EL-SUR

Martes 07 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Alma Delia Murillo: entre desapariciones y árboles soñados

Adán Ramírez Serret

Agosto 22, 2025

Alma Delia Murillo (Ciudad Nezahualcóyotl, 1979) se ha convertido en una de las voces más contestatarias, feroces, conmovedoras y ahora, sabias de la literatura mexicana actual. Su primer libro lo publicó hace más de 15 años, pero tuvieron que pasar 12 para que se convirtiera en una de las voces definitivas de México. No solamente por el proceso usual al que se enfrenta todo creador, también por el clasismo, el machismo y el racismo que abunda en los ámbi-tos de poder y de los cuales no están para nada exentos los medios culturales y artísticos. Todo esto lo cuenta en la brutal novela que hizo que el gran público lector la conociera y que sigue marcando un impacto en cada persona que la lee, pues La cabeza de mi padre es una obra en donde resuenan muchas de las fibras más dolorosas de discrimi-nación y violencia y que se re-sisten a los cambios, pues están enraizadas en la sociedad mexicana.
Oscar Wilde escribió en Dorian Gray sobre los “dos grandes fracasos en la vida”: “Hay dos grandes tragedias en la vida: no conseguir lo que quieres, y conseguirlo”. Pienso en esto debido al éxito de La cabeza de mi padre, quizá no haya momento más difícil que el libro o vida posterior a uno con muchísimo éxito. Fue el caso de Alma Delia que, ante tanta demanda de entrevistas y presentaciones, año-raba los momentos de soledad, aunque sin éxito, pero con la posibilidad de ponerse a escribir con libertad. Sin embargo, ante mi sorpresa y alegría, el más reciente libro, Raíz que no desaparece es una obra llena de madurez; escrita con muchísima inteligencia y espíritu y que es capaz de lograr el giro que parece imposible: transformar todo el dolor en una solución poética que no sea frívola, que no sea agresiva; sino que sea posible partir del dolor más espantoso, más abominable, y, sin huir, sin evadirse, encontrar resquicios en donde se encuentra, esconde, la belleza del mundo: de la naturaleza y la humanidad.
Raíz que no desaparece se enfrenta a uno de los problemas más terribles en el mundo y más indignantes en México: el de la desaparición de personas. Esa absoluta pesadilla que significa que una persona salga un día de su casa y nunca más se vuelva a saber de ella. Cada ciudad de nuestro país tiene una fuente, una glorieta, una pared o un parque en donde hay fotos y más fotos de niños y niñas, adolescentes, jóvenes, personas de la tercera edad de todas las profesiones y perfiles, que han desparecido. Pa-samos frente a ellas, seguramente miles y miles de pensamientos vienen a nuestras mentes, pero, normalmente, preferimos seguir con nuestras vidas. Como si no fueran del mismo país, ciudad o especie; como si fueran parte de otro y, nos dice Alma Delia, sí, normalmente así es, pues se trata de personas marginales, con poco dinero y acceso a los grupos de poder. Pero en esta novela se trata de detenerse, de acercarse, y para eso, para escribirla, la autora se acercó a muchísimas personas que tienen a alguien desparecido. Y tal cual a Truman Capote en su célebre novela, el libro le pegó, por lo que, aunque se trata de una novela, se trata de una obra que sangra.
La obra comienza en pleno Paseo de la Reforma, el día en que la célebre palma instalada en una de las glorietas es retirada porque un hongo la mató. En este mismo lugar, hay miles de fotos de personas desaparecidas. La palma será remplazada por un ahuehuete, la narradora se encuentra en este lugar, pues una mujer, a manera de pitonisa, augura que este nuevo árbol también colapsará debido a un hongo, porque estos vienen de la putrefacción que causa en la tierra, en su indignación, ante tantas personas desaparecidas.
A partir de aquí Alma Delia comienza a construir un cuidadoso relato, urdido con maestría. A caballo entre la crónica, la autoficción y el periodismo va armando una novela en la cual la imaginación, la poesía, la naturaleza comienzan a ser una fuerza tan potente como la indignación y cada vez más, la naturaleza habla, se expresa como una protesta contra la corrupción, contra la inhumanidad de este México.
Alma Delia Murillo, Raíz que no desaparece, Ciudad de México, Alfaguara, 2025. 242 páginas.