EL-SUR

Sábado 27 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Adiós a Marco Antonio Suástegui Muñoz

Octavio Klimek Alcaraz

Mayo 03, 2025

Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente
que la reseca muerte no me encuentre
vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.
Letra de León Gieco.

El pasado viernes 25 de abril falleció Marco Antonio Suástegui Muñoz. Una semana antes, en la noche del viernes 18 de abril había sido objeto de un atentado en una calle de acceso a la playa Icacos en Acapulco, donde rentaba motos acuáticas. Marco Antonio Suástegui carecía de protección, esto pese a amenazas en contra suya, y su solicitud de protección a través de los mecanismos gubernamentales establecidos. Las consecuencias de este artero crimen son de gran impacto para la sociedad de Guerrero, dado que Marco Antonio Suástegui fue uno de los voceros y liderazgos más visibles del Consejo de Comunidades y Ejidos Opositores a La Parota (Cecop), el proyecto hidroeléctrico de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
En lo personal conocí a Marco Antonio Suástegui a principios de este siglo, hace más de 20 años, cuando él era prestador de servicios en zona federal marítimo terrestre de Acapulco y yo participaba como servidor público de la Semarnat, intentando ordenar dicha zona tan llena de intereses lícitos e ilícitos al ser de gran valor económico para la actividad turística del puerto. Volvimos a coincidir en esos años, cuando se empezó a gestar un gran movimiento en contra de la presa hidroeléctrica La Parota, en donde se convirtió en uno de sus líderes. Había buen trato y respeto mutuo.
En 2024 fue la última vez que nos saludamos. Se trató de un encuentro de las izquierdas guerrerenses en Chilpancingo, donde estaban muchos y muchas que han soñado y sueñan con un mejor Guerrero, más justo e incluyente. Ahí estaban una buena parte de aquellas y aquellos que han sufrido la represión de múltiples formas por luchar por ese Guerrero que soñamos. Entre ellos Marco Antonio Suástegui. Recuerdo que ese día del encuentro, me sentí muy agradecido por él cuando en su intervención me saludó de manera expresa al reconocerme entre los asistentes. Ese día al despedirnos nos tomamos juntos una fotografía, él con su eterno sombrero negro y una sonrisa. Ahora guardo la fotografía como un recuerdo significativo.
Marco Antonio Suástegui fue con seguridad un vocero y líder carismático en el movimiento del Cecop. El mérito del Cecop fue reunir junto con él a un grupo de voceros y personas representativos de las comunidades y ejidos afectadas por el proyecto hidroeléctrico La Parota de la CFE. Muchos nombres de la gente del Cecop y de muchos simpatizantes vienen a mi memoria, pero ahora no los nombro para no errar en olvidar injustamente a alguno. Otro mérito fue el sumar en torno al Cecop, muchas personas y organizaciones de la sociedad nacionales e internacionales comprometidas con la justicia ambiental y la defensa de la naturaleza.
La resistencia de las comunidades a través del Cecop a lo largo de más de dos décadas ha sido admirable y ejemplar. Han resistido a multitud de presiones de sucesivos gobiernos federales y estatales, a la represión y el castigo del abandono de inversión pública para su desarrollo por oponerse a sus designios, hasta campañas mediáticas de desinformación sobre los supuestos méritos de la gran represa. Todo esto repercutió en las comunidades que estaban en el área del proyecto de la hidroeléctrica de La Parota. Dividir comunidades y propiciar el enfrentamiento entre sus pobladores es una triste constante a lo largo de estos años. Para dividirlos se ha usado todo tipo de recursos además de la represión, desde dádivas a algunos liderazgos para comprar sus conciencias, así como promesas ilusas de un mejor vivir de sus pobladores condicionadas a hacer la megapresa.
Por ello, la tragedia humana por la violencia ha sido la constante a lo largo de más dos décadas. Derivado de esto, Marco Antonio Suástegui sufrió cárcel hasta la desaparición de su hermano Vicente, entre tantos agravios. Hoy su asesinato se puede ver como un duro golpe al Cecop, y en general al movimiento social y ambiental en Guerrero y el país. Sin embargo, tengo la confianza de que seguirán resistiendo y movilizados.
Están bien documentados los graves impactos adversos sociales, económicos y ambientales de construir una megapresa para la hidroeléctrica La Parota en un área con las condiciones poblacionales del bajo río Papagayo. Las limitaciones de la evaluación del impacto ambiental del proyecto fueron señaladas en diversos trabajos tanto de un servidor, como de otros autores. Existen impactos adversos significativos en la biodiversidad, en el uso del suelo, el agua, entre otros aspectos. Nunca se realizó por quienes la promovieron un análisis serio de los impactos indirectos y acumulados del proyecto a futuro; mucho menos se identificaron posibles alternativas al mismo, es decir, no se construyeron escenarios sin el proyecto o con el proyecto modificado en distintas escalas. En el 2004 se realizó la evaluación del impacto ambiental del proyecto. Pese a su complejidad se autorizó por la Semarnat de aquel entonces, de manera condicionada con dudosas e insuficientes medidas de mitigación y compensación.
En el proyecto, la gran afectación al régimen hidrológico del río Papagayo se minimizó. Por ejemplo, no se decía que el río Papagayo en nombre del progreso dejaría de ser el río que hoy todavía se conoce, con enormes cambios en su régimen de caudal durante el día. Se desinformó a la población de Acapulco para hacerla creer que el abastecimiento seguro de agua potable dependía y estaba condicio-nado a la construcción de la presa hidroeléctrica La Parota, cuando su función única es producir energía eléctrica al Sistema Eléctrico Nacional, no abastecer de agua potable a Acapulco. Simplemente para suministrar agua a Acapulco no se requiere el embalse de La Parota de más de 14 mil hectáreas de inundación. En realidad, se tenía la idea de usar para el suministro de agua potable el construir una pequeña presa reguladora denominada Los Hilamos, río abajo de la cortina de la gran represa La Parota. Una de las coartadas favoritas de aquellos cabilderos pro hidroeléctrica La Parota.
Uno de los asuntos claves son las afectaciones a las comunidades, que parten de anunciar impactos mínimos tanto sociales, como económicos en sus miles de habitantes a desalojar, además de los daños de las mejores tierras agrícolas, así como una serie de supuestos a futuro de gran incertidumbre para todos los habitantes de la región del bajo río Papagayo. Cuando la gente comprendió esto se resistió de manera natural, por eso el Cecop creció en tierra fértil.
Se decía que la presa hidroeléctrica La Parota sería una gran inversión económica. No se decía con transparencia que una parte de la gran inversión total de un megaproyecto se ocupa, por ejemplo, para la compra importada de equipos como son las gigantescas turbinas de la hidroeléctrica. Con los datos que han manejado los cabilderos pro hidroeléctrica La Parota han querido dar la impresión que toda la inversión se quedaría en Guerrero. Se propagaba que será un impulsor del empleo formal, cuando la realidad es que esto sucedería solamente en la etapa constructiva de siete años y después se opera con un número mínimo de personal altamente calificado en este tipo de centrales eléctricas. Así como fue realizada la última megaobra en la otra zona de sacrificio de la CFE en Guerrero, que es la termoeléctrica de Petacalco. Pregúnteseles cuantos empleos formales brinda la termoeléctrica a los pobladores de Petacalco. Obviamente, todos aquellos interesados en hacer actividades de suministro en los años de construcción magnificaban los beneficios económicos del proyecto hidroeléctrico La Parota. Decían y siguen diciendo pese a las evidencias en contra, que se estaba frenando el desarrollo de Guerrero. Como si el destino del desarrollo de Guerrero dependiera de construir este megaproyecto u otros similares.
Estoy cierto que, en una actitud clasista y discriminatoria, diría cuando menos poco franciscana, si fuera por muchos de este tipo de personas pro Parota, ya hubieran desalojado a las personas de las comunidades rurales que viven en el área del proyecto. La resistencia de Marco Antonio Suástegui y de todas las personas aglutinadas en torno al Cecop al tener una visión e intereses diferentes a ellos, lo han visto como un daño a sus potenciales ingresos económicos en la construcción de la hidroeléctrica. El Cecop ha sido un obstáculo real e imbatible para ellos. Obviamente, todas esas personas no tienen ni idea del dolor y sufrimiento que han causado entre la gente de las comunidades del área de La Parota al mantener acciones e ideas de hacer este proyecto. Y como su ética es nula, no lo comprenden, ni les importa. Ellos son lógicos beneficiarios, cuando menos históricamente de la muerte de Marco Antonio Suástegui y demás compañeros a lo largo de estos años, dado los potenciales beneficios que conlleva su muerte al desaparecer a un opositor a ellos.
Por eso, necesitamos que se investigue y resuelva este crimen de Marco Antonio Suástegui Muñoz, que no quede en la impunidad, que se agoten todas las líneas de investigación, y se detenga a los responsables. Concluyo enviando mis condolencias a los seres queridos de Marco Antonio, que en paz descanse.