EL-SUR

Sábado 20 de Julio de 2024

Guerrero, México

Opinión

AMLO, 100 días

Arturo Martínez Núñez

Marzo 12, 2019

El hombre es un animal que se rige por ciclos, por hitos, por referencias y por marcas. Los seres humanos, parecemos necesitar tener referencias permanentes que nos permitan imaginar que podemos controlar el tiempo. Finalmente solares, celebramos la vuelta de la tierra alrededor del astro rey cada año. Nuestro ciclo vital se rige por la rotación de la tierra, sobre su mismo eje y que determinan los días se convierten en semanas y en meses y en años.
Los 100 días del arranque de un gobierno, son un invento humano, como lo son el día de novios, el día de muertos o el día de la familia: sirven como referencia, pero en realidad, no sirven de mucho. Fue el presidente Franklin D. Roosevelt, quien acuñó el término de los 100 días; fue también Roosevelt, maestro de la propaganda, quien empezó a utilizar la radio, como un medio masivo de comunicación política; fue Roosevelt quien articuló todos sus programas de gobierno al rededor de una sola estrategia, a la que llamó el Nuevo Trato, algo así como la Cuarta Transformación, pero en los años 30’s en los Estados Unidos de América.
Los primeros 100 días del gobierno de López Obrador, nos arrojan una serie de señales, de símbolos y de signos de lo que será este gobierno. Durante estos 100 días, López Obrador, ha comenzado a demoler la figura del Presidente intocable, alejado de la realidad, lejos del pueblo, aislado en una burbuja de guaruras, achichincles, secretarios, aduladores, y medios de comunicación al servicio del Estado. López Obrador se ha despojado de los viejos símbolos del poder, y paradójicamente se ha vuelto más poderoso. López Obrador entiende que el poder dimana del pueblo, no de un avión presidencial, de un helicóptero, o de un batallón de soldados alrededor del mandatario. López Obrador, entiende que el verdadero poder se obtiene de la transferencia que de éste hacen los ciudadanos. Por eso su popularidad no ha hecho sino que aumentar.
Las encuestas que aparecieron el día de ayer de El Universal y del Gabinete de Comunicación Estratégica, sitúan la popularidad del presidente, en alrededor del 80 por ciento. Esto significa que la popularidad de López Obrador ha aumentado sostenidamente. López Obrador entiende que la palabra vale, que a la gente le gusta que se cumplan los compromisos, que la gente está cansada de la vieja parafernalia alrededor de los mandatarios; que la gente quiere que sus gobernantes sean de carne y hueso, que coman como uno, que anden como uno, que vistan como uno, que no estén alejados de uno.
Durante estos 100 días hemos vistos aciertos y algunos errores, atribuibles estos a la curva de aprendizaje. Hemos visto a un Congreso ponerse en marcha, después de varias legislaturas de congeladora y de parálisis legislativa. Hemos visto el debate como una constante en los medios de comunicación y en las redes sociales. Pareciera que México estuviera divido entre una pequeña minoría, que jamás va a confiar en López Obrador y una mayoría apabullante que confía ciegamente en él.
Para los críticos, todo ha sido un fracaso, para la oposición, el gobierno de López Obrador es un caos, para los acusadores México era Noruega y todo era perfecto, la seguridad social era perfecta, las estancias infantiles eran de primer mundo, los albergues para mujeres eran de alta calidad, las comunicaciones aeroportuarias eran de clase mundial, pero llegó López Obrador y todo lo echó a perder, llegó López Obrador y sumió a México en un gran caos.
Sin embargo, eso que piensa la minoría opositora, no es lo que piensa la mayor parte de la gente. La mayor parte de la gente ve un gobierno en acción, ve un gobierno cercano a la gente, ve un presidente que no descansa y que recorre el país, con incluso mayor energía que cuando era candidato.
La mayor parte de la gente ha sido censada por los servidores de la nación y está recibiendo o está por recibir los apoyos sociales de los distintos programas.
La macroeconomía permanece establece, la inflación está controlada, la paridad del peso se mantiene contenida, no se perciben nubarrones en el horizonte económico; en materia de seguridad la aprobación de la Guardia Nacional por parte del Congreso de la Unión y de las legislaturas locales dará un marco legal y operativo a la estrategia del presidente de la República. Las coordinaciones regionales que se reúnen a diario a tomar acuerdos operativos, tienen que empezar a dar resultados, porque la inseguridad es el principal problema que padecen los mexicanos. Sin seguridad no hay bienestar posible, sin seguridad no puede haber justicia y no puede haber progreso, sin seguridad todo lo que se haga en otras materias será insuficiente.
Los primeros 100 días de Andrés Manuel al frente del gobierno de la República han sido días largos que se han convertido en meses cortos. La oposición se encuentra extraviada y desarticulada, no tiene figuras visibles, no tiene discurso, únicamente se dedica a hacerle una marca personal al presidente de la república, una marca a todo lo que hace y a todo lo que deja de hacer, lo que provoca un efecto contrario, concentrarse en tu adversario lejos de debilitarlo, únicamente lo fortalece.
La oposición que se articulara alrededor de cuentas de twitter únicamente sirve para penetrar en algunas élites urbanas sin provocar ni siquiera la molestia del presidente de la republica.
Cien días pueden significar mucho y significar nada. Lo que es un hecho irrebatible, es que han cambiado los ritos y los símbolos. La Cuarta Transformación deberá de consolidar resultados para poder hacer una evaluación objetiva. El cambio llegó para quedarse, dependerá de los resultados hacer que el cambio signifique transformación.

@arturomn