EL-SUR

Miércoles 28 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Antorcha campesina

Héctor Manuel Popoca Boone

Febrero 29, 2020

Los orígenes de esta organización política, económica y social se remontan a la época inicial de la década de los setentas, en lo que es ahora la Universidad Autónoma de Chapingo (UACH). En ese entonces, Escuela Nacional de Agricultura (ENA), ubicada en el casco de la ex Hacienda de Chapingo, en el municipio de Texcoco, Estado de México.
Surge liderada por el ingeniero agrónomo, Aquiles Córdova Moran, a la sazón profesor de tiempo completo. En 1974, el profesor y sus seguidores enarbolaron la demanda de convertir la escuela profesional en universidad autónoma mediante una larga huelga, con la que buscaban legitimarse y entronizarse más entre la población estudiantil y magisterial.
Aparte de dar clases, era un activista político de izquierda, que emprendió la constitución de un grupo magisterial-estudiantil denominado “Los bolcheviques”. Fuertemente impregnado de la teoría marxista-leninista. El adoctrinamiento, la disciplina y su práctica deformada la aplicaron, en una primera fase, al interior de su organización, para después hacerse del control de la directiva estudiantil universitaria. De esa forma querían convertir la UACH en una “universidad-partido.”
Al no poder acceder por una vía democrática a la rectoría general de la Universidad, la tomaron a la fuerza (simiente de su vocación porril); llevando la situación universitaria a un punto insostenible, lo que provocó la entrada del Ejército a la UACH en 1976 y la terminación de su movimiento al ser expulsados los principales líderes “bolcheviques”, encabezados por su líder máximo.
Viendo truncado su crecimiento en la UACH, momentáneamente cambian el terreno de su actuación política; participando en las preparatorias populares de la Cdmx y del Estado de México. Ahí encontraron materia propicia para continuar con su desenvolvimiento, pero ahora vinculándose también con habitantes de colonias populares en sus luchas por vivienda. En esa etapa fue cuando se auto denominaron “Antorcha Popular”
Accedieron a presupuestos públicos para programas sociales y fortalecieron su crecimiento a partir del desvío de parte de los mismos, para beneficio propio. Abandonaron su finalidad de formarse como partido político y prefirieron vivir de “los moches” gubernamentales y de canonjías económicas, como los financiamientos a fondo perdido para la creación de empresas productivas de alta rentabilidad, por ejemplo: gasolineras, entre otras.
Para eso, se acercaron al PRI que era el partido político en el poder, con el que mantienen una alianza de mutuo beneficio, al convertirse en golpeadores sociales; orientando su fuerza de choque a desbaratar protestas populares opositoras a los gobiernos priistas. Huelga decir que su ideología de izquierda la desecharon y su adoctrinamiento y disciplina partidaria giraron en torno a la forma de pensar de su máximo líder, que siempre ha sido el profesor multi mencionado.
Como varios de sus miembros fundadores tienen raíces familiares en el medio rural, expandieron sus actividades de gestión de proyectos productivos y de servicios comunitarios a los campesinos de aquellos lugares donde tienen cierta presencia. Así, sus esfuerzos organizativos prosperaron más rápidamente en el medio rural, donde había menos competencia de liderazgo, ante el declive de la CNC priista. Dando mayor atención a determinadas zonas del país del centro-sur; volviendo a cambiar de nombre a su organización, para nombrarla ahora: “Antorcha Campesina”.
Hace un año, a la pérdida del PRI del gobierno federal, esta organización golpeadora, se amparó en la protección de gobernadores estatales y municipales priistas para proseguir su actividad expansiva en el campo.
El estado de Guerrero no es ajeno a la presencia de Antorcha Campesina. Su radio de acción abarca ya varios municipios de la Montaña, producto de las buenas relaciones que tiene con el gobierno estatal. A guisa de ejemplo, en el Programa de Fertiizantes-2019, campesinos de esta organización recibieron un mayor número de sacos de fertilizantes; sacrificando municipios indígenas que no fueron apoyados.
PD. Al fin, el gobierno federal aceptó la demanda campesina de validar el padrón de fertilizantes mediante asamblea comunitaria.