EL-SUR

Jueves 26 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Agencia de Colocaciones SA de CV

Héctor Manuel Popoca Boone

Noviembre 27, 2021

¿Alguien ha visto a Vicente I. Suástegui Muñoz?

Una vez semi terminado el triste espectáculo, sobre cómo “dieron” los nombramientos a los principales funcionarios públicos de su gabinete ampliado de trabajo gubernamental, concluyo que, en términos generales, fue un maltrecho reparto bucanero del botín electoral conquistado. Pasmo grande, me provocó contemplar cómo realizaron, sin mayor seriedad y en un solar, el “reparto del pastel gubernativo”, a la vista de todos y para vergüenza de Guerrero.
Hace 18 años escribí un artículo de opinión en El Sur (abril/2004), que titulé: “Perfil del servidor público”, donde señalaba los atributos principales que debe de poseer. Y ahora recordarlos cae como “anillo al dedo”, ya que en ciertas áreas de gobierno fueron nombrados potenciales “[email protected] y [email protected] en cristalería”.
Honestidad, es la primera prenda personal que deben de tener; y algunos carecen de ella. Máxime ahora que terminó un pésimo gobierno, señaladamente corrupto. Hay mucha ciudadanía que clama a quienes hoy gobiernan, no convertirse en rateros y no darse a la corrupción, al moche, al soborno, a la compra de conciencias, a la facturación apócrifa, a la mentira, al engaño, etcétera.
Laboriosidad, es la segunda característica que han de exhibir. La dejadez, como errónea idiosincrasia, es el gran impedimento para avanzar en la transformación de Guerrero. Es el cobrar durante seis años y no entregar resultados o a lo mucho, de baja calidad y cantidad. La “neta del planeta” es que el pueblo demanda a los actuales funcionarios públicos y gobernantes que no sean tan güevones, hipócritas, demagogos o farsantes a la hora de trabajar, como lo fueron sus antecesores.
Profesionalismo, es la tercera cualidad mínima exigible en un servicio civil de carrera y que los jefes sean aptos y capaces. O sea, la población demanda que no haya “pendejos con autoridad o poder”.
Cuarto distintivo. Mística, vocación y compromiso social, son las virtudes propias de un buen gobierno, donde se trabaja para servir a la ciudadanía y no para servirse del pueblo. Se requieren: sencillez, humildad y trato afable a la colectividad; en un contexto de prudencia, tolerancia y paciencia; por encima de autoritarismos, frivolidades, soberbias o engreimientos. Sobre todo, no ser encubridores de intereses inconfesables privados o de potentados políticos, porque tarde o temprano salen a relucir.
Trabajar en equipo en forma corresponsable y coordinada, es el quinto atributo. (ver mi entrega al El Sur del 4/11/2021). Ningún servidor público o gobernante por sí solo puede enfrentar los enormes desafíos que presenta hoy Guerrero.
Sexto don. Ser adicto a rendir cuentas periódicas o entregar resultados veraces de la aplicación del dinero en obras y acciones, terminadas o en proceso, con suma transparencia; tal y como lo marca la ley. No darse a la farsa y no jugar al “gatopardismo” (aparentar que todo cambia, para que todo siga igual). El pueblo no es tonto.
Séptima prenda. Respetar y tener en cuenta lo plural y polifacético de nuestro pueblo. No dispersar dádivas, buscando clientelismo político. El pueblo es un conglomerado diverso, con muchas formas de pensar y actuar. Gobernar para todos, pero dando trato preferencial a la población pobre y desvalida.
Octava y última. Tener siempre presente que el servicio público de alto nivel, es temporal. Que ciudadanos simples y sencillos eran; y que más temprano que tarde volverán a serlo. Por tanto, tratar de “no perder piso y no marearse al subirse a un ladrillo”, por más grosor que éste tenga.

PD1. Adivinen quien puntea para llevarse el trofeo anual “El disparate de oro” al afirmar que la seguridad pública compete a la ciudadanía y no a su gobierno. (Ya nada más le faltó decir: y la salud pública me es ajena también).
PD2. Es signo de soberbia el que un gobernante trate a un obispo como un ciudadano más.
PD3. Ya es del conocimiento público el primer acosador sexual del flamante gobierno estatal. Gracias a la valiente denuncia ministerial que hizo la empresaria Yamileth Payán.
PD4. Felicito a la magistrada Indalecia Pacheco León por el ejemplo de honestidad, gallardía y compromiso social que tuvo a bien mostrarnos públicamente.

[email protected]