EL-SUR

Lunes 06 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Alcaldes de Acapulco (XXXIV)

Alcaldes de Acapulco (XLIII)

Anituy Rebolledo Ayerdi

Agosto 23, 2018

Joseph y Morlet

No se equivocó el alcalde Jorge Joseph al autorizar la ejecución de un programa para organizar los barrios de Acapulco y ofrecer atención integral a sus problemas. Le fue presentada por su autor el doctor Ricardo Morlet Sutter, joven médico acapulqueño, famoso “porque no cobra la consulta a los jodidos y hasta las medicinas les regala”.
Un programa pionero para incorporar a la dinámica citadina a través de una mística participativa. Y como no queriendo la cosa, quitarle al Rey Lopitos (Alfredo López Cisneros, dirigente de la colonia La Laja), el monopolio de la masa protestante y siempre amenazante de las instituciones. Si bien dispuestas siempre a idolatrar a los firmantes de los cheques. El de Rico Morlet será, finalmente, uno de los poquísimos proyectos que cuajen en la breve por interrumpida administración de JJP, trascendiendo incluso hasta nuestros días.
Y es que en los barrios y su gente logró Joseph sustentar el peso de su administración (y el frenesí de su popularidad) Dedicó por ello importantes recursos para atender las necesidades de aquellos grupos marginales y lo hizo a través de la llamada Oficina Tutelar de Barrios dirigida por Morlet Sutter. Este, alcalde en el siguiente trienio, logrará redondear y dar acabado al proyecto interrumpido.

El informe

El 25 de julio de 1960 (escribe Emilio Vázquez Garzón en El Ciudadano Joseph) el alcalde puso en servicio las obras en los barrios de El Comino, El Capire, El Pozo de la Nación, El Chorrillo, El Hospital, La Poza, Maestra Felícitas V. Jiménez y La Guinea. Que vistieron de fiesta como nunca lo habían hecho.
El gobernador Raúl Caballero Aburto declara inauguradas las obras ejecutadas por el Ayuntamiento en los primeros seis meses de trabajo, representando cada una de ellas un mentís a la vitriólica campaña de desprestigio contra el alcalde Joseph Piedra. Está reunido por primera vez el universo político de Guerrero y ante él el presidente municipal periodista ofrece un informe de ellas:
1.- Catorce mil metros cuadrados de pavimento de concreto de 10 centímetros de espesor, en los barrios aludidos, a 16 pesos el metro cuadrado, 224 mil pesos.
2.- Quince canchas deportivas, también de concreto, en diversas poblaciones del municipio, en servicio desde el 27 de enero: 60 mil pesos.
3.-Carro de bomberos , gastos de traslado y uniformes: 140 mil pesos (Lo había entregado el día de su toma de posesión , adquirido en los Estados Unidos con recursos propios)
4.-Carro de limpia, valuado en 117 mil pesos, a cuenta: 30 mil pesos
5.- Ocho unidades de transporte para la policía e inspección municipal. A cuenta: 68 mil 500 pesos.
6.- Ciento veinte mil desayunos escolares en cinco meses y gastos de asistencia a cargo del Asociación Municipal de Protección a la Infancia y a la Mujer (AMPIM): 88 mil pesos.
El informe continúa con obras diversas hasta alcanzar un gran total de 3 millones 404 mil 672 pesos.
Vázquez Garzón alude que al terminar el acto , el gobernador Caballero hizo un jocoso reproche al alcalde JJP. Fue este en el sentido de que no estaba bien que divulgara el costo verdadero de la obra pública, ya que esta suele subir a las nubes de la noche a la mañana. “Yo, por ejemplo –le dijo–, he tenido que pagar hasta en cien pesos el metro cuadrado de pavimento que tu pones en 16 pesos”.

Mangas de camisa

Solo cuando visitaba los barrios, el alcalde de Acapulco se daba el lujo de vestir en mangas de camisa, aunque sin prescindir de la corbata. Su vestuario habitual y cotidiano era traje completo blanco o crema, negro, por supuesto, en actos funerarios. El lino era entonces lo máximo para esa clase de prendas, máxime si se le añadía un poco de almidón. Recordemos que los amigos de Donato Miranda llamaron copión a Joseph aludiendo a que cinco años atrás aquél vistió de igual forma.

¿Dónde y por qué perdimos Acapulco?

La inquietante pregunta que se han formulado los porteños por más de medio siglo, se la hace hoy el periodista Rafael Fernández de Castro y la contesta con los elementos que posee. Lo hace en un artículo publicado el diario El Financiero (9/2//1918) del que ofrecemos aquí un extracto.
“La Revolución Cubana, paradójicamente, dio gran auge a Acapulco. Al arrancar la década de los 60 el jet set estadounidense y de otras latitudes pierden su paraíso tropical del caribe. Acapulco se convierte en el gran destino del Pacífico, junto con Los Ángeles y Hawai”.
“El auge lo convertirá en polo de atracción migratoria. La Montaña y la Costa Chica de Guerrero eran zonas netamente expulsoras. En poco años, de los 60 a los 80, Acapulco se convierte en una población sobrepoblada y desordenada. Y al igual que otras ciudades de crecimiento explosivo como Tijuana, Ciudad Juárez y más recientemente Playa del Carmen, Acapulco se vuelve ingobernable, violento y con acusados contrastes sociales aún para estándares mexicanos. Ya para los 1990, cuando se construye la carretera del Sol, Acapulco había dejado de ser viable económicamente…
“¿Dónde y por qué perdimos Acapulco? ¿Dónde quedó ese puerto paradisíaco frecuentado por el jet set internacional?
Acapulco es hoy una de las ciudades más peligrosos del mundo. En los últimos tres años ha tenido el dudoso privilegio de ser la ciudad con más homicidio en México de acuerdo con el semáforo delictivo, la tasa de homicidios dolosos en Acapulco y Zihuatanejo es de 100 por cada 100 mil, cinco veces más que el promedio nacional. Guerrero es el segundo estado con más tasas de homicidios después de Colima. La tasa para Guerrero es de 58.6 por cada 100 habitantes.

Joseph y la prensa

Desde los días frenéticos de la campaña electoral, Jorge Joseph, ex reportero del diario nacional La Prensa, trabó nexos formidables con sus colegas de los medios locales, directores, reporteros, columnistas e incluso con su personal de talleres. En el diario Trópico, por ejemplo, encontró al prensista Ventura Solís quien, chamaco como él, había estado cerca de Juan R Escudero imprimiendo el periódico Regeneración.
Jorge, de hecho, asimiló a los informadores más destacados y muy especialmente a los corresponsales de los medios nacionales. Estos harán las veces de confidentes y consejeros. Los llamaba por teléfono a sus casas en busca de un dato o consejo, los visitaba en sus redacciones y hasta los presumía paseando con ellos por el Zócalo. La atención para los informadores era especial en el palacio municipal y todas las dependencias municipales (como debería ser siempre, digo) La conferencia de prensa diaria era como la misa de 12, sin falta y a la hora exacta.
–Señor presidente –interrumpe la secretaria– ¡¡ lo busca por teléfono el señor licenciadoHumbertoRomeroPérezsecretarioparticulardelseñorpresidentedela RepúblicalicenciadoAdolfoLópezMateos, señor!!
–¡Ah, mi buen amigo Humberto! ¿No les he platicado que en mi boda él representó a mi padrino el presidente López Mateos? ¿Qué querrá esta vez el famoso Chino Romero?… Señorita, dígale por favor que no lo puedo atender porque estoy con mis amigos los periodistas de Acapulco, que le llamo más tarde, ¿sí?
Una segunda llamada similar ya no impresionará a nadie.
Luego, vendrá un proceso obsceno de rupturas, traiciones y compras de conciencias que dejará a dos diarios, La Verdad y Síntesis, ajenos a las diatribas cotidianas en contra del alcalde.

1960, la segunda ola

“La segunda ola feminista del Movimiento de la Mujer” o de Liberación de la Mujer hace referencia un período de actividad feminista que comienza en los años de 60 y dura hasta a los años 90 del siglo XX.
Dos ejemplos de la “primera ola” habían sido las dos mujeres siguientes:
La rumana Sarmiza Bilcescu, de 32 años, fue la primera mujer europea titulada como licenciada en derecho por la Universidad de Paris y fue la también la primera en el mundo en obtener el doctorado en Derecho. Su tesis, titulada Sobre la condición jurídica de la mujer, resumía las contradicciones y la carencia de derechos de las mujeres, muy especialmente de las madres
Elisa Leonida Zamfirescu fue la primera ingeniera en el mundo. En 1909 se inscribió en la Academia Real Técnica de Berlín, Harlottemburgen, y se graduó en 1912. Al inscribirse, el decano trató de convencerla de que no lo hiciera pero ella lo ignoró. Era la época en que las “tres kas”: kirche (iglesia), kínder (niños), küche (cocina) definían el perfil de la mujer. Los doctores de la Academia estaban ante una situación inédita: la primera candidata de la historia de la Academia escribía y hablaba perfectamente el alemán y tenía conocimientos sobresalientes de matemáticas, física y química. Finalmente la aceptaron.
“La segunda ola”, a partir de los 60, tendrá una variedad más amplia de temas: la desigualdad no oficial (de facto) de la mujer; la sexualidad, la familiar el lugar de trabajo y quizás de forma más controvertida, los derechos en la reproducción. Simone de Beauvoir será con su libro El segundo sexo, la máxima expresión literaria.
¡Animo, viejas!, se escuchará desde el impenetrable sur mexicano.

La Biblioteca y don Chendo

El empeño personal y voluntarioso de don Rosendo Pintos Lacunza para dotar a Acapulco de una biblioteca pública, lo ve coronado el 18 de septiembre de 1960. Fecha en la que el secretario de Educación Pública, doctor Jaime Torres Bodet, la inaugura con el nombre de Dr. Alfonso G. Alarcón.
Las palabras de agradecimiento de don Chendo versaron sobre los altos méritos científicos del chilpancingueño, laureado con la medalla Olímpica del Trabajo por los reyes de Bélgica. Nombre rechazado una y otra vez por funcionarios menores de la SEP para bautizar la biblioteca, pretendiendo darle el nombre de un revolucionario guerrerense. Un general que no sabía leer ni escribir, según demostró Pintos Lacunza, lo que no era buen ejemplo para la niñez.
En un opúsculo dedicado al tema, el señor Pintos escribe: “Como yo me negué a aceptar la dirección de la Biblioteca y ningún salario porque no me iba a suceder que ‘después de vejez viruelas’, pues nunca había sido empleado del gobierno, se propusieron alternativas. Yo sería director pero aparecería en la nómina como ‘tecnólogo’ y mi sueldo se dedicaría a la adquisición de libros”.