EL-SUR

Sábado 09 de Diciembre de 2023

Guerrero, México

Opinión

AMLO en la Costa Chica

Arturo Martínez Núñez

Marzo 17, 2020

 

El presidente de la República visitó Guerrero los días viernes, sábado y domingo pasados. El viernes clausuró en Acapulco la Convención Nacional Bancaria; el sábado visitó Xochistlahuaca y Cuajinicuilapa y el domingo Marquelia y Ayutla.
Puedo decir sin temor a equivocarme que ni en la campaña electoral de 2018 había yo atestiguado semejante nivel de apoyo popular a Andrés Manuel que conoce y ha recorrido Guerrero desde hace al menos 25 años.
A lo largo de todo el camino decenas de grupos de personas lo detenían en la carretera con la idea de conseguir entregarle alguna petición, regalarle frutas, artesanías o simplemente darle un beso y tomarse la foto.
Lo que no han entendido las élites y los llamados lideres de opinión, tuiteros y editorialistas es que la mayor fuerza de AMLO está en la gente de abajo que constituye la mayoría a lo largo y ancho del país. Una mayoría silenciosa que no lee a tuiteros ni lee a columnistas de los diarios nacionales. Una mayoría silenciosa que durante años fue manipulada a su antojo por caciques locales y regionales y medios al servicio del poder.
Andrés Manuel conoce a su audiencia, sabe hablarle, comprende los sentimientos de la nación. Por eso no renunciará a los recorridos a ras de suelo que aportan más información que cualquier encuesta de opinión. Nada es igual al contacto cuerpo a cuerpo, recorriendo los caminos que recorre la gente y comiendo lo que come la gente.
Es aquí en donde la oposición desarticulada y sin rumbo ni líder ni narrativa, naufraga en sus intentos golpistas. La oposición no tiene un discurso propio ni ha construido una narrativa alternativa: la oposición juega a que AMLO se resbale en la mañanera o a que cometa un error mayúsculo. Le recriminan si actúa tanto como si no lo hace. Le recriminan que los precios de los combustibles no hubieran bajado y ahora que lo hacen de forma dramática, lo acusan por la caída de los precios del petróleo. Lo acusan manipulando fotos de morder a una niña, de dar besos en situaciones de emergencia y de no actuar al ritmo que los epidemiólogos de café quisieran. Y si AMLO hubiese ya decretado emergencia nacional lo acusarían de autoritario y de dictador. La cosa es culpar a Andrés de absolutamente todo. No se dan cuenta que al hacerlo, lo colocan precisamente en el centro del debate y de la agenda. Toda la vida política y social del país y la conversación gira alrededor de una sola persona. Y esto lejos de debilitarla la fortalece cada vez más.
Quien no quiera verlo que no lo vea. Andrés Manuel está más fuerte que nunca y esto se verá con claridad en 2021 a pesar de que el cártel de las casas encuestadoras se empeñe en querer vender la idea de que AMLO cae en picada. Deberían de acudir por pudor profesional a una gira del presidente de la República para que atestigüen lo que es el pueblo a ras de piso, volcado en apoyo a su líder.
La oposición juega a la defensiva y apostando al error del oponente para entonces, y solo entonces, intentar ir al frente. El problema es que no tienen delanteros y sus defensas son débiles, cuestionadas y sin calidad moral para la crítica. Buscan ganar en un contraataque y no se dan cuenta de que terminarán goleados, disminuidos y aun más desarticulados. Ni los artículos rabiosos ni los tuiteros de ocasión, podrán parar el enorme impulso popular del presidente de la República.