EL-SUR

Lunes 06 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

AMLO aventaja después del debate

Marcial Rodríguez Saldaña

Mayo 03, 2018

Al periódico El Sur por sus 25 años de ejercer la libertad de expresión y así contribuir a la democracia.

Las campañas electorales, especialmente las presidenciales en los tiempos modernos, son experiencias y ejercicios en donde los actores políticos ponen todo lo que está a su alcance para conquistar el poder. La mayoría usa la mercadotecnia política, la propaganda en sus aspectos más nefastos como la guerra sucia que no presenta propuestas, sino ataques con mentiras, sobreponiendo imágenes fotográficas, difundiendo discursos fuera de contexto en que fueron pronunciados por sus adversarios, divulgando hechos y noticias falsas. Esto es a lo que se han dedicado los candidatos del PRI y del PAN y sus editorialistas a sueldo en los días posteriores al debate presidencial tratando de golpear con rudeza al candidato puntero Andrés Manuel López Obrador.
1.- En esa lógica obcecada por mantenerse o conquistar a toda costa el poder, es que se traspasan los mínimos límites éticos de la mercadotecnia en las campañas electorales. Es cierto que debe prevalecer la libertad de expresión y el derecho a la información de los electores, pero no como dicen algunos falsos (neo) liberales que no debe haber ninguna restricción a las libertades –pues en ello admiten a la guerra sucia y el engaño a los ciudadanos. La libertad de expresión y el derecho a la información tienen sus límites cuando los candidatos, partidos, medios y publicistas mienten y se proponen como finalidad engañar a los electores. Los días y semanas siguientes al primer debate presidencial hemos visto cómo desde los cuartos de guerra de los candidatos del PRI y del PAN han desatado una ofensiva feroz contra AMLO, todo ello con el único propósito de hacer aparecer que ellos ganaron algo en el debate, sin embargo esto no ha sido así.
2.- Los publicistas de Anaya se trazaron como estrategia hacer aparecer que ganó el debate, sus spots y promotores mediáticos han exaltado la intervención de éste en el debate destacando sus cualidades verbales, como si ello fuese un rasgo significativo para ser buen gobernante, lo cual no ocurre así. Si revisamos casos de buenos gobernantes, vemos a un Lázaro Cárdenas del Río que no tenía grandes dotes de orador, pero era honesto, patriota, con profunda sensibilidad social; en cambio puede haber charlatanes, merolicos o con ciertas dotes oratorias como José López Portillo o el propio Carlos Salinas de Gortari que estuvieron envueltos en escándalos de altísima corrupción. En el debate se recuerdan los ataques de Anaya contra AMLO pero ninguna propuesta interesante. Otro aspecto que han tratado de arraigar los anayistas es que Meade está eliminado y que la contienda es entre Anaya y AMLO, por ello es que están buscando minar a Meade para que sus simpatizantes usen su “voto útil” en su favor. Están promoviendo esta argucia, incluso entre ciertos sectores empresariales –que se están prestando a esto– para que ante la debacle de Meade migre su apoyo hacia Anaya.
3.- El caso de Meade resulta patético puesto que ha sido funcionario clave en los últimos dos gobiernos federales –el del PAN con Felipe Calderón y el del PRI con Peña Nieto– en donde ha ocupado las secretarías de Energía, Hacienda y Desarrollo Social, sin embargo, en ninguna ha realizado gestiones relevantes, por el contrario, su paso por Sedesol está envuelta en casos de corrupción que ha detectado la Auditoría Superior de la Federación y es responsable directo del aumento de impuestos que se han reflejado en los gasolinazos, en el incremento al precio de la tortilla, del gas, de la luz, y de todos los productos de la canasta básica que afecta directamente el bolsillo de las familias mexicanas. Pero además defiende a Peña Nieto y la mayoría de los electores lo vincula al grupo en el poder de donde han surgido los políticos más corruptos como Javier y César Duarte, Roberto Borge y tantos en este sexenio, de tal suerte que sus propuestas no son creíbles. Por ello, aún cuando trata de vincular a AMLO con hechos de violencia y con que va a sacar a delincuentes de la cárcel, son intentos en vano que no le atraen ningún dividendo electoral.
4.- La primera encuesta publicada después del primer debate presidencial fue la del día de ayer miércoles 2 de mayo por el periódico Reforma, en la cual AMLO sigue ubicado en el primer lugar de la preferencias electorales con una intención del voto del 48 por ciento; el candidato del PAN con un 30 por ciento; el candidato del PRI con un 17 por ciento y los “independientes” apenas entre los dos logran un 5 por ciento. Si tomamos los datos de las encuestas anteriores al debate, AMLO en el mes de febrero tenía 42 por ciento y en abril 48 por ciento de apoyo, por lo que de febrero a fines de abril aumentó 6 puntos y después del debate se mantuvo con el mismo porcentaje como puntero en la campaña; Anaya tenía en febrero 32 por ciento, en abril 26 por ciento y después del debate 30 por ciento, por lo que de febrero a abril bajó 6 por ciento y de febrero a después del debate bajó 2 por ciento; Meade tenía en febrero 18 por ciento, en abril el mismo porcentaje y después del debate baja un punto, por lo que mantiene parte del voto duro del PRI. La conclusión político-electoral después del debate, en los días y semanas que transcurren es la pelea por quien quedará en segundo lugar en la elección del primero de julio si Meade o Anaya.

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