EL-SUR

Viernes 19 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

Aislados en cuarentena

Silvestre Pacheco León

Marzo 30, 2020

 

En el actual momento de crisis en el que se pone a prueba la eficacia del Estado frente a la pandemia partimos de que nuestro país, como casi todos los del mundo, no está preparado con el equipo necesario y las instalaciones sanitarias suficientes para enfrentar una contingencia de tan grandes dimensiones.
Pero no estamos en el momento de debatir sobre los responsables de tan endebles condiciones en que se encuentra el área de salud porque eso nos quita tiempo y se vuelve un ejercicio inútil, frente la realidad que nos obliga a tomar las mejores decisiones a partir de ese hecho. Por eso se entiende que el aislamiento de las personas en sus casas es una medida necesaria que todos debemos adoptar, aún en contra de nuestros intereses personales porque de lo contrario, no solo nos ponemos en riesgo cada uno, sino también a los demás.
Solo quienes trabajan en actividades estratégicas encargadas de la seguridad y el orden, el aparato de producción de alimentos y de servicios como el transporte de comestibles, agua, energía y servicios de limpia, están obligados a salir de sus casas para viajar a sus centros de laborales.
El aislamiento durante una cuarentena es una estrategia del gobierno para combatir al enemigo en nuestro terreno, porque es en nuestras casas donde se encuentran las unidades militares, chicas y grandes, conformadas por cada uno de los miembros de nuestras familias organizadas para hacer frente y combatir a ese virus minúsculo pero mortal que mantiene aterrorizado al mundo.
En las condiciones de aislamiento hay menor riesgo de contagio y será mejor la atención que podemos prestar a los miembros de nuestras familias que se infecten porque, como se sabe, los hospitales pronto estarán saturados por los enfermos más delicados que requieran atención especial y harán falta en ellos los aparatos (ventiladores) que facilitan la respiración a los pacientes.
El aislamiento en casa para enfrentar al coronavirus es una medida extrema para enfrentar la crisis, pero es también una oportunidad, como dicen los chinos, para superar nuestras deficiencias porque nos pondrá frente a situaciones nuevas de la vida familiar porque como ya es nuestra costumbre, salvo los fines de semana, y durante los días de fiesta, no es normal que la mayoría de las familias vivan mucho tiempo compartiendo el mismo techo.
En esta nueva situación de convivencia obligada viviremos experiencias diversas que nos pueden ayudar a construir una mejor sociedad. La filosofía yóguica dice que en una cuarentena haciendo meditación cualquier persona puede cambiar un mal hábito, y la biblia toma esa pausa también como un período de preparación para vivir algo nuevo.
Tenemos pues enfrente la oportunidad de construir entre todos esa nueva sociedad que nos haga mejores seres humanos, igualitarios, tolerantes, solidarios.
Desde luego que las pérdidas humanas que ocasionará la epidemia serán parte de lo más valioso que tenemos, por eso estamos obligados cuidar con dedicación a los miembros de nuestra familia que se cuentan en situación de vulnerabilidad (personas mayores de 60 años, niños menores de cinco años y mujeres embarazadas).
Por todos ellos estamos obligados a desarrollar nuestro espíritu de cooperación para evitar el contagio y la solidaridad para el cuidado de quien contraiga la enfermedad, al tiempo de que nos conservemos sanos y ayudando a los vecinos que lo necesiten, pues no debemos olvidar que todavía hay un sector amplio de mexicanos que no cuentan con empleo permanente, carecen de subsidio oficial y viven al día, sin ahorros para enfrentar en condiciones de mínimo decoro el mal que nos ataca.

Adaptarse a la nueva realidad impuesta por la cuarentena

No será fácil para ninguna familia adaptarse rápidamente a esta nueva situación de convivencia en cuarentena bajo un mismo techo, pero si todos somos conscientes de que es un caso de vida o muerte, vale más que desde el principio asumamos nuestro compromiso con la decisión de salir adelante para beneficio de todos y de un mejor país, por eso debe establecerse una coordinación entre la familia para que uno solo de sus miembros se encargue de salir para adquirir las provisiones siguiendo los protocolos de higiene que se recomiendan.
El objetivo es que en cuarentena cada quien se encuentre en condiciones óptimas de salud, con sus defensas al cien, cuidando de que nadie se enferme de nada y si eso es inevitable, buscar la manera de que permanezca aislada y asistida por las personas que se atengan al protocolo de salubridad para que con el cuidado pertinente salga adelante.
Podremos por fin, en un ejercicio colectivo, identificar los problemas familiares que antes no había habido oportunidad de atender, como el aprovechamiento escolar de los hijos y su afición y adicción a los juegos de la Tablet, al alcohol, el tabaco, las drogas y a los alimentos chatarra.
Todas y todos estaremos ante la oportunidad de fomentar la convivencia familiar y liquidar la violencia física y psicológica como forma común de relacionarnos.
Hay un dato alarmante del que todos nos tenemos que hacer cargo: en esta situación de crisis la violencia intrafamiliar se ha incrementado y con ella los feminicidios. Eso es la manifestación de lo empoderado que se encuentra el machismo, uno de los peores males de nuestra sociedad.
El principal reto es que salgamos de la contingencia con familias más sanas y fortalecidas en nuestros principios, sacándole partido a las ventajas de la cooperación igualitaria de cada quien en las labores del hogar.
Que dejemos para la historia el dato que el gobierno ha registrado de que en promedio las mujeres le dedican de su tiempo al hogar 39 horas a la semana, frente a los hombres que apenas alcanzamos las ocho horas. (Con las acciones de visibilidad que las mujeres han emprendido en los últimos tiempos, la cooperación de los hombres en el hogar ha tenido un incremento de apenas siete minutos, según los datos de la Secretaría de Salud).
Ahora hemos llegado al punto más delicado de la epidemia y solo nuestra fortaleza nos sacará adelante.