EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Antonio Pineda

Octavio Klimek Alcaraz

Abril 22, 2017

La gran expedición científica y política conocida como la Expedición Malaspina, que se realizó entre 1789 y 1794. Tiene en el coronel Antonio Pineda y Ramírez una de sus figuras más destacadas. En 1788, Malaspina contrata al coronel de infantería de las Reales Guardias Españolas, para desempeñar el puesto de encargado general del ramo de la historia natural. Además, viajarían como botánicos el francés Luis Née y el checo Tadeo Haencke.
Debe comentarse que este artículo se basa en buena parte en la información consultada en el excelente trabajo de doctorado de la doctora Virginia González Claverán La Expedición Científica de Malaspina en Nueva España 1789-1794 (el Colegio de México, 1988). Otro libro esplendido de la misma autora es el editado por el gobierno del estado de Guerrero e impreso en Madrid en 1989 Malaspina en Acapulco bajo los auspicios del finado gobernador José Francisco Ruiz Massieu.
Antonio Pineda nació el 17 de enero de 1751 en Guatemala de familia acomodada de origen español. En 1764, junto con su hermano mayor Mariano viajó a Madrid para estudiar en el Real Seminario de Nobles a cargo de los jesuitas. En su momento de mayor esplendor cultural de dicha orden, antes de su expulsión del Reino de España y sus colonias. En 1768 ingresa como cadete del cuerpo de Reales Guardias Españolas y para 1780 ya es teniente coronel. Se orienta hacia la historia natural, siendo una personalidad de amplia cultura y poliglota; él establece una estrecha relación con el Gabinete de Historia Natural y el Jardín Botánico Madrileño. Su protector, el conde de Floridablanca, le encomendó diversas tareas que hicieron que ganara prestigio en el ambiente científico cortesano.
Antonio Pineda embarca en la Descubierta al mando del comandante de la expedición Alejandro Malaspina. En la otra embarcación de la expedición, la Atrevida al mando del capitán José Bustamante y Guerra, se embarcaría como oficial su hermano Arcadio Pineda. Ambas embarcaciones recorren parte de la costa atlántica de Sudamérica y posteriormente del Océano Pacífico. La Descubierta llega a Acapulco el 27 de marzo de 1791. La parte interesante es que Pineda viaja por tierra a la Ciudad de México y recorre el centro del virreinato desde el 20 de abril hasta el 20 de diciembre de 1791. Pineda en función de naturalista con gran predicción por la zoología fue acompañado en dicho recorrido por Louis Née como botánico, el pintor José Guio y el escribiente Julián del Villar y Pardo.
En su viaje de ocho meses describirá los paisajes de localidades como Petaquillas, Mochitlán, Chilpancingo, Taxco, Cuernavaca, México, Guanajuato y Puebla, entre otros sitios. Recogieron todo tipo de información, así como colectaron plantas y capturaron animales. Resalta su trabajo para la expedición de entrevistas y cuestionarios para obtener información sobre la realidad socioeconómica de la Nueva España.
Se destaca como una de sus aportaciones primarias la descripción y estudio anatómico del ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum), especie hoy en peligro de extinción. Seguramente es uno de los primeros zoólogos que realiza trabajo en profundidad en la Nueva España, porque el trabajo botánico había sido realizado con mayor empeño.
De suma importancia se encuentra en sus escritos el discurso ecológico, además de los estudios sobre física, química, zoología, antropología y geología, aunque no fue un entusiasta de la botánica pese a su formación científica.
En sus diarios Pineda destaca la gran riqueza forestal del hoy estado de Guerrero, con gran cantidad de maderas preciosas. Pero también observa la gran destrucción que se hacía de ésta. Narra cómo se destruye la vegetación y según cita la doctora González Claverán, comenta Pineda: “los Vergeles con que adorna la Naturaleza su país en Sesquerosos y áridos Montes que serán inhabitables” (p. 180).
Posteriormente, los expedicionarios partieron de Acapulco rumbo a Filipinas el 20 de diciembre de 1791 y en marzo de 1791 llegaron al archipiélago de las Filipinas. Pineda recorre la región central de la isla de Luzón y asciende el monte Caraballo, ya que era un escalador nato. Se conoce que en dicha ascensión registra síntoma de fiebres, y que esto lo obliga a guardar reposo en el poblado de Dupax. Pero su salud empeora al recorrer las riberas del río Cagayan, logra llegar a pie a la localidad de Banqui. De ahí fue trasladado moribundo a la misión de los padres Agustinos en el vecino poblado de Badoc. Ahí fallece de un ataque de apoplejía el 23 de junio de 1792.
No se omite el indicar que Malaspina antes de fallecer Pineda le había notificado su separación de la expedición bajo su encargo. Esto debido a que Pineda sin informarle había solicitado al gobierno de España continuar sus exploraciones a través del continente asiático. Sin embargo, al morir Pineda el propio Malaspina reconoció su valía como naturalista.
P. D. Nuestras condolencias a la familia, amigos y compañeros del PRD por el fallecimiento del profesor Demetrio Saldívar Gómez, secretario general del PRD en Guerrero, exigimos justicia para él. No más impunidad.