, la canción María Bonita, conocida también como Acuérdate de Acapulco, permanece a pesar de tantos años como el testimonio lírico musical de un gran amor, estimulado por el embrujo del sol y las noches de luna de un Acapulco eterno

María bonita

Acuérdate de Acapulco, de aquellas noches
María bonita, María del alma.

Acuérdate que en la playa con tus manitas
las estrellitas las enjuagabas.

Tu cuerpo, del mar juguete, nave al garete,
venían las olas, lo columpiaban.

Y mientras yo te miraba, lo digo con sentimiento, mi pensamiento me traicionaba.

Te dije muchas palabras, de esas bonitas,
con que se arrullan los corazones.

Pidiendo que me quisieras,
que convirtieras en realidades mis ilusiones.

La Luna que nos miraba, ya hacía ratito se hizo un poquito desentendida.

Cuando la vi escondida, me arrodillé pa’ besarte, y así entregarte toda mi vida.

Bing Crosby

El cantante y actor estadunidense Bing Crosby interpreta María bonita en dos millones de discos.