EL-SUR

Jueves 13 de Mayo de 2021

Guerrero, México

Opinión

Alcaldes de Acapulco (XXXIV)

Alcaldes de Acapulco (XXVIII)

Anituy Rebolledo Ayerdi

Mayo 10, 2018

Felicidades hasta el puerto de Veracruz para mi sobrino Rogerio Pano Rebolledo, declarado Personaje del Año 2017, en el ámbito de la comunicación, por el Círculo Internacional Periodístico de México. Junto con él, sus colegas Conny Herrera y Félix Malpica

El voto femenino

Remisos como siempre, los mexicanos conceden tardíamente a la mujer el derecho al sufragio universal, el voto, pues. Ello ocurre el 17 de octubre de 1953 con decreto al punto del presidente Adolfo Ruiz Cortines, veracruzano como Alemán. Un hombre con 61 años encima y ya endilgado con achaques se senectud como “viejo pasa”, “nopalitos”, “no paraguas” y hasta “Matusalen”. Ellas, por su parte, remilgosas a más no poder, reciben la conquista con aparente desinterés, aunque en el fondo la conquista cívica les modificará actitudes y hasta los moditos de andar y hablar.
México da ese grito equitativo cuando más de cincuenta países en el mundo lo habían dado en los albores del siglo XX. Si bien Australia presumía el voto femenino desde 1912, beneficiaba únicamente a las mujeres blancas, y en contrate, Sudáfrica sólo dará a las damas con la piel morena.
Ya para entonces, Guerrero, acostumbrado a su lugarcito en el “cabús del desarrollo”, oliendo los malos olores del mundo, habrá tenido el orgullo de tener a la primera mujer alcaldesa de México y América Latina. Lo será doña Aurora Meza Andraca (1 de enero de 1936), de ilustre familia chilpancingueña. Tres años más tarde nos emulará Yucatán con la primera presidenta municipal de Mérida, profesora Rosa Torres.
Presidenta municipal de la capital de un estado convulsionado por la violencia y la crisis política o “desaparición de poderes”, doña Aurora sorprenderá con unos pantalones que, incluso a los muy machitos, se les hubieran resbalado. La dama camina al frente del personal sanitario y ella misma participa en la vacunación contra la viruela negra, logrando controlar rápidamente la terrible epidemia. Funda con el aplauso de la población la primera guardería de la Cruz Roja y embellece el jardín Cuéllar. En sólo catorce meses al frente del Ayuntamiento, Aurorita, como la conoce todo Chilpancingo, logra el empedrado de cinco calles céntricas de la capital: el puente del Tequicorral, mejora y amplía los lavaderos de San Mateo; construye la barda del camposanto y otorga servicios sanitarios particularmente a mujeres y a niños.
Fue Aurorita hermana del ingeniero agrónomo Manuel Meza Andraca, laborando cerca del presidente Cárdenas y recorriendo el mundo en la búsqueda de sistemas agrarios más rentables para el país. El domicilio de la familia en Chilpancingo, Zapata 21, fue un jardín ateniense donde se aprendió el cultivo de la amistad y el amor por la cultura. Un dato curioso: el ingeniero Meza fue candidato a diputado por Acapulco, postulado en 1946 por el Partido Popular Socialista

Zapata 21

Recordamos que Octavio Navarrete Gorjón, escritor político y economista coyuquense, concluye sus textos con un colofón alusivo a aquél domicilio. Él lo explica. “Porque ahí aprendí muchas cosas y terminé de formar mis convicciones esenciales. Fue además mi hogar de paso cuando tener un lugar seguro para dormir era la diferencia entre estar vivo o muerto. Cada vez que inicio un artículo evoco a mi maestro Manuel Meza Andraca y cuando termino rindo homenaje a su memoria con una frase sencilla, plena de gratitud, nostalgia y emoción: Zapata 21, una dirección de bellos recuerdos” (Perfiles, Libros del Sol, 2016).

Macrina Rabadán

Hablando de damas en la política, está plenamente verificado que Macrina Rabadán Santana, originaria de Cuetzala del Progreso, Guerrero, fue la primera mujer mexicana en ocupar una curul federal postulada por un partido de oposición, el Partido Popular Socialista. Le había ganado limpiamente a la candidata del PRI, Mara Castro, disputándose un distrito de Iguala, Guerrero. Pero hete aquí que su dirigente “paposo”, Vicente Lombardo Toledano, ordena por quítame estas pajas, que ninguno de los suyos asuma las representaciones ganadas en las urnas. “Que me perdone don Vicente, pero a mí me eligieron los campesinos guerrerenses”, sentencia la dama al asumir su curul en la Legislatura Federal XLIV.
Macrina Rabadán surge a la política cuando ofrece la bienvenida oficial al candidato del PRI a la presidencia de la República, Manuel Ávila Camacho, durante su gira por Guerrero. El poblano queda impresionado con aquella presencia hermosa y altiva, además de dicción clara y sonora, invitándola a incorporarse como oradora de la campaña. Más tarde será comisionada para atender necesidades de las granjas y albergues para niños, operando en el sur del país.
Desempeñándose como directora de Actividades Cívicas y Culturales del gobierno del estado, contrae matrimonio con el pintor Luis Arnal, uno de los muralistas del Palacio de Gobierno de Chilpancingo. Publican Estampas de Guerrero, ella narradora, él ilustrador. Ambos fundan en Acapulco en 1957 el Instituto Regional de Bellas Artes (IRBA).
Macri, como la llamaba todo mundo, se involucra aquí en la defensa de un terreno de dos hectáreas del ejido de Icacos, invadido por la empresa Playa Sol. Un día, el abogado de la trasnacional, llamado José López Portillo, se presenta ante el cuidador de aquella superficie, Melquiades Ibares, para entregarle un ultimátum judicial. Melco, como se apodaba al papá del boxeador Juan Ibares, quien partía en aquel momento un coco, que a eso se dedicaba en la playa, toma el machete recién afilado y se lanza contra el togado vestido a la usanza chilanga.
Con un estentóreo “¡hasta aquí llegaste, tinterillo hijo de tu chingada madre!,” Ibares se lanza con machete en mano contra el abogado López, quien, en un primer impulso, avienta el portafolios contra el agresor, para poner, como dicen los clásicos, pies en polvorosa. La persecución parará en la Costera, donde el futuro presidente de México, deportista consumado, llegará mucho antes que Melco. Allí abordara un auto para no parar hasta llegar a su destino.
Aquella peliculesca corretiza, más cómica que cualquiera de Chaplin o Keaton, será para Jolopo, candidato a presidencia de la República y según confesión propia, punto de inflexión para su destino. “Será entonces cuando decida ya no servir a los ricos, para dedicarse a defender a los pobres”. Lo dijo en la casa de Melquiades Ibares, en la avenida Pie de la Cuesta (hoy Diario 17), a quien visita durante su campaña. No faltaron los ojos acuosos, clásicos del más garañón de los presidentes. Sorry, MAV.
Macri, decíamos, consigue que el presidente Echeverría expropie aquellas dos hectáreas defendidas por Melco Ibares, para en ellas plantar un sueño de la pareja: el Instituto Guerrerense de las Bellas Artes. Echeverría les entrega copia del incluso el decreto expropiatorio y su destino, de fecha 22 de octubre de 1976. Pero hete aquí que, asumiendo la presidencia López Portillo, el 30 de noviembre de ese mismo año, aquel predio estará destinado para el Centro Internacional de Convivencia Infantil (CICI) ¡Y háganle como quieran!
Representando al movimiento mexicano por la Paz en el Congreso Mundial de Moscú, en 1963, la guachi se gana la simpatía de la delegación china, resultándole una invitación para visitar ese país. La sorpresa de su vida la recibirá una noche cuando, invitada a cenar por sus anfitriones, sea recibida por un coro infantil entonando, muy a su tonada, Las mañanitas mexicanas en honor de su cumpleaños. La narración continuaba, mientras las lágrimas corrían por su rostro de tez blanquísima, hasta llegar al clímax de aquél momento. El momento en que aparecían para felicitarla, el mismísimo Mao Tse Tung seguido de Chou En Lay y Chin- Yi. Para morirse de la emoción, ahora mismo con tan sólo recordar aquel momento, comentaba sólo con sus íntimos.

Doña María de la O

Hablando de primacías femeninas en terrenos políticos, doña María de la O Barriga, la luchadora social más importante en la historia del sur de Guerrero, fue la primera regidora del Ayuntamiento de Acapulco. Lo fue en 1945, ocho años antes del voto femenino otorgado por el residente Ruiz Cortines, integrada al Cabildo del alcalde Alfonso Miranda. Lo fue en realidad de un Consejo Municipal que tenía apenas tres meses de vida.
Nacida en el poblado de Nuxco, en el municipio de Tecpan de Galeana (1882), doña María de la O Barriga inicia a partir de su llegada al puerto una intensa vida social en torno a mujeres y campesinos. Contrae matrimonio con el abogado Antonio Rodríguez Castañón, para enviudar 22 años más tarde. Doña María será una de las tres mujeres que se atreven a recoger los cadáveres de los hermanos Escudero. asesinados cerca de Acapulco. Destaca su actuación combativa contra el gobierno de Gabriel Guevara durante el Congreso Agrario de Iguala (1933). Sufre el primer atentado fallido contra su vida.
Funda en 1935 la Unión de Mujeres Revolucionarias de Acapulco. Convoca al primer Congreso Agrario Regional en Atoyac de Álvarez, donde logra reunir a cinco mil mujeres campesinas (1936); organiza en 1937 la Unión Fraternal de Mujeres Trabajadoras de Acapulco. Promueve la creación del Frente Único Pro Derechos de la Mujer (1938); participa en el Bloque Nacional de Mujeres Revolucionarias; Organiza el Comité Coordinador Femenino para la defensa de la Patria (1942); el gobernador Catalán Calvo expide a doña María de la O el nombramiento de Abogada de los Pobres; Organiza el Comité de Defensa del Pueblo de Acapulco (1945). Muere en la Ciudad de México a los 72 años de edad (1956). Está sepultada en la Rotonda de las Personas Ilustres de Acapulco.

Doña María y el gobernador

Doña María de la O condiciona el voto de sus mujeres y campesinos al general Gabriel R. Guevara, candidato a gobernador de Guerrero (1933-1935).
–¡Sáquenos de la jodidez, mi general, ¿no cree que ya es tiempo?
–Pero mi Mariquita querida, ¿cómo puede usted dudar de mí? ¡Le prometo que las mujeres y los campesinos serán los primeros para todo para mi gobierno. Pero primero vamos ganando!
–¿Y qué si no? –insiste la lideresa.
–¡Mire, María de mi corazón, desde ahorita le digo una cosa: el día que no le cumpla una promesa, la autorizo… no, no sólo la autorizo, le ordeno que vaya al Palacio de Gobierno y me escupa la cara.
–¡Mi Mariquita consentida, dichosos los ojos, tanto tiempo sin vernos! –saluda Guevara al recibir en palacio a la dirigente acapulqueña. Han pasado meses desde su último encuentro.
–¡¿A qué o a quién debo el milagro?! –exclama labioso el mandatario.
–Vine exclusivamente a cumplir una vieja orden suya, señor gobernador! ¿No la recuerda?
Y diciendo y haciendo, la mujer carraspea profundamente para arrojar enseguida un gargajo amarillo directo al rostro del general Guevara. Da la media vuelta y se retira con paso solemne ante la mirada incrédula de muchos presentes.
Vox populi culpará al gobernador de un fallido atentado armado contra la querida Mariquita. A ella le volverá el alma al cuerpo sólo cuando el militar sea echado del gobierno, en diciembre de 1935, para ser sustituido por el abogado José Inocente Lugo.
(María de la O, una mujer ejemplar, Nélida Flores Arellano y América Wences Román. UAG y Centro de Estudios Históricos del Agrarismo en México, 1992).