EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

AMLO, ¿qué hacemos con la seguridad?

Silber Meza

Noviembre 30, 2019

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha mencionado de manera constante que el principal problema de México es la corrupción. Es difícil no estar de acuerdo con él ante los constantes escándalos de saqueo que hemos visto en México: la Casa Blanca de Enrique Peña Nieto, las empresas fantasma de Javier Duarte, los despojos de Roberto Borge, el narcofiscal de Nayarit y las corruptelas de obra pública en ese gobierno encabezado por Roberto Sandoval, entre tantos y tantos escándalos con los que nos topamos a diario.
También es corrupción la relación simbiótica entre policías y delincuentes, entre juzgadores y narcotraficantes, como la acusación que pesa sobre el magistrado Isidro Avelar Gutiérrez por su presunta relación con el Cártel Jalisco Nueva Generación; es corrupción el financiamiento de dinero sucio a las campañas políticas y el modelo de lavado de dinero en la banca, que como HSBC, decidió voltear la mirada a otro lado mientras el Cártel de Sinaloa rellenaba sus bóvedas con dólares de sangre.
Pero atacar la corrupción en el sistema de seguridad mexicano se antoja mucho más complejo que hacerlo en las compras públicas, como presume el presidente de la República. Existe un aparato aceitado para que los asesinos no sean detenidos, para que los detenidos sean liberados, para que los procesados no sean sentenciados y para que los sentenciados puedan seguir con sus actividades criminales desde prisión. Desarmar esa torre de plata y plomo parece imposible. Si la estrategia federal funciona, los resultados los veremos al final del sexenio.
Mientras esto sucede, en el país se sigue derramando sangre. El culiacanazo y el multiasesinato de la familia LeBarón han marcado el cierre del primer año de López Obrador, y ambos son hitos de crisis en su gobierno.
La estrategia mexicana contra los criminales se basa en la idea de impulsar el desarrollo social para quitarle motivaciones al crimen que supuestamente delinque por pobreza y desigualdad social. Esto es acompañado de una Guardia Nacional que busca aumentar la presencia física en las calles para serenar al país. La realidad es que aún no sabemos si esto va a funcionar porque los resultados no son contundentes ni ordenados.
En un análisis realizado por la organización México Evalúa se expone que los homicidios en México sí han aumentado en el gobierno actual, pero la tendencia de crecimiento ha disminuido.
“La tendencia a nivel nacional presentó un punto de quiebre en octubre de 2018 y continúa hasta hoy. Este cambio implica que las cifras de víctimas de homicidio ya no crecen de manera tan acelerada como antes, pero siguen aumentando”, se lee en el documento titulado La tendencia de homicidios sí cambió, pero aún no va a la baja.
Y explica que de diciembre de 2018 a septiembre de 2019 se registraron 29 mil 629 víctimas de homicidio doloso. Es un incremento de 3.7 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, que tuvo 28 mil 579 víctimas.
El análisis destaca una baja en los homicidios de dos de las ciudades más violentas del país ubicadas en Guerrero: “presentan avances destacados en lo que va del año (enero-septiembre) respecto al mismo periodo de 2018: por un lado está Acapulco, que tuvo una reducción de 30 por ciento en su tasa de homicidios. Por otro lado, Chilpancingo registró una disminución de 49.8 por ciento en su tasa de homicidios. Esta entidad cuenta con un despliegue de elementos de la Guardia Nacional de 3 mil 345 elementos, cifra superior al promedio nacional”.
En otro análisis de esta organización civil titulado La seguridad en los primeros seis meses de AMLO se advierte que de 2015 a 2016 aumentó el número de víctimas de homicidio un 18.8 por ciento, de 2016 a 2017 un 32.8 por ciento, de 2017 a 2018 un 20.1 por ciento, y de 2018 a 2019 un 5.3 por ciento.
La tendencia va a la baja, pero queda claro que es insuficiente ante la promesa de pacificar al país, y lo que es peor, en realidad no sabemos si este cambio en los indicadores son resultado de la estrategia federal o simplemente es un comportamiento que obedece a los movimientos del crimen organizado.
Aún es temprano para conclusiones firmes. Queda esperar. Y, en tanto, sobrevivir.