EL-SUR

Viernes 19 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

Año Nuevo 2020

Silvestre Pacheco León

Enero 06, 2020

Mi amigo Jesús que es un contador de profesión me aclaró ayer que aún no entramos a la tercera década del siglo XXI, que esta iniciará hasta terminar el 31 de diciembre del 2020, pero ambos coincidimos en que ya estamos en invierno, la estación del año más fría para los vecinos del norte, y la única en Zihuatanejo que resulta reconocible por su clima, el más agradable del año por el viento y la bruma húmedos que vienen del mar, ahora durante un día acompañado de ligera lluvia que nos recuerda que estamos en las cabañuelas, el tiempo en que la naturaleza pronostica su comportamiento para cada mes del año, de acuerdo con la creencia tradicional de la vida rural.
Y si bien la lluvia escasa y menuda del día 2 de enero no podrá contarse como remedio para recargar los exhaustos mantos freáticos de la costa, el fenómeno ha sido visto por muchos como el dislocamiento que sufre la vida del planeta a causa de la irresponsable industria contaminante, la llovizna cuando menos servirá para que reverdezca la reseca selva tropical y así se mantenga fresco el ambiente, aligerando la vida de los animales y plantas que también sufren por el largo periodo del estiaje.
Quienes han estado atentos a los primeros días del año nuevo se habrán dado cuenta del cielo azul infinito y sin mácula que nos regaló. Un cielo tan despejado y limpio como me imagino que existía cuando la vida del mundo comenzó, sin ninguna nube en esa bóveda celeste, como para anotar en él desde cero lo que ocurrirá en el futuro.
En ese ambiente de cambios que anuncia el año nuevo vimos el nublado amanecer del día 2 cuya llovizna inesperada desconcertó a los miles de vacacionistas que se encontraban en las playas disfrutando de la tibia agua del mar, como si de esa manera la naturaleza hubiera querido acercarse a quienes disfrutan de sus bellezas, olvidándose de los inconvenientes que genera para una vida sosegada en un puerto pequeño como Zihuatanejo la saturación de paseantes.

Los riesgos y posibilidades del año nuevo

Desde luego, si la provocación de Donald Trump no surte efecto en el ánimo a veces fanatizado de los iraníes para llevarnos a una situación de zozobra mundial por el asesinato de su general Soleimani, podremos esperar que el gobierno de la 4T avance en sus logros del primer año bajo los lineamientos de cuidar los recursos naturales asumiendo que el planeta es nuestra casa común.
La prohibición de usar las bolsas plásticas en los supermercados ha cambiado de inmediato el entorno donde vivimos gracias a que la base social del gobierno federal se ha involucrado en el cuidado del medio ambiente, denunciando toda clase de anomalías que tengan que ver con actividades como la explotación minera que por descuido y falta de vigilancia ha provocado la contaminación de lagunas y ríos afectando la salud de pueblos enteros.
Tanto la prohibición de semillas transgénicas como los agroquímicos que dañan la salud humana y contaminan las criollas, que son las que dan valor a lo nuestro, el compromiso de López Obrador con el campo mexicano nos debe dar confianza, incluso en la solución adecuada del controvertido caso de la construcción del Tren Maya cuya obra, desde antes de iniciar, está provocando el rechazo de las comunidades indígenas adheridas al EZLN, pues hay confianza de que el diálogo entre las dos fuerzas progresistas genere un entendimiento y beneficios para el país que impida a la derecha aprovecharse de una posible confrontación.
Si miramos bien, hasta hoy se ha impuesto la inteligente actuación del presidente quien no cayó en la trampa que la mafia montó para descarrilar su gobierno en el caso de Cualiacán, como ha quedado expuesto con la detención del ex secretario de Seguridad en el gobierno de Felipe Calderón, Genaro García Luna, quien era su operador para negociar con el crimen organizado y que fue detenido en Estados Unidos bajo el cargo de conspirar con el narcotráfico y hacer declaraciones falsas.

El preciado control de la inflación

Pero el mejor bien para todos los mexicanos es que el año nuevo comenzó sin la acostumbrada inflación que en otros años provocaba la carrera de precios que aumentaban la inflación y el estrés, afectando negativamente el poder adquisitivo del salario que se desvanecía en un dos por tres ante el acostumbrado gasto familiar que se alarga desde el festejo a la virgen de Guadalupe a principios de diciembre hasta después del Día de Reyes.
Sin gasolinazos en el frente los comerciantes que aprovechan el fin de año para aumentar sus ingresos, han tenido que recurrir a otros argumentos ajenos al precio de los combustibles y de la energía eléctrica que se mantuvieron intactos, para incrementar sus ganancias ante la crecida demanda de los bienes básicos de consumo necesario (aquí el turismo impacta como nunca el precio de verduras y hortalizas).

Un deseo para el año que comienza

En el año nuevo los guerrerenses nos abstendremos de festejar el incremento que a nivel nacional han observado las millonarias remesas de dólares que ingresaron en el 2019 (casi 33 mil millones de dólares registrados), y lamentaremos el caso de los más de 20 mil paisanos que el año pasado fueron deportados de Estados Unidos según el reporte que aparece en este periódico, caso que podría verse como una situación inestimable para que el gobierno del estado despliegue las políticas pertinentes, tanto en asistencia a las familias de quienes han sido repatriados y requieren apoyos para reintegrarse a sus comunidades, como para las de quienes permanecen trabajando en el país vecino, las cuales deberían contar con asistencia financiera para canalizar adecuadamente el ingreso que reciben por la vía de las remesas, de tal manera que esos recursos sirvan para detonar proyectos que aprovechen productivamente los recursos materiales e intelectuales que tienen en sus pueblos, previendo una eventual deportación.
Por cierto que debemos hacer votos para que los programas federales de construcción de caminos que están transformando la vida de los pueblos oaxaqueños se extiendan a la zona más pobre de Guerrero que padece la misma enfermedad de abandono y marginación de nuestros vecinos.
Aquí en la Montaña también hacen falta los caminos que pueden acercar a las comunidades a los centros urbanos donde se encuentran los servicios de salud y educación, pues tiene a la mano el enorme potencial que da la organización comunitaria para el trabajo colectivo y la sensibilidad requeridas para la integración de los grupos que animan las músicas de viento que para muchos pueblos son el orgullo y modo de vida.