EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Alcaldes de Acapulco (XXXIV)

Alcaldes de Acapulco (LXVII)

Anituy Rebolledo Ayerdi

Septiembre 20, 2018

Amenazas de muerte

En uno de sus últimos días como alcalde de Acapulco, Jorge Joseph Piedra visita al gobernador Caballero Aburto en su residencia de playa Guitarrón. Según testigos presenciales, “Joseph no sólo le pide sino que le exige la mil veces anunciada auditoría a la tesorería municipal”, tan quebrada, dice la gente, como la propia Quebrada y ello por causa de los “clavados”. La reunión no obstante, según la mismas fuentes, terminará a partir un piñón y la promesa de repetirse al día siguiente.
Pero hete aquí que tal cosa no sucederá. No por falta de tiempo o cosa parecida sino porque Joseph denuncia a los medios estar amenazado de muerte por Enrique Caballero Aburto, hermano del gobernador y recaudador de Rentas en Acapulco. El alcalde anuncia un viaje urgente a la ciudad de México para asegurar su vida y denunciar el hecho ante la presidencia de la República.
Aquí entra en acción un personaje ajeno a la trama. Se trata de don Julio Vélez Romero, vicepresidente del comité de Defensa del Patrimonio Municipal de Acapulco, quien solicita al juez de Distrito un amparo de la justicia federal. No para él sino para el alcalde Jorge Joseph quien teme que se le prive de la vida, de su libertad o se le secuestre, incomunique, atormente, destierre y demás penas infamantes. La demanda es contra de actos del gobernador del Estado, del procurador de justicia, el director de Seguridad Pública, los jefes de las policías judicial, preventiva, urbana, auxiliar y tránsito local. Igualmente contra Francisco Bravo Delgado (La Guitarra) quien es señalado como agente extraordinario del gobernador.
Por su parte, el gobernador Caballero Aburto informa haber aportado al juez de Distrito la información correspondiente, indicando que no tiene por qué involucrarse su nombre pues no es deseo de su administración causar problemas.

Joseph, ¿licencia?

A estas alturas los acapulqueños ya no saben qué creer ni a quién creerle. Y es que nadie sabe exactamente lo que pasa y tampoco vislumbra lo que pasará. Las especulaciones hacen las veces de verdades a medias o mentiras completas. La clave surge, sin embargo, en el Palacio Municipal donde se da a conocer la licencia solicitada por el presidente municipal para retirarse del cargo, 16 de octubre de 1960, firmada de su puño y letra.
Dos días antes y a petición del Congreso del Estado, el gobernador Caballero había ordenado al personal de Hacienda trasladarse a la ciudad de Acapulco para conocer el estado que guarda la hacienda pública del Ayuntamiento. Ello, apunta el mandatario, en obsequio a la petición verbal que me hizo el propio alcalde Joseph. Y así, finalmente, desvanecer los diferentes cargos que se han venido haciendo sobre una desorganización administrativa y hacendaria.
Por su parte, el presidente municipal JJP acusa que por culpa del gobernador Caballero y sus dichos sobre una falsa quiebra del Ayuntamiento, se frustró la adquisición, ya amarrada, del ex hotel La Marina, en pleno Zócalo, donde se proyectaba construir un nuevo palacio municipal. El Banco de Comercio, que sí había participado en la puja, habría pagado por el predio un millón de pesos.

Aquí estoy: Joseph

Desde el DF el alcalde Joseph desmiente haber renunciado y aclara que sólo se trató de un permiso temporal para atender asuntos familiares. Rechaza que sea suya la firma del pliego de la dimisión suponiendo que haya sido falsificada. Denuncia por ello, en carta abierta dirigida al secretario de Gobernación, que el gobernador habría sobornado a dos regidores y amenazado de muerte al resto si no daban por buena la falsa dimisión. Se queja, aparte, de la violación a la soberanía municipal, consumada cuando el gobierno del Estado absorbe los ingresos del Registro Civil y dispone que el ayuntamiento pague a las policías que operan en el municipio, aunque no tenga ningún mando sobre ellas.
El drama político que vive Acapulco se acerca a una comedia de los “Tres Chiflados”. El 17 de noviembre de 1960 Jorge Joseph se presenta amparado ante el Cabildo de Acapulco:
“Vengo a reasumir el cargo para el que fui electo y cuya licencia ustedes graciosamente me otorgaron sin haberla yo solicitado. Solo estaré unos momentos pues vengo, ahora sí, a solicitar una licencia para responder a las imputaciones que me hace el gobernador Caballero Aburto. No deseo ampararme detrás de ningún fuero para responder a sus calumnias.”
El gobernador Caballero rechaza inmediatamente que haya formulado ningún cargo contra el alcalde Joseph quien, dice, está en su derecho de asumir la presidencia municipal, si así lo desea. Y agrega: Le ofrezco todo el apoyo del gobierno del estado para su gestión.
Para esto, el general Caballero ya tenía segura la votación del Cabildo para echar al periodista acapulqueño. El Consejo Municipal sugerido por Chilpancingo estará encabezado por el síndico Alfonso Villalvazo Alarcón, amigo de la infancia de Joseph y hermano de don Efrén Villalvazo, alcalde del puerto en dos ocasiones anteriores. Con excepción del secretario general Luis Bello Hernández, quien renuncia al conocer la jugada, todos los integrantes del ayuntamiento aprueban el cabildazo. Ellos: Víctor de la O Cortés, Domingo Martínez, Ladislao Flores Jacobo, Daniel Añorve y Austreberta Muñoz.
El periodista acapulqueño Jorge Joseph Piedra había sido electo alcalde de Acapulco para un período de tres años que concluía el 31 de diciembre de 1962.

La Reseña

La tercera edición de la Reseña Mundial de los Festivales Cinematográficos se celebra al son de tambores de guerra, del 18 de noviembre al 6 de diciembre. Sus participantes, crudos o embotados, ni en cuenta. La lucha cívica contra el gobernador Caballero Aburto se ha extendido por toda la entidad en apoyo de los estudiantes de la Universidad Autónoma de Guerrero, en pelea por su autonomía, precisamente. El alcalde Jorge Joseph ha sido defenestrado y al mandatario estatal le queda un mes escaso para correr la misma suerte.
La pantalla gigante del Fuerte de San Diego proyecta las cintas italianas La dolce vita, de Federico Fellini, y Rocco y sus hermanos. de Luchino Visconti, entusiasmando a los cinéfilos. El premio internacional de la crítica, André Bazin, se entrega por primera vez en el marco del festival a ambas cintas. La dolce vita está catalogada, además, como una de las cien mejores película de todos los tiempos.
Difícil decisión de los críticos frente a las también italianas Nunca en domingo, El bello Antonio y Moderato cantábile, a las estadunidenses Heredarás el viento y Piso de soltero; a la francesa Sin aliento, de Jean Luc Godard; la checa El hombre de dos caras y la inglesa Honorables delincuentes.
A propósito de Heredarás el viento, la de Spencer Tracy está considerada por la crítica como una de las mejores actuaciones de todos los tiempos. En la misma categoría figura Piso de soltero o El Apartamento , con Jack Lemon y Shirley MacLaine, ganadora del Oscar en 1960.
México presentó entonces el melodrama Simitrio, con José Elías Moreno, como el profesor mexicano abnegado.
Los periodistas mexicanos tuvieron la oportunidad de hablar de tú a tú con George Sadoul, una suerte de biblia ambulante del Séptimo Arte, cuyo presencia era un aval inmejorable para la Reseña.
Las bellas presencias: Marta Legrand, Conchita Velasco, Mylene Demongemont y Favese Levet.

Cabrera Infante y Aurelio

El escritor y periodista cubano Guillermo Cabrera Infante , autor de Tres Tristes Tigres, asiste al evento en calidad de crítico. Aurelio Peláez, reportero de El Sur, rescata una crónica suya a propósito de la Reseña :
“Acapulco cuesta un ojo de la cara. No hay hotel modesto ni inmodesto disponible. Quedan dos salvedades, el Pierre Marqués, solitaria sucursal de la Casa Pierre, en la rada de Puerto Marqués, a 38 kilómetros de la Reseña, y el hotel El Presidente, el más caro de México. No hay más remedio que acogerse a sagrado en ese templo del dólar que es El Presidente. Dolor de cabeza. Un Alka Seltzer. Sí, como no. Inmediatamente envían un bellboy y con el maletín, otro con el calmante y finalmente el quinto con un vaso; todos quieren propina Cuando ven que sólo doy las gracias me dejan tranquilo.

Festival Cassals

El Festival Cassals, con la participación de celebridades musicales de todo el mundo, compartió el fuerte de San Diego con la tercera Reseña, del 10 al 22 de diciembre de 1960.
El virtuoso catalán Pablo Cassals, considerado el más grande chelista de todos los tiempos, estrenó bajo el cielo de Acapulco y a los 83 años su oratorio El Pesebre, compuesto especialmente para la ocasión.

Doña Eva

El festival Cassals fue patrocinado por la esposa del presidente de la República, Eva Sámano de López Mateos, quien asistió puntualmente a todas sus funciones. En ellas tomaron parte la Sinfónica “Pablo Cassals”, la Orquesta de Cámara de la ciudad de México; el Quinteto de Alientos Ibero-Mexicano y el ballet folklórico de Yugoslavia Kramanovich.
La danza del sable del ballet Espartaco, presentada por este último conjunto, cimbró la añeja estructura del fuerte dirigida por su autor, el maestro soviético Aram Khachaturian, orgulloso ganador apenas un año anterior del premio Lenin. El músico armenio había sufrido junto con sus colegas Shostakovich y Prokofiev el terror stalinista cundo sus notas fueron acusadas de “burguesas y antirrevolucionarias” Morirá siendo “Artista del Pueblo de la Unión Soviética”.