EL-SUR

Martes 16 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Aleta

Alan Valdez

Febrero 21, 2026

(Primera parte)

La siguiente entrevista forma parte de un dossier convocado por la revista Aleta del Department of Comparative Water Studies de Great Northern University, en el norte del estado de Minnesota. El número de la revista está dedicado a la observación prolongada de cuerpos de agua y a su relación con el arte: escritura, fotografía y prácticas de registro.
El entrevistador se llama Hans Rowan. Es el director de la revista y, según sus palabras, además de coordinar esta publicación, trabaja encendiendo y apagando la luz de un faro en una región del lago Michigan. Durante el invierno vigila la costa y registra cambios en la visibilidad cuando el lago comienza a congelarse. La entrevista es por videollamada. Lleva un suéter grueso y una camisa abotonada hasta el cuello. Tiene bastante barba y, mientras habla, pienso en Ernest Hemingway, sobre todo, en aquella fotografía que le tomó la revista Life en 1959, donde aparece pateando una lata de cerveza con montañas detrás.
En un momento gira la computadora portátil para mostrarme el interior del faro: una escalera metálica en espiral, un cuadro de una palmera y una pequeña grabadora en la orilla de la ventana. La foto de la palmera, me dice, la tomó él mismo en la isla de Napuka.
La entrevista fue realizada a finales de enero. Sin embargo, el dossier no llegó a publicarse. Este mismo año la publicación perdió el financiamiento que sostenía su impresión.
Con el permiso de la redacción de la revista Aleta y, sobre todo, de Hans, la comparto aquí parcialmente.
*
Hans: Perdón, siempre olvido que la cámara hace más gorda la cara. Gracias por conectarte. Mira, esta cuchara la encontré aquí hace años. No sé de quién era. La uso para el café. Mira, ves, tiene forma de pez, qué apropiado para este sitio.
Bueno, lo primero que quiero saber es cómo vives cuando nadie te está mirando. Espera, o mejor dicho, cuando estás solo en casa, ¿prefieres dejar las luces encendidas o te mueves en la oscuridad?
R: Creo que no me gusta tener las luces encendidas en mi casa. Me gusta cuidar la iluminación de mi espacio de trabajo, pero casi siempre estoy a oscuras. Recuerdo que cuando era niño y se iba la luz, una de las cosas que más disfrutaba era ver cómo los cerros quedaban completamente oscuros y, aun así, distinguir algunas embarcaciones iluminadas en la bahía. Claro, primero pensaba en luciérnagas, pero después, en realidad, pensaba en esos navegantes. Supongo que debían sentirse aún más dentro del abismo del agua al estar completamente atravesados por la oscuridad de la tierra y la del mar. Aunque, bueno, yo no lo sé. Nunca he sido navegante.
Hans: Me gusta esa anotación sobre el abismo, pero te puedo asegurar que el navegante no piensa en eso. Piensa en la dirección, en la velocidad y en si el motor responde. El abismo es algo que vemos desde tierra. Me gusta que no hayas sido navegante porque si lo fueras, quizá hablarías distinto, y ahorita hablas desde la orilla.
Me hiciste pensar en las luciérnagas, hace mucho que no veo una. ¿Sabías que la luz de las luciérnagas no es solo una señal, sino el resultado de una reacción química? Además, la palabra “luciérnaga” viene de lucerna, que significa antorcha.
¿Te incomodan los insectos o te detienes a mirarlos?
R: No diría que todos los insectos me emocionan, el reflejo de la ponzoña de algunos, sobre todo arañas o alacranes me ha llegado a sacar un buen susto. Pero, aun así, creo que lo que más me gusta es su anatomía. La disfruto por lo extraño que son sus cuerpos. Sin embargo, no los toco, no los atrapo, pero respondiendo a tu pregunta, sí me acerco, me gusta grabarlos. Tengo muchos videos de insectos en distintas situaciones. Podría hacer una pequeña película de sus pequeñas vidas, pero ahora que lo estoy diciendo en voz alta ya no sé si lo que me gusta es la forma de sus cuerpos o la manera en que viven, porque supongo que con esos cuerpos y con ese tamaño, el mundo que experimentan es tan distinto al nuestro que siento que mi complexión de humano es bastante aburrida.
Hans: Bueno, los cuerpos humanos no son tan aburridos después de un tiempo en un faro, déjame contarte.
Me interesó que dijeras “podría ser una pequeña película”. ¿Cómo llamarías a esa película? Cuando grabas esos insectos, ¿vuelves a ver los videos después? Yo tengo grabaciones del sonido del hielo partiéndose en primavera, pero casi nunca las escucho.
R: Creo que paso demasiado tiempo curando la galería de mis videos y fotos en el celular. Tengo documentados muchos tipos de movimientos, no solo de insectos, sino de plantas, de gente caminando, de árboles dejando pasar la luz o, en realidad, bloqueándola sobre mi sombra. Tengo varios favoritos en los que estoy en el transporte público, en el metro, en alguna ciudad, y la luz que entra por la ventana hace que mi silueta se vaya desplazando por el pasillo del vagón. Creo que dedicarme a grabar me ha vuelto más atento en la escritura. Y el título, no sé qué título le pondría a una película así… es más, ¿quién vería una película así?
Hans: ¿Qué tal “La cascada”?
R: ¿La cascada? ¿Por qué “La cascada”?
Hans: No lo sé. Recordé lo último que me produjo una gran impresión.
R: ¿Qué cascada fue?
Hans: Fue en Yosemite Falls. Mi esposa tenía trabajo de campo. Estudia comunidades de líquenes. Ya sé, ya sé, vaya pareja de locos, ella en el micelio y yo en el centro de un lago… pero dice que las cascadas son como ciudades verticales.
Ese día, recuerdo que ella estaba tomando muestras cerca de la base. La bruma lo cubría todo. Yo me quedé un poco más atrás. Luego solo grabé el sonido de la caída. No se oye igual cuando estás cerca que cuando estás a veinte metros.
Pero, a todo esto, dijiste que lo visual te ha ayudado en tu trabajo en la escritura, ¿cómo funciona una disposición frente a la otra?
R: Pienso, por ejemplo, en la diferencia entre la pintura y el relato. La pintura se dedica a representar algo que está acaeciendo. La historia, en cambio, es el relato de algo que ya aconteció. En ese sentido, la relación directa con el mirar, con ese mirar que me dispone en el acto de estar grabando, con la atención constante hacia el movimiento, me sitúa siempre en un presente. Y eso me ha vuelto un observador no profesional, como tú, pero un observador, al fin y al cabo.
El ejercicio de esa destreza me ha ayudado a entender que lo que me interesa a mí del lenguaje tiene que ver con el movimiento. El lenguaje, al final, es ritmo. Es decir, la música que es el presente y, si es un presente, es algo vivo. Bueno, pero para ser justos, no estoy comparando mis videos con la pintura. Lo que sí creo que está en juego en ambos gestos es la imagen. Y la imagen lleva consigo la pregunta por el presente.
Hans: Aquí en el lago, por ejemplo, te puedo decir que la imagen casi nunca es espectacular. El lago hoy se parece al de ayer y, así, semana tras semana, hasta la primavera. Pero si uno mira con suficiente atención, el gris cambia y bastante. Si la imagen lleva la pregunta por el presente, como tú dices, entonces mirar no es capturar algo, ¿no?, sería entonces como comprobar qué está ocurriendo.
R: Exacto, pero también diría que más que comprobar, se trata de dejarse afectar. No es verificar que algo ocurre, sino permitir que eso que ocurre modifique algo en ti. La diferencia solo aparece cuando uno logra ser afectado por ella. Y en la vida cotidiana eso es difícil. Por ejemplo, lo que dices del lago siendo el mismo lago. A mí me parecería extraordinario estar ahí, pero para ti, que llevas itinerarios larguísimos de vigilancia en ese sitio, debe haber momentos en los que todo se vuelve homogéneo e insistes en encontrar la diferencia con tus observaciones.
Para mí, mirar es justo esa afrenta contra esa homogeneización de la sensibilidad. Porque siempre hay una variación mínima que se sobrepone a nuestra falta de atención. Pero eso no ocurre solo. Requiere una búsqueda. El mundo está aconteciendo todo el tiempo…
Hans: …eso ya es toda una teoría.
R: …pero nosotros no siempre estamos disponibles para ese acontecimiento. Bueno, pero tampoco quiero sonar exagerado, como si nadie mirara ya y solo hubiera unos cuantos privilegiados de los ojos. Creo que todos tenemos momentos en los que nos dejamos afectar por algo mínimo. Quizá lo que pasa es que esos gestos de atención son más silenciosos que la inercia que los contradice.
Hans: Cuando acepté este trabajo no lo hice por vocación marítima, ¿sabes? Tampoco por aislamiento, aunque muchas veces esto me ha generado problemas con la gente cercana a mí. Pero si te soy realmente honesto, lo que buscaba era justo esto que estabas comentando, un espacio que me obligara a reajustar la mirada. Aquí el paisaje es violento en un sentido silencioso, impone una economía de color y eso te obliga a reaprender sí o sí el ojo o simplemente te desquicias. O ambas.
Ahora pienso en cuando he acompañado a mi esposa en sus expediciones. Janelle tiene una relación casi microscópica con el verde. Distingue tonalidades que para mí son indistinguibles, y cada verde tiene su propio nombre y manera de ser, así, verde musgo, verde ácido, verde húmedo, verde que anuncia descomposición… Podríamos decir que ella es experta en el verde y yo en los grises.
¿Tú tienes un color favorito? No como preferencia estética, vaya, bueno si me quieres contestar así también se vale, pero me refiero al color como territorio de atención.
R: Bueno Hans, siento que esa pregunta es demasiado sofisticada y que mi respuesta no va a serlo para nada. Creo que el hecho de haber crecido mirando el mar afectó mi condición sensible de una manera que hace que casi todo lo que hago sea una distancia y, al mismo tiempo, una proximidad con mi idea del azul. Por supuesto que azules hay muchísimos, así como hay muchísimos tipos de cielo y muchísimos tipos de mar. Pero desde que vivo en esta parte del norte de Estados Unidos, mi relación con el azul ha cambiado. Casi no hay azul en el Midwest.
No diría que soy un experto en el azul. Tampoco diría que soy un experto en la emoción que provoca el azul, pero pienso constantemente en el mar. No en el mar congelado como el tuyo, sino en el mar, de nuevo, como en la pintura, el mar aconteciendo.
Hans: Y entonces, ¿qué miras ahora?