EL-SUR

Martes 11 de Mayo de 2021

Guerrero, México

Opinión

Alcaldes de Acapulco (XXXIV)

Amigazos del presidente

Anituy Rebolledo Ayerdi

Marzo 10, 2016

La revista quincenal Palpitaciones Porteñas, dirigida por el periodista Xavier Campos Ponce, editorializa en su edición del 15 de octubre de 1948, Los amigazos del Presidente:
“…Nos referimos a quienes aquí, en Acapulco, se dicen muy amigos del presidente Miguel Alemán y quienes bajo su sombra y nombre hacen negocios magníficos. Casos concretos tenemos a Méndez y Villela y a Melchor Perrusquía, llegados de Veracruz y que sin conocer el puerto de la noche a la mañana se hicieron amos y dueños del estado de Guerrero. Solo por ser ‘amigazos’ del presidente han manejado muchos millones con los que han endeudado al puerto para sus obras públicas y hoy las han dejado a medias. Y es que el dinero ya se acabó y Perrusquía a Europa voló…”.
(Perrusquía era presidente de la Junta Federal de Mejoras Materiales, autor del bautizo de la Costera con el nombre de su jefe, amigo y protector. Méndez y Villela, nombre de la empresa constructora a cargo de los caminos y carreteras del país).

Cine Río

El mismo número de Palpitacio-nes Porteñas da cuenta de los festejos en ocasión del primer aniversario del cine Río de Acapulco. Se exhiben en la función matutina Los Tres García y Vuelven los García; por la tarde Esquina Bajan y Nosotros los Pobres, y dos cintas extranjeras por la noche: Flor de piedra, coproducción franco-rusa, y El Limpiabotas, de Vittorio de Sica, ganadora del Oscar de Hollywood. El precio único por la ocasión es de un peso con 50 centavos.
A la barbacoa ofrecida por los propietarios de la sala, Gabino Fernández y Francisco Peláez, servida en los altos de la misma, asistieron Luis R. Montes, propietario de la cadena de su nombre con 22 cines en la República; el alcalde José Ventura Neri, don Efrén Villalvazo, propietario de los cines Salón Rojo y Marlin; don Guillermo Álvarez y la dirigencia del STIC.
Entre las actrices y actores invitados figuraron la cantante y bailarina brasileña Leonora Amar (hermosa, escultural y deslumbrante garota ligada sentimentalmente al presidente Alemán, por no decir su “quelite”). La acompañaba el actor argentino Luis Aldás, contratado para hacer el papel de marido y así evitarle problemas familiares al Señor. ¡Sabételo, boludo!

Las paradas

La lejanía del cine Río lo convertirá en una primera escala de la más distante ruta camionera del puerto: Cine Río-La Base. Desaparecida hace más de medio siglo, precisamente con el cierre de la sala cinematográfica. No obstante, por un extraño fenómeno de identidad urbana o quien sabe por qué carajos, el pregón de ¡“cine Río, cine Río!” persiste en el pregón de los chalanes anunciando la otrora escala en la ruta a Icacos. Incomprensible, porque hay varias generaciones de por medio que ni fu ni fa. Otra parada que no es tal es La Balanza, ferretería en la avenida Cuauhtémoc.

Cine Montes

A propósito del antiguo zar mexicano de la exhibición cinematográfica, Luis R. Montes, una sala con su nombre en Guadalajara, Jalisco – Cine Montes– se convertirá hace años en dramático escenario mortal para 86 espectadores. Se exhibía en la pantalla La vuelta del Charro Negro. Afuera llovía a cántaros y una tormenta eléctrica estremecía la sala por momentos A eso de las 19 horas, una descarga eléctrica destruye la pared posterior del teatro, cayendo sobre la pantalla de proyección. Los materiales llegan hasta la dos primera filas matando a sus ocupantes. El pánico hará su parte.

Publicidad

Las páginas publicitarias de Palpitaciones Porteñas ofrecen lotes chicos y grandes en el fraccionamiento Mozimba. Los pagos, al contado, a tres o cinco años, “como usted pueda, como usted quiera y donde usted elija”. Agua, luz, aire y sol. Brisa y belleza. Calzadas y camiones. Hidalgo 16, teléfono 4-43
** LA PERLA DE ORIENTE, abarrotes en general. Surtido de dulces, cigarros y pastas. Ventas por mayor y menor. Inés Arroyo e hijas. Calle principal del mercado. Tel. 2-51.
++ MAGNIFICA OPORTUNIDAD. En la zona más codiciada de Acapulco, se venden 360 metros cuadrados en Quebrada número 60, a cincuenta metros en la glorieta. Otro lote frente a “Casa Amelia”. Informes Alfonso Sáyago, hotel Monterrey.
** GUADALAJARA, restaurante y cantina. Galeana 3. “El Güero Pescador”. Ceviche y toda clase de mariscos. Servicio a la carta, botanas todos los días. Rico mole poblano los jueves y domingos. Cervezas y refrescos bien refrigerados. Antonio R. Steiner.
++ PLAYA SUAVE El lugar más acogedor de Acapulco. El Centro recreativo de los porteños. Presenta todos los sábados y domingos variedades costosas que a los asistentes agradan.

Don Gume Lobato

Don Gumersindo Lobato, platero, como se les decía aquí a los orfebres, como lo serán sus descendientes Enrique y Praxedis del mismo apellido, fue un apasionado promotor de la cultura en el puerto. Destacado particularmente en las artes escénicas y musicales. Dirigió su propia compañía teatral presentando obras de los autores del momento, a cargo de actores y actrices forjados por él mismo. Algunas: La Casa de Bernarda Alba, de García Lorca: Los árboles mueren de pie, de Alejandro Casona y Seis personaje en busca de autor, de Luigi Pirandello.
En el ámbito musical, Don Gume, del barrio de El Rincón (La Playa) funda la Sociedad de Thalía a través de la cual crea la primera orquesta femenil de Acapulco. “Toca bien y se ve mejor”, se decía de ella. Esto último porque la integraban hermosas y distinguidas damas de “lo mejor de la sociedad porteña”, como se decía entonces.
Ellas y sus instrumentos: Emilia Billings, la flauta; Las Batani, Elisa, Amalia y Eloísa cargaban pesadamente el contrabajo y lo tocaban, por supuesto. A cargo del chelo, Romanita Lacunza, en tanto que el piano tenía cuatro ejecutantes: Otilia Liquidano, María Bello, Sofía Dickman y Ángela Lobato. El clarinete lo dominaban Clemen-tina Carranza y Benita H. Luz. Y tres violinistas, Isabel Lacunza, Julia Payne y Clementina Torres.

Clementina Batalla

Clementina Torres contrae matrimonio con Diódoro Batalla, eficiente auxiliar de don Gume, un abogado y periodista veracruzano desterrado en Acapulco por sus severos editoriales y vitriólicos discursos contra Porfirio Díaz. Aquí mismo nace en la calle San Juan (hoy 5 de Mayo) Clementina Batalla Torres, una mujer que desafiará en su momento las normas decimonónicas que negaban a la mujer su propia existencia. Nadando contra la corriente se titula primero de maestra y más tarde de abogada convirtiéndose en una valerosa e intransigente defensora de los derechos de la mujer.
Clementina Batalla contrae matrimonio con el abogado Narciso Bassols, un talento excepcional, defensor del laicismo y de la educación socialista. Será entonces la esposa discreta del secretario de Estado en tres ocasiones y finalmente del embajador de México en la URSS por casi una década. Viuda a los 70 años, la acapulqueña volverá a las luchas feministas como presidenta de la Unión de Mujeres Mexicanas y su gran triunfo será el Primer Congreso Interameri-cano de Mujeres en la República de Chile.

Los Nebreda

Los hispanos Jesús y Enrique Nebreda eran propietarios de la hacienda de San Juan y un día decidieron comprar la de Chapultepec a orillas del Papagayo. La ocupaban costachiquenses de por lo menos dos generaciones, pagando religiosamente el alquiler. Una vez cerrado el trato, los hermanos inician el desalojo de la “negrada”. Algunos nativos aceptan los pagos miserables por sus cocoteros, huertos de frutales y ganado, aunque la mayoría rechaza lo que consideran limosnas. Deciden, ilusos, ir a los tribunales.
Los abusos de los Nebreda eran cotidianos soltando su ganado para que fuera a destruir los sembradíos de los vecinos de Chapultepec o bien robándoles animales para venderlos en el mercado de Acapulco. Con la complicidad de militares lograrán deshacerse de sus enemigos y gozarán de impunidad para violar mujeres de todas las edades. Sumarán en su haber por lo menos 14 asesinatos, ejecutados por el coronel Antonio Martínez.
Reunidas en el mercado o en la iglesia, a muchas acapulqueñas les faltaban palabras para maldecir a los gachupines por todos sus crímenes y perversidades. Como esa de “descomponer” a varias negritillas de su pueblo. Cuatro de ellas no tendrán necesidad de quejarse con sus padres: “Ni falta que hace –advertía doña Jovita Resendiz–, a una chiquitilla se le nota luego lueguito cuando ya no es virgen”.
Los padres de las jóvenes violadas, de 13 a 16 años, pertenecientes a la familia Guatemala, viajan a Chilpancingo aconsejados por el alcalde Juan R. Escudero. Allá denuncian los hechos ante el gobierno del estado. Llevan a las chamacas para una revisión médica y pronto sabrán que no mentían. Los ofendidos no esperarán a las ofrecidas órdenes de aprehensión. Ellos mismos van al rancho de los Nebreda para conducirlos “mecateados” a la cárcel municipal.
La llegada de tan conspicuos personajes provoca algarabía entre los reclusos, seguramente por lo inusitado del hecho. El Tizón, un sentenciado por homicidio, empezará a anotar nombres en un cuadernillo. A la pregunta de para qué, contestará con otra pregunta: ¿“quieres o no quieres “forzar” a estos jijos de la chingada?”. Muchos reos se quedarán con las ganas pues los Nebreda obtendrán muy pronto la libertad, Se hablará de una fianza cuantiosísima no obstante no haber proceso.

La prensa

Regeneración, el semanario de Juan R. Escudero dará cuenta más tarde: “Estando los campesinos denunciando a los Nebreda ante el juzgado penal, el Manco Nebreda trajo a los soldados del coronel Antonio Martínez, quien ordena jalar con todos los bandidos al Castillo (fuerte de San Diego). Las mujeres presentes se enfrentan a los armados permitiendo la huida de sus hombres. Solo uno de aquellos, Aparicio Olmedo, el más temido por los Nebreda, será asesinado al día siguiente por el capitán Petronilo Carranza, uno de los “guapos” de Martínez.
El diario El Universal de la ciudad de México, publica el 18 de julio de 1921, la siguiente nota fechada en Acapulco.
“A las once de la noche del día 16 de este mes fueron asesinados en sus propias camas y cuando más tranquilos estaban, los señores Don Jesús Nebreda y Don Enrique del mismo apellido, y Don Lorenzo Quezada. Los asesinos penetraron fácilmente a la alcoba en que dormían los referidos señores, y a un mismo tiempo dispararon sus armas en contra de sus víctimas, muriendo en el acto el señor Quezada, no así el señor Enrique Nebreda que quedó en estado agónico, muriendo poco después rematado por sus verdugos.
“El señor Jesús Nebreda que había salido ileso de la primera agresión, quiso refugiarse debajo de su lecho pero advertido por los asaltantes, estos lo asesinaron en el mismo lugar no sin antes de colmarlo de insultos y frases humillantes. Desoyendo las súplicas de que lo dejaran vivir, que él a nadie había hecho daño, que les daba por su vida lo que pidieran…”.
–Ahora sí, cabroncito, llama a tu padre Martínez (el coronel Antonio Martínez) para que te salve.