EL-SUR

Martes 30 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Albur, una de las bellas artes

Humberto Musacchio

Enero 11, 2016

Hace una semana, el autor de esta columna escribió que el INBA creó una cátedra de albur. No es cátedra, es taller, pero para el caso es lo mismo. Dije que la práctica del albur se considera soez y que en modo alguno es edificante. Ahora agrego que me parece homofóbica y misógina. No coinciden conmigo las autoridades de Bellas Artes ni don Alfredo Matus, director de la galería José María Velasco, sede del taller, que tiene cinco años de existencia y fue creado “a petición de los habitantes del barrio”. ¿De todos, don Alfredo? Si así fue, debieron realizarse manifestaciones multitudinarias de padres y madres de familia urgidas de que sus vástagos conozcan los fundamentos científicos y artísticos del loable ejercicio de mostrarse más ingenioso a la hora de discutir que le presta un interlocutor al otro, al requerir un masaje o sobada, al evidenciar verbalmente una felación o al sugerir un coito con sólo un “mmmh”. Para los funcionarios de Bellas Artes, una sociedad verdaderamente culta necesita adquirir el refinamiento que le proporciona este tipo de enseñanza.

“Vinculación comunitaria”

El taller de albures forma parte del programa denominado Vincula-ción Comunitaria y tiene el propósito, dice don Alfredo Matus, “de acercar a públicos externos” (¿externos a la galería, a Bellas Artes o a Tepito?) “esta expresión popular de lenguaje” (sí, tan popular como las mentadas de madre, de las que Bellas Artes podría fundar otro taller). El taller de marras “no representa erogación alguna para el INBA, ya que éste sólo facilita las instalaciones, es gratuito para los asistentes y no cuenta con acreditación académica”, lo que está muy mal, pues quienes cursan materia tan indispensable son “investigadores sociales en lingüística, antropólogos y estudiantes universitarios nacionales y extranjeros” que seguramente aspiran a obtener el grado de doctor en calambur o de perdida una maestría. Los docentes del taller disponen de lauros académicos, pues don Alfonso Hernández es cronista del barrio de Tepito y miembro de la Asociación de Cronistas del DF, en tanto que la profesora Lourdes Ruiz resultó ganadora del concurso de albures celebrado en el mismo barrio hace seis años. El señor Matus invita al autor de esta columna a asistir al taller de albures. Debo decirle que hace muchos años pasé por varios talleres mucho más eficaces, como la Secundaria 16, cuando estaba en el edificio Tecpan de Tlatelolco, o por el taller mecánico del Cacharifas, ese sí, experto en alburería.

Gandhi, Educal y el SAT

Para obtener factura por una compra en la librería Gandhi hay que entrar al portal de internet de esa cadena librera. Ahí se pide anotar el RFC y el número de ticket (así, en inglés), pero ocurre que en ninguna parte del comprobante de compra aparece tal número, de modo que, con ganas de adivinar, hay que anotar el folio que se indica en el papelito, lo que acepta el programa, y luego el monto de la compra. Luego pide introducir un código que, otra vez haciéndola de adivino, uno supone que es un conjunto de letras que aparecen en un recuadro y luego hay que escoger entre “continuar” o “cancelar”. Por supuesto se elige “continuar” y ¡Oh, sorpresa!, nos manda al principio y nada de factura. En la página de “Facturación electrónica” de las librerías Educal la cosa está peor. Pide el RFC, el número de ticket (yes) y el importe de la compra. Habiendo anotado estos datos, se supone concluido el proceso para obtener la factura, pero no, pues aparece un cuadro con la leyenda: “El ticket no tiene el formato correcto”. Es inútil repetir la operación, pues el resultado es el mismo. Algo, suponemos, debe hacer el SAT ante las páginas de facturación mal diseñadas ¿no?

Libro sobre el mundo gay

Chulos y coquetones. Conversa-ciones con protagonistas del mundo gay (Ediciones B, 2015) es un libro valiente, conmovedor por momentos y gracioso en muchas páginas. Su autor es Antonio Bertrán, quien realizó entrevistas a 14 personajes como el gran Horacio Franco, el pintor Nahum B. Zenil y su pareja Gerardo Vilchis, de Xabier Lizárraga, estudioso de la diferencia sexual, de Juan Jacobo Hernández, veterano de las luchas por los derechos de la comunidad LGTB (lesbianas, gays, transgénero y bisexuales) o de Luis Perelman, que pasó años de angustioso ocultamiento de su identidad sexual. Jorge Saavedra, Reynaldo Velázquez, Antonio Marquet, Coral Bonelli, José Rivera, Daniel Vives, Macario Jiménez y Fernando Raphael son los otros entrevistados, todos ellos con experiencias y visiones interesantísimas.

80 años de la OFUNAM

La Orquesta Filarmónica de la UNAM cumple 80 años. Fue en 1936 cuando José Rocabruna y José Vázquez, primeros directores, fundaron el conjunto conocido inicialmente como Orquesta Sinfónica de la Universidad. La sede inicial fue el anfiteatro Bolívar y el entonces rector, Luis Chico Goerne, presidía los conciertos a los que entraban gratis profesores y alumnos. A mediados de los 40 los conciertos se realizaban en Bellas Artes y de 1953 a 1979 fueron en el auditorio Justo Sierra de CU y luego en la sala Nezahualcóyotl, de Cultisur.