EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Alcaldes de Acapulco (XXXIV)

Alcaldes de Acapulco XXXI

Anituy Rebolledo Ayerdi

Mayo 31, 2018

¡Venga lo que venga!

Un año antes de su defenestración como gobernador de Guerrero –21 de mayo de 1953– Alejandro Gómez Maganda sostuvo un diálogo crucial con el secretario de Gobernación, licenciado Ángel Carvajal. Así lo narra:
–Alejandro, ¿cómo crees que debe ser la obra de un gobernador para juzgarse como éxito o fracaso?
–El éxito o fracaso de un gobernador dependen del apoyo que le brinde el presidente de la República, de la comunicación que haya entre los dos. ¡Si no hay esto, todo será inútil, viene el fracaso!
–¿Y cómo es la tuya con el señor presidente Ruiz Cortines?
–¡Bien lo sabes, Ángel! ¡Hace casi un año que no lo veo!
–¿Entonces, qué crees que debes hacer?
–Mire, señor secretario, si está usted insinuando que debo pedir licencia desde ahora le digo que está usted equivocado. ¡No lo voy a hacer! ¡Me amarraré el cinturón y procuraré actuar lo mejor posible para no traicionar a mis paisanos! ¡Venga lo que venga!

Carrillo Flores

Antonio Carrillo Flores, secretario de Hacienda, informa por la red al presidente Ruiz Cortines haber resuelto todos los problemas planteados por el gobernador de Guerrero, Alejandro Gómez Maganda,
–¡Todos, según sus instrucciones, señor presidente!
–¡No la chingue, señor licenciado: le ordené que a-ten-die-ra los problemas del gobernador de Guerrero, ¡no que los resolviera!

El Mole de Olla

En Iguala, Guerrero, en gira proselitista, el candidato del PRI a la presidencia de la República, Adolfo Ruiz Cortínez, invita a Gonzalo N. Santos, El Alazán Tostado, a platicar bajo una fronda tamarindera. Para esto ya ha terminado el mitin mañanero y habrá que esperar la hora del banquete ofrecido por el gobernador del estado.
–Quiero, mi Alazán, que en la comida hable tu amigo Lauro Caloca, el zacatecano, y que le parte toda su madre a Maganda… No me falles, cabrón.
–Le zumbé la consigna al Mole de Olla, como le decíamos a Caloca –escribe Santos en sus memorias– , y aun enfermo como estaba, pronunció un discurso burlesco y con mucha gracia contra el gobernador Gómez Maganda. Este era íntimo amigo del licenciado Miguel Alemán y allí Ruiz Cortines empezaba a “pagar” a Alemán el fuerte apoyo que le brindó para llegar a la presidencia.
Y concluye:
–Cuando Ruiz Cortines llegó a la presidencia de la República, cayó Gómez Maganda como gobernador de Guerrero y Caloca entró como senador por Zacatecas, confirmándose los versos de Antonio Plaza: “Un brindis vale más que el humo de mil batallas” (Memorias, Gonzalo N. Santos, Grijalbo).

La suerte estaba echada

El 22 de mayo de 1954 la prensa de todo el país daba cuenta de la desaparición de poderes en el estado de Guerrero. En un operativo nunca antes visto y en acciones simultáneas, elementos del Ejército toman el Palacio de Gobierno en Chilpancingo, así como las corporaciones policiacas y oficinas recaudadoras de toda la entidad. La acción fue dirigida por el general Álvaro García Taboada, comandante de la 27 Zona Militar, con sede en Acapulco, quien, por cierto, actuará del mismo modo durante la caída del gobernador Raúl Caballero Aburto, en 1960.
La Comisión Permanente del Congreso de la Unión nombra gobernador sustituto al ingeniero agrónomo Darío Luis Arrieta Mateos, igualteco, con una larga carrera administrativa dentro de la Secretaría de Agricultura.

Arrieta Mateos

Para acentuar su apego a la tierra, Darío Arrieta se comportaba como campesino, pero un campesino altanero, majadero. Era folclórico y mal hablado –lo describe el periodista Enrique Díaz Clavel, el primero en entrevistarlo en su primera visita al puerto–. Montaba a caballo en los jaripeos, jugaba beisbol en Chilpancingo y en Acapulco y respondía con mentadas de madre a quien le llamara Oso. Tal era su apodo desde estudiante, por grueso y peludo, que por cierto le venía muy bien
Durante la celebración de un partido del “rey de los deportes”, entre el equipo de Arrieta y uno local –lleno total–, un costeño se dedicó a molestar al señor gobernador:
–¡Ese Oso, está muy pesado! ¡Que saquen al Oso, por malo! ¡Hasta acá llega la hediondina del Oso! ¿¡Quién le dijo a ese Oso que sabe jugar beisbol!? Y así hasta la conclusión del juego.
Arrieta había identificado al destripador desde su primer grito: “el de la cachucha azul”, se dijo. Por ello le fue fácil localizarlo entre tanta gente al terminar el partido. Teniéndolo enfrente y sin decir agua va: ¡riájale, le suelta osezno mandarriazo para enviarlo al piso para la cuenta de 100. Al tiempo, estas palabras:
–Osa tu reputa madre, hijo de la chingada. A mí se me respeta, cabrón, soy tu gobernador aquí y en China
¡Ay, osón!, fue el comentario unánime pero silencioso.

El 5 por ciento pro turismo

Por sus pistolas, pero eso sí con el aplauso de los porteños, el gobernador Arrieta Mateos ordena destinar los recursos del viejo impuesto del cinco por ciento pro turismo a la ampliación y pavimentación de la calle Vicente Guerrero. A partir de Progreso e Independencia, lleva al hospital civil Morelos, en el cerro de Las Iguanas, para desembocar finalmente en la avenida Pie de la Cuesta. Es el barrio de Las Crucitas.
Al hacer tal anuncio, el mandatario saca a flote un profundo belicismo azteca anidando en su pecho. Y era que los principales dirigentes de la organización turística de Acapulco usaban alpargatas, lo mismo los corresponsales de los diarios Excelsior y Novedades, quienes manejan la información en esa área.
–No permitiré –enfatiza el gobernador Arrieta al anunciar el beneficio– que estos prófugos del mostrador tomen nuestro dinero para sus viajes y dispendios en aras de promociones que nunca se reflejan en el número de visitantes. ¿Qué hacen aquí, pregunto yo? ¡Si no tuvieron los blanquillos para enfrentar al dictador Franco en defensa de la República Española, ¿qué se puede esperar de ellos!? ¡Nada!
“¡Orale!, ¿y este orate de dónde salió?”, se pregunta la colonia española durante una reunión para ultimar los festejos de la virgen de la Covadonga, que eran, también en opinión de Arrieta, más ricos y ruidosos que los de la propia Guadalupana.
Terminado el mandato de Arrieta, se reanudará el cobro del famoso cinco por ciento pro turismo, cuyos recursos serán manejados esta vez por un organismo autónomo. Lo dirige el doctor Fortunato Hernández Núñez y lo hará de tal manera honesta y transparente que pronto se verán reflejados en el auditorio Sinfonía del Mar, en los acantilados de La Quebrada, y en la caseta de Turismo de La Garita.

Darío vs. Donato

Faltando siete meses para terminar su periodo de dos años, el alcalde Miranda Fonseca se permitirá dar al gobernador Arrieta Mateos una lección de sabiduría y humildad políticas. Todo relacionado con un paro magisterial por aumento salarial, heredado por Maganda, y que involucraba a los mentores del sistema educativo estatal en Acapulco. El alza demandada era de apenas el 20 por ciento, a decir de aquellos.
En un primer y único encuentro con los dirigentes magisteriales, el gobernador Arrieta atiende sus demandas, más por compromiso que por la convicción de entenderlas para atenderlas. Cuando ha escuchado un rosario de comparaciones salariales, todas en relación con lo que ellos ganan, el gobernador abre y rompe el diálogo con estas palabras:
“Si como dicen ustedes ganarían más como boleros, barrenderos o vendedoras de chilate que como maestros, ¿qué diablos hacen aquí? Agarren su cajón para bolear, su escoba de varas y su olla de chilate… ¡y que les vaya bien! Mi gobierno no tiene trabajando a nadie contra su voluntad. Y a ustedes menos porque, les repito, no les aumentaré ¡ni una “cualila” siquiera (moneda de 2 centavos)! Ah, una advertencia: si en 24 horas no reanudan clases, ¡quedan cesados!
Ante tal amenaza , los maestros paristas corren con el alcalde Miranda en pos de auxilio. Este se ofrece inmediatamente como intermediario, pues se trata de las escuelas del municipio de Acapulco. Solicita a su secretaria una llamada con el señor gobernador. Aquel contesta y apenas sí escucha el planteamiento del presidente municipal. A los pocos segundos, el alcalde cuelga el aparato, transfigurado el rostro, los ojos encendidos como si alguien le hubiera mentado la madre, que poco faltó.
–¡Usted no se meta, señor presidente municipal, este es un asunto mío! –había sido la respuesta de Arrieta.
Frente a tan insolente terquedad y previendo el siguiente mal paso del mandatario igualteco, Miranda Fonseca exige al Cabildo responsabilizarse del problema, entre otras razones morales, porque el magisterio en conflicto educa a la niñez acapulqueña. Propone enseguida que la Comuna asuma el aumento, si bien no en la proporción del 20 por ciento demandado, si en la mitad, un 10 por ciento. Los dirigentes magisteriales aceptan la propuesta con vivas muestras de agradecimiento, aplausos y porras. Convencidos todos de que la garra del oso los hubiera lanzado a la calle.

Privada de La Langosta

Será hasta el segundo año de su mandato cuando el alcalde Donato Miranda Fonseca acepte, a ruego de sus regidores, la pavimentación de la privada de La Langosta, en cuyo número 88 tenía su residencia.

Mural del Hotel Boca Chica

El arquitecto y muralista Francisco Eppens inicia en 1954 la ejecución de un mural de mosaico veneciano en el muro exterior del hotel Boca Chica, del juarense Óscar Muñoz Caligaris. Empleado del hotel El Mirador, Óscar se casa aquí con Carmelita Vidales, cimentando una familia porteña. Ella fue hija del revolucionario atoyaquense Baldomero Vidales, autor, con su hermano Amadeo, del Plan de El Veladero, entre cuyas primeras consignas figuraba la expulsión de los españoles de Acapulco y ambas costas.
Autor de los murales de la facultades de Medicina y Odontología de la UNAM, La vida, la muerte y el mestizaje y los cuatro elementos y La superación del hombre por medio de la cultura, Eppens representó en Acapulco a Xipe Totec, el dios de la fertilidad y el sacrificio, quien tiene los cuencos de los ojos (al estilo de Modigliani) y la boca abiertos (Bitácora, Miguel Ángel Morales, Wikipedia).