Adán Ramírez Serret
Enero 17, 2025
Cada país, cada tradición literaria, encarna el reto de una historia particular que contar, reescribir, confrontar o desmantelar. El inicio o la fundación de un lugar que nos constituye y nos hereda un sinfín de tradiciones que somos todos los días. Muchas veces la historia que contar ya está en un libro: los griegos tenían la Ilíada y la Odisea, los romanos la Eneida; los judíos la Biblia, los mayas el Popol Vhu, España el Mio Cid y así muchas culturas ya están contenidas en libros. En México tenemos una historia fundacional que está contenida en los libros de texto que imprime el Estado y que contiene tanto historia pura y dura como mitos que se han ido consolidando desde la Colonia, la Independencia y la Revolución mexicana. Hay unos malos que son los españoles que hacen la guerra a los indígenas y luego nos liberamos de los españoles y ya quedamos mexicanos libres. Lo que es siempre confuso es quién exactamente es ese nos, si acaso las culturas originarias que sobrevivieron, los criollos hijos de esos malos españoles o ese extraño, mezclado y huidizo mare magnum que llamamos mestizos. El mito fundacional mexicano específico involucra el encuentro de dos personajes que venían de dos mundos: Hernán Cortés y Moctezuma. Ha corrido muchísima tinta sobre ellos y en México, quizá para aliviarnos del hecho que menos de mil españoles fueron capaces de ganar una guerra a miles de personas, se ha construido el mito que el mexica se enamoró del español, que cayó fascinado ante otro poderoso dirigente como él. Los libros de historia matizan ese sentimiento y demuestran que había muchos conflictos por los cuales todos estaban hartos de los mexicas y prefirieron aliarse a los nuevos. Dentro del mundo de la literatura se han escrito muchas novelas sobre ese momento, normalmente con los lugares comunes con sacrificios, plumas en los penachos, belleza inmaculada de volcanes y canales frente a los salvajes y medievales españoles sedientos de oro…
Sucede que la historia es fascinante, un encuentro entre dos mundos en donde aparecen castillos, reinas, espadas, caballeros y princesas y pienso que toda persona que escriba novelas en México en algún momento se ha hecho la pregunta si escribir o no sobre ese momento; si acaso ceder a la tentación de hablar de uno de los más grandes momentos de la humanidad, pues quién mejor que alguien que nazca en México, hable español y se conozca al dedillo la historia. Es el caso de Álvaro Enrigue (México, 1969) quien tiene ya experiencia con novelas históricas que huyen del péplum y más bien buscan mediante técnicas narrativas sofisticadas contar la historia de México; así ha escrito la laureada Muerte súbita que reúne a Caravaggio y Cortés en juego de tenis (nada menos) y la novela de culto Ahora me rindo y eso es todo que es una obra sobre las gestas de los apaches en el norte de México. Enrigue continúa con este mismo impulso con la novela Tu sueño imperios han sido en donde cuenta la historia de los días en donde la comitiva española comandada por Cortés es recibida por la corte mexica en la ostentosa Tenochtitlán. A Enrigue le gusta entrar a mi manera de ver de manera deliberadamente anacrónica en la novela. Como si mexicas y españoles fueran gente del México del presente. Personas actuales que andan en el metro y cenan en restaurantes finos, lo cual le da un tono particular al momento; desmitifica, hace humanos a esos personajes que han habitado nuestras cosmovisiones como monstruos o ángeles y en la novela aparecen como personas que les ha tocado vivir ese momento majestuoso de la historia, pero que no son otra cosa que gente normal. Es obvio que las diferencias entre europeos y los habitantes de la ahora América eran abismales, no sólo hablaban otros idiomas; la traducción de su mundo era, fue, es, me parece, imposible. Pero el ejercicio de Enrigue de ponerlos a todos mexicanos me gusta, porque es divertido y da la oportunidad de leer una buena novela sobre el hecho más fascinante del mundo para quienes conocemos México. Y entrar claro, en todos los templos, oler toda la comida, ver la majestuosidad del mundo indígena y tocar la historia que nos constituye.
Álvaro Enrigue, Tu sueño imperios han sido, Ciudad de México, Anagrama, 2022. 224 páginas.