EL-SUR

Viernes 19 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

Acuse de recibido

Silvestre Pacheco León

Septiembre 12, 2022

 

Por este conducto acuso de recibido el ejemplar La Izquierda Mexicana del Siglo XX, libro 3, Artes y Humanidades de parte de mi amigo Arturo Martínez Nateras que me envió a través de mi hermana Inda, quien gentilmente lo agregó a su equipaje para entregármelo personalmente en la primera oportunidad que tuvimos de encontrarnos.
Mirando el ejemplar con tanta información contenida confieso que me sentí cohibido porque se me hizo más propio para lucir en un despacho de jurista donde los libros siempre están en orden, impecables porque nadie los toca, mientras que en mis manos pronto se verá desgastado, con subrayados y anotaciones al margen.
El libro que recibo de regalo, sin ser una edición de lujo tiene la factura del librero dedicado que ha sido siempre Martínez Nateras a quien le agradezco también, un poco a destiempo, aquel ejemplar del Quijote que con su editorial Fábrica de Letras y el apoyo del gobierno del estado en el año 2000 puso en manos de muchos guerrerenses la obra cimera de Miguel de Cervantes.
Ahora agradezco el presente de más de 800 páginas en letra menuda que contienen los episodios más sobresalientes de la izquierda mexicana en el campo de las artes y las humanidades como repaso de la historia reciente del país.
Es un testimonio a la mano del papel intelectual de la izquierda que servirá para refrescarnos la memoria entendiendo que las transformaciones sociales que vivimos vienen de lejos, de sueños y deseos que se han hecho realidad gracias al empeño de hombre y mujeres de carne y hueso que aspiraron un futuro luminoso, alejado de la desigualdad y el sufrimiento, producto de un sistema de dominación que determinó la vida y el pensamiento de generaciones.
Es también un libro para “ver, hojear y contemplar” los momentos estelares de la izquierda, como dice el coordinador, reproducidos artísticamente.
Desde luego que el libro al que tanto empeño ha puesto Nateras tuvo la finalidad de aparecer a propósito a propósito de la conmemoración del triunfo electoral del Movimiento de Regeneración Nacional, el cincuentenario del Movimiento Estudiantil del 68 y el centenario del Partido Comunista Mexicano, y será parte de la gran revolución cultural que necesitamos.
La edición de libros, miles y millones de ejemplares para que no falten en cada casa será una hazaña porque, como pensaba Octavio Paz, tener un libro a la mano es más cercano a su lectura que el que está dispuesto en la biblioteca municipal.
Pensando en la revolución cultural que implica el gobierno de la izquierda no puedo dejar de anotar los dos hechos sobresalientes relacionados con los libros, su edición masiva a precios accesibles y una promoción permanente para leer.
Tareas ambas acometidas por los escritores y editores en un programa de distribución masiva como ya lo está haciendo desde el Fondo de Cultura Económica Paco Ignacio Taibo II.
Mucho trabajo invirtió Arturo para reunir el aporte intelectual de excelentes colaboradores y seguramente disfrutó revisando página tras página, cuidando los mínimos detalles, para que esta obra editada por la Dirección de Publicaciones de la UNAM esté a la altura de sus pretensiones.
El apartado de Territorios Subversivos con el que abre esta obra monumental constituye todo un aporte para el pensamiento actual de la izquierda obligada al debate permanente y sistemático contra el conservadurismo al que hay que derrotar porque representa la corriente de pensamiento que dominó todo, al grado de hacernos sentir culpables y merecedores de la desigualdad social, con la amenaza de cometer pecado contra quien se atreviera a pensar por cuenta propia y soñar con un futuro distinto al heredado.
Desde la primera página del libro queda uno atrapado con el texto de Juan Villoro a quien he visto crecer en todos sentidos, como escritor prolífico (le han contado 167 libros escritos) lleno de erudición y memoria, comentarista sagaz, genio de la palabra y encantador de auditorios, quien en cada plática es capaz de convertir grandes lectores con su inigualable narrativa condimentada con anécdotas bien entrelazadas, de modo que escucharlo es un deleite.
En su artículo con el que abre el apartado de Territorios Subversivos nos hace el favor de explicar aquello que miró con su padre en la selva chiapaneca en agosto de 1994 durante la Convención de Aguascalientes que los hizo partidarios del EZLN.
En su texto, Duración de la impaciencia, nos explica el pensamiento zapatista que con la fuerza de las armas nos reveló que el camino para el cambio era la ruptura radical a que obliga la realidad indígena de sufrimiento, encubierta por el gobierno bajo la alucinación de que en el año de su levantamiento nuestro país accedería al primer mundo.
Era la manera dominante de mantener oculta la condición de explotación que padecían de siglos los indígenas mexicanos.
Juan Villoro y su padre miraron en el EZLN el cambio innovador y radical de una fuerza emergente que no aspira al poder sino a una nueva sociedad que nazca de los valores propios de la vida comunitaria, aquella que a los indígenas les ha permitido sobrevivir a las más grandes calamidades que son producto de la explotación capitalista.
El surgimiento del EZLN, radical y violento despertó a la realidad a un sinnúmero de mexicanos resignados, derrotados, pesimistas, enajenados quienes desde entonces debatieron nuevamente sobre las vías del cambio poniendo a revisión las experiencias de la historia y las verdades envejecidas como la imposibilidad de hacer nada por la vecindad con Norteamérica.
El “presentismo” como definición de esa idea que pareciera inocua pero es muy conservadora porque nos condena frente al futuro, Villoro lo explica por los estragos que hizo en la oposición de izquierda porque predicaba la idea de que no tiene sentido pensar en el futuro porque aparte de lo incierto y estresante es una pérdida de tiempo, recomendando concentrarnos en el presente porque en ello está la felicidad, lo que implica conformarnos con el día a día esforzándonos en disfrutar lo que tenemos al alcance.
Esa fuerza del “presentismo” mantuvo en inacción a la mayoría de los mexicanos hasta que la “impaciencia” indígena con su aparición armada nos despertó del letargo, atisbando por largos años ese futuro incierto.
Hasta que la idea de explorar la vía pacífica para el cambio se fue construyendo hasta ser mayoría.
Esta aportación de Villoro tiene validez en sí misma para el debate abierto entre el EZLN y la 4T, porque después de los grandes aportes alcanzados bajo la consigna de Primero los Pobres, que significa reparto más equitativo del presupuesto, es posible acotar el sistema capitalista.
Parte de ese debate se desarrolla en este libro que espero poder compartir.
Mis felicitaciones Arturo.