EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Agricultura ecológica y desarrollo regional sustentable

Octavio Klimek Alcaraz

Junio 04, 2005

El escritor premio Nobel y pacifista alemán Heinrich Böll decía que “Leer nos hace rebeldes” pues señala con mucha razón que leer nos hace pensar, lo vuelve a uno libre y rebelde.

Por eso ha existido la censura. El posible efecto de un libro en sus lectores es siempre un asunto al que le temen los censores. Aunque, poco sabemos de cómo influyen los libros, pues casi siempre medimos el éxito de un libro en sus cifras de edición.

Quiero hacer un poco el ejercicio de censor, debido a que quiero influir para que elijan su lectura. Así se puede tener la esperanza de que leamos, no solo el libro que hoy comentamos, sino aquellos que nos dicen al igual que éste, que otro mundo es posible.

Tengo el honor y gusto de participar en la presentación de un nuevo libro. El libro titulado Agricultura ecológica y desarrollo regional sustentable. La compilación del mismo es realizada por Promotores de la Autogestión para el Desarrollo Social, PADS.

Para aquellos deseosos de formarse en la agricultura orgánica y el desarrollo regional sustentable, es un libro, que deben tener a la mano.

El libro tiene un lema en su portada, que nos dice la intención precisa de quienes lo compilaron “Producir en armonía con la naturaleza”.

La presentación es parte de los esfuerzos de capacitación de un grupo de trabajo, que se ha comprometido con la propuesta de un modelo de educación rural alternativo, la Universidad Campesina del Sur.

El texto surge de diversos autores que han participado directamente en los trabajos del Diplomado Agricultura Ecológica y Desarrollo Regional Sustentable. El mismo nombre de este libro y que desde hace algunos años, 2002, se lleva a cabo de manera regular en Guerrero y Morelos.

Me congratulo en diferentes etapas de mi vida, el de haber de una u otra forma haber participado, y seguir relacionado con el trabajo de ellos. El leer sus ideas refuerza el pensamiento de que leer nos hace rebeldes.

No sólo se observa la mano en la compilación, que le da coherencia al libro, y en la redacción de diversos textos de Carlos García Jiménez, director académico de la Universidad Campesina del Sur, miembro de una familia talentosa y comprometida con las mejores causas de la sociedad, y quienes lo demuestran participando con diversos artículos de los 53 que presenta el libro, en sus siete capítulos.

En especial, me da gusto que participe y dé claridad conceptual al libro, uno de los impulsores fundamentales de la agricultura ecológica, no solo en México, sino en el ámbito internacional como es el doctor Jürgen Queitsch Kroker.

Muchas generaciones de estudiantes e investigadores se han formado con el doctor Jürgen Queitsch, algunos de ellos también son autores de diversos artículos en este libro, lo que es un aval de la calidad del libro.

Por razones de no hacer más extensa esta presentación, una disculpa a los otros autores por no citar sus nombres y sus valiosos artículos, a todos ellos mi reconocimiento.

Quiero hacer énfasis en que el libro es un texto fácil de leer en su totalidad, pero por su forma de organización es también posible consultarlo conforme a los intereses del lector en forma específica. Sin embargo, tampoco es un recetario, pues los artículos tratan de profundizar en el rigor conceptual de sus temas.

Yo no voy a decir mucho de agricultura ecológica y desarrollo regional sustentable. Es claro que las pistas al respecto se dicen por los especialistas en el libro.

Mi preocupación actual es cómo lograr en este momento democrático en Guerrero, hacer que todas estas enseñanzas se lleven a cabo. Hacer que haya verdaderas políticas institucionales con relación a los temas tratados en el libro.

Todos o casi todos los que estamos en esta presentación sabemos que la agricultura moderna altamente tecnificada no es la respuesta a nuestros problemas económicos, sociales y ambientales. Estamos, luchando en batalla desigual contra grandes intereses económicos, por ejemplo: los de la industria de la biotecnología, la de los fabricantes de plaguicidas y fertilizantes químicos.

La nuestra es una lucha por la vida en el planeta, por nuestra soberanía alimentaria y la defensa de nuestra diversidad cultural y biológica.

Debemos pugnar, por lo menos hoy en Guerrero, por un cambio de rumbo en las políticas del desarrollo.

Queremos un Guerrero declarado oficialmente como zona libre de transgénicos, no queremos biopiratería y que las industrias transnacionales se apoderen de la propiedad intelectual de nuestros recursos naturales.

Queremos comer alimentos sanos, no queremos consumir alimentos trasgénicos, queremos que éstos se etiqueten.

Por eso requerimos en Guerrero más superficies subsidiadas y trabajadas con los principios de la agricultura orgánica, menos ventas subsidiadas de plaguicidas y fertilizantes químicos.

No dejo de hacer énfasis también, en que las escuelas deben educar y preparar a sus alumnos en el valor de los modelos de agricultura orgánica y de aquellos relacionados al tema, en especial la Universidad Autónoma de Guerrero tiene que impulsar ésto.

Por eso estoy convencido de que debemos movilizarnos y ser más activos en la política. La publicación de libros como éste nos da claridad y afirma nuestra convicción de que tenemos mejores propuestas para caminar hacia una sociedad más justa y que pueda vivir en armonía con la naturaleza, que las del modelo depredador que hoy existe.

 

P.D. Texto leído en la presentación del libro Agricultura ecológica y desarrollo regional sustentable el 31 de mayo del 2005, en la Ciudad Universitaria de la Universidad Autónoma de Guerrero, en Chilpancingo.