EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

AMLO, Romero Deschamps no tiene perdón

Silber Meza

Diciembre 29, 2018

DE NORTE A SUR

 

Él no puede tener perdón. A un cacique sindical como él no se le puede aplicar el perdón, ni la amnistía, ni eso del punto final. No. Romero Deschamps debe de ser investigado hasta el cansancio y, de encontrársele culpable por toda la corrupción que a simple vista le desborda como yacimiento petrolero, ser castigado con todo el rigor de la ley.
El daño que sabemos que ha provocado este hombre es inmenso. En democracia sindical es incontable, pero en dinero seguramente se mide por miles de millones de pesos. ¿Por qué? Porque si es correcto lo que dijo el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, el robo de combustible en 2018 llegó a 60 mil millones de pesos, y fue provocado en un 80 por ciento por la corrupción dentro de Pemex protegida por la empresa y el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, organización gremial de la que Romero es amo y señor, por lo tanto este sindicalista y ex senador tiene que ser responsable de buena parte del desastre ocurrido en el último par de décadas.
No podemos perdonar un robo de esa magnitud. No podemos estar de acuerdo con dejar pasar el asalto al Estado mexicano que impidió mejores carreteras, abasto de medicinas, apoyo para ciencia, construcción de escuelas primarias; que financió fraudes electorales.
Y no, nadie quiere “chivos expiatorios” ni “cacerías de brujas” ni justicias huecas, no, lo que exigimos es justicia. Y la justicia es darle a cada quien lo que le corresponde. A los más pobres hay que darles apoyos sociales, muy bien; a los adultos mayores hay que apoyarlos para que pasen la vejez con dignidad, muy bien; a la desigualdad del sureste hay que espantarla con plantíos de árboles y Tren Maya y refinerías y corredor transístmico, muy bien… pero el presidente no nos puede pedir que nos olvidemos de quien pudiera ser el gran rey de los huachicoleros: Carlos Romero Deschamps.
Bueno, tal vez López Obrador está muy ocupado, y esto de la llamada Cuarta Transformación lo tiene un tanto entretenido con muchos planes nuevos y ambiciosos, y tal vez por eso, sólo por eso, ha olvidado quién es Romero Deschamps.
Pero mire, presidente, con todo respeto, aquí le recuerdo al personaje.
Carlos Romero Deschamps nació en Tampico, Tamaulipas en 1943. A sus 75 años de edad opera uno los sindicatos más opacos y con mayores recursos en América Latina.
Cuando llegó Enrique Peña Nieto al poder y capturó a la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo trascendió que el siguiente en caer sería el dirigente petrolero, pero esto no ocurrió: Romero Deschamps ha sido intocable desde 1993, fecha en que asumió el liderazgo del sindicalismo petrolero mexicano. Ha sabido conciliar con los gobiernos del PRI y del PAN, pasando por Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Hace un año fue reelegido para el periodo 2019-2024.
Al clásico estilo del sindicalista opresor, Romero Deschamps ha sido acusado por fracciones disidentes de no rendir cuentas sobre las cuotas sindicales y, peor aun, si alguien se atreve a solicitar información es despedido o castigado. Sobre él pesan diversas acusaciones penales de enriquecimiento ilícito y ha estado involucrado en escándalos de desvío de recursos a las campañas del PRI, el partido del que ha sido varias veces diputado federal y senador de la República.
Diversos medios informativos han publicado en abundancia pruebas de la opacidad y enriquecimiento de Romero Deschamps y sus familiares: los viajes por Dubai, los Ferrari, los relojes de oro, los yates, los aviones privados.
Lo de él no es algo nuevo. Lo sabemos. En una crónica del 12 de agosto de 1994 –hace 24 años– publicada en el periódico Reforma por el periodista Ciro Gómez Leyva, se deja ver la demanda de castigo al líder sindical solicitada ya desde entonces por trabajadores de Pemex al que era candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas:
Hablan: ‘Cuando sea presidente, nos gustaría que investigara a los más altos directivos de Pemex, porque la han saqueado a más no poder’.
–¿Nombres?
–Cuauhtémoc Santana, Julio Pínter González, Eduardo Villarreal Moro, José Alberto Celestinos Isaac, quien además es dueño de 39 ranchos. Y de pasadita que investiguen también las riquezas inexplicables de los líderes nacionales del sindicato: Sebastián Guzmán Cabrera y Carlos Romero Deschamps.
Por esto y mucho más, presidente, no podemos estar de acuerdo en que se perdone al líder sindical de Pemex que ha corrompido la vida política, sindical y económica de este país.
AMLO, Romero Deschamps no tiene perdón.