EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Al vapor 

Jorge Camacho Peñaloza

Marzo 03, 2017

Amo el canto del cenzontle, pájaro de cuatrocientas voces amo el color del jade, y el enervante perfume de las flores; Pero amo más a mi hermano el hombre.
Nezahualcóyotl

El próximo 15 de marzo vence el plazo para armonizar la Ley 701 de Reconocimiento, Derechos y Cultura de los Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado de Guerrero que entró en vigor el 8 de abril del 2011, o bien para su derogación, ratificación o pérdida de vigencia, luego de que fuera abrogado el artículo 10 Constitucional en el 2014 y sustituido por los artículos de 8 al 14, sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos.
En Guerrero, el censo del 2010, registró que había 3 millones 16 mil 151 habitantes, de los cuales 456 mil 774 pobladores (15.1 por ciento) hablaban una de las cuatro lenguas originarias; sin embargo, de acuerdo con el Inegi del total de habitantes en Guerrero, un millón 198 mil 478 (el 33.9 por ciento) se considera indígena; más aún, la población que habla lengua indígena creció de 15.1 por ciento en 2010 a 15.3 por ciento en 2015, en cinco años la cifra se incrementó 84 mil 520 hablantes, según el Inegi, además 229 mil 661 habitantes se consideran afrodescendientes, es decir el 6.50 por ciento de la población total.
Estoy totalmente convencido de que estas cifras salen sobrando para afirmar la importancia de la población indígena y afrodescendiente en nuestro estado, que es realmente un patrimonio y privilegio que Guerrero tenga población originaria de la nación mexicana, con la cual contamos con un puente vivo hacia las primeras etapas de su existencia que no todos los estados tienen.
La población indígena náhua, mixteca, tlapaneca y amuzga son parte fundamental de la identidad guerrerense más allá de la que puede tener el mestizaje y otras razas que se asientan en nuestro estado, las cuales siempre han sido ejemplo de lucha, trabajo, tenacidad, sabiduría y solidaridad, una estampa demográfica que engalana la Montaña de Guerrero, lástima que hasta ahora no reciba el trato que debería de recibir por parte de los gobiernos, un trato que no los considere como beneficiarios de programas de gobierno o como personas en vulnerabilidad, o lo que es peor, como simples votos para ambiciones políticas electorales.
La población indígena tiene una dignidad que han heredado de Cuauhtémoc quien se puso enfrente de la defensa de la nación Mexica, una cosmovisión del mundo y del espíritu propia, con valores, principios y creencias que sustentan su organización social, no es una población desbalagada y arrinconada de la salvaje conquista española, no, constituyen una población gracias a la cual se ha escrito la historia nacional, que respaldaron los grandes movimientos que liberaron al país y construyeron al estado en 1849.
Por todo eso, el Congreso del Estado enfrenta una enorme responsabilidad para legislar en materia indígena y afrodescendiente, ojalá esté a la altura y no legisle al vapor demostrando desinterés por esta importante población de nuestro estado, cuya capacidad artística ha servido para el diseño de los logotipos del actual gobierno estatal, en el cual tiene una Secretaría especialmente para atenderla, y sería incongruente que al final salgan con que se pretenda dejar morir la ley 701 en la inanición.
Por lo pronto, no se concretó una verdadera consulta a los pueblos indígenas y afrodescendientes por parte de los legisladores, sin embargo, existen propuestas y alternativas para que este importante sector de la población cuente con un instrumento jurídico que los haga sujetos de derecho y con el cual continúen haciendo valer su importancia en la vida pública y políticas de gobierno en el estado, no va a ser con desinterés sino con interés hacia el mismo como se va a lograr transformar la situación de pobreza en la que han sido sujetos desde el inicio de la vida independiente de México.
La ley 702 aprobada a principios del 2011 ha servido para dar legalidad y legitimidad a los pueblos indígenas, dar seguridad y certidumbre para organizarse, defenderse y exigir respeto a sus derechos, pero también de pretexto para el nacimiento de algunos Frankenstein como algunas policías comunitarias, que dicho sea de paso es el único tema que debería de sacarse para legislarlo en el marco de la ley 281 de seguridad pública en el estado.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A mis excolegas que ya ni la amuelan, que dejen para después algo que tendrían que haberle puesto más interés.