EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Andrés Manuel: su seguridad ya no es asunto suyo, es de todos

Silber Meza

Julio 07, 2018

Andrés Manuel se pierde en la profundidad de sus pensamientos. El tráfico de la Ciudad de México, lento y tedioso, le da la oportunidad que tiene un marino para perderse en los rincones de su cerebro. Se halla en el asiento del copiloto de un Jetta blanco, con el vidrio abajo. La imagen es grabada por un grupo de mujeres que se emociona al ver al próximo presidente de México: “pre-si-dente, pre-si-dente”, le gritan, festejando. Es la imagen que más me ha llamado la atención, pero como ésta se han generado decenas o cientos en los últimos cinco días, desde que ganó la elección. “A mí me va a cuidar el pueblo”, ha dicho una y otra vez, pero el pueblo no sólo son sus fans, sus amlovers; también son los criminales incómodos con sus futuras políticas de gobierno. En el pueblo hay de todo, y eso lo sabe López Obrador, lo sabe porque fue tres veces candidato presidencial, porque fue jefe de gobierno de la Ciudad de México, porque conoce como nadie el país. Municipio por municipio. Distrito por distrito.
Después de una elección donde ganó con 53 por ciento de las preferencias electorales, donde se convirtió en una esperanza de cambio para más de la mitad de los votantes, no puede negarse a estar protegido como si su seguridad fuera cosas menor. Esto ya no se trata de usted, Andrés Manuel político; ya se trata de todos, Andrés Manuel presidente.
Son esas cosas que uno quisiera no decirlas para no ser “pájaro de mal agüero”, pero omitirlas sería actuar de forma irresponsable, tan irresponsable como ser presidente y no permitir un mínimo de seguridad. Ya hemos sufrido el trauma del asesinato de políticos de alto nivel en México: Luis Donaldo Colosio, José Francisco Ruiz Massieu, por ejemplo. Seamos realistas: el nivel de protección de Andrés Manuel es tan bajo que podría ser un objetivo sencillo para un delincuente de mediano perfil.
¿Y por qué querrían atentar contra López Obrador? Razones habrá de sobra, desde afectaciones a capitales nacionales y extranjeros, hasta el prometido combate a la corrupción y el narcotráfico. El caso último es especialmente preocupante. En México los cárteles de la droga y del robo de combustible se han llenado los bolsillos con cifras incalculables, ¿cientos, miles de millones de dólares? Han comprado armamento de uso exclusivo del Ejército. Se han vuelto tan bélicos que se enfrentan a marinos y militares al tú por tú, y en ocasiones salen vencedores. Han derribado helicópteros e incendiado carros de militares con soldados adentro. Nos han dejado claro que no tienen el más mínimo respeto a la vida de los otros ni a las instituciones: cortan cabezas, secuestran, torturan, desuellan, desaparecen a personas en ácido. La crueldad en su máxima expresión. ¿Quién les quitó la capacidad de sentir?
Esa parte también es el pueblo. Tal vez no lo queremos ver, pero lo es, y ahí está.
Escucho a la futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, anunciar que buscarán despenalizar drogas como la marihuana y la amapola, esta última con fines medicinales. Una propuesta que va en contra del modelo de negocio de los cárteles en México, del norteño triángulo dorado que siembra enormes cantidades de marihuana (Sinaloa-Durango-Chihuahua), y del de la montaña de Guerrero que se satura de flores de amapola. En verdad que la propuesta no les va a gustar nada.
Pero no sólo esa idea será incómoda: el plan de amnistía sólo incluye a los más pobres del negocio de la droga, a los jornaleros del narco, no a los capos dueños de armamento y empleadores de sicarios. Además, la beca que se entregará a los jóvenes será un aliciente para que no caigan en las garras del crimen, ahora tendrán algo de dinero para lo más indispensable. Al crimen organizado le será más difícil y más caro el reclutamiento para la siembra, la cosecha, el sicariato, el halconeo, entre otras asignaciones. Al menos en espíritu, AMLO lo resumió en una frase: “Becarios sí, sicarios no”. El objetivo es real, y directo. ¿Funcionará? Ya lo veremos.
El crimen organizado en su modalidad narcotráfico y el plan de López Obrador para contrarrestarlo es suficiente para extremar medidas de seguridad. Si funciona el plan el cambio de estrategia será radical, y la violencia contra el presidente podría ser el primer elemento en aparecer en un México que necesita paz, esperanza y estabilidad.
Andrés Manuel, esto ya no es por usted, esto ya es por todos.