EL-SUR

Lunes 10 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Opinión

Antropología Social, una carrera indispensable para Guerrero

Alba Teresa Estrada Castañón

Julio 17, 2017

Leí con pesar en el periódico El Sur la entrevista que realizó Alina Navarrete a la directora general de Planeación y Evaluación Institucional de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG). En ella, Arely Almazán informa sobre la intención de rectoría de cerrar la Escuela Superior de Antropología Social, ubicada en la ciudad de Tixtla, argumentando poca demanda y baja matrícula.
De ser consumada esta intención sería una pérdida lamentable para un estado como Guerrero. Una de las riquezas de nuestra entidad es su carácter pluriétnico y multicultural; la creación de la carrera de Antropología Social obedeció a la necesidad de conocer y estudiar esa diversidad étnica y cultural desde una perspectiva científica. Es verdad que las carencias y desafíos de nuestro estado son enormes y el área de salud –la que registra la matrícula más alta en la Universidad guerrerense– es sin duda importante de atender. Pero sería miope ignorar la necesidad de afrontar otras carencias de igual importancia como son los rubros de educación y cultura, sin cuya atención difícilmente superaremos los rezagos que aquejan a nuestra población. En sus 16 años de existencia que se conmemoraron el 15 de julio de este año, la Unidad Académica de Antropología Social, transformada recientemente en Escuela Superior de Antropología Social, ha logrado consolidar una planta académica de alto desempeño en investigación y docencia, que ha formado varias generaciones de antropólogos competentes y comprometidos, y ha generado publicaciones relevantes entre los que se cuentan títulos fundamentales para el conocimiento de las regiones indígenas de Guerrero, así como la revista Oxtotitlán. Itinerancias antropológicas.
El conocimiento y reflexión sobre las condiciones de vida, necesidades y cultura de los pueblos indígenas nahua, me’phaa, na savi y ñomndaa de Guerrero, no es únicamente una deuda social con los empobrecidos habitantes de la región de la Montaña, sino una condición indispensable para lograr nuestra integración y superación como entidad federativa, con una historia e identidad étnicamente diversa. Hay una ambivalencia en nuestro posicionamiento como guerrerenses: nos enorgullecemos de nuestra resistencia heroica en el pasado independiente y revolucionario, pero nos avergonzamos de la fama de pueblo pendenciero e ingobernable que nos caracteriza en el imaginario nacional. El desconocimiento de los rasgos profundos de nuestra historia y de nuestra identidad contribuyen a alimentar esa ambivalencia y nutren ese imaginario; la manera de contrarrestar esa visión sesgada de lo guerrerense no es ahondar esa ignorancia sino combatirla desde el conocimiento y la investigación. La carrera de Antropología Social de la UAGro es un espacio que ha contribuido a reducir tal desconocimiento. Importa incrementar el acervo cultural de los maestros bilingües, de los profesionales comprometidos con sus comunidades de origen, de los liderazgos sociales y políticos de los pueblos originarios. Importa conocer la microhistoria y la “interpoliticidad” inherente a las relaciones entre sistemas normativos que coexisten en nuestro sistema político; interesa también analizar la dinámica comunitaria de las fiestas, tradiciones y rituales que nutren la vida de esos pueblos; estudiar el sistema de cargos y valorar su importancia en la capacidad de resiliencia de nuestras culturas ancestrales. Una de las riquezas de la entidad es su repertorio de culturas en resistencia. Es fundamental entender aquellos elementos que inciden en su capacidad de organización y resistencia, a través de organizaciones como el Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, y la CRAC-Policía Comunitaria.
La UAAS (hoy ESAS) es fundamental para la formación de las y los antropólogos que Guerrero necesita. Al unirnos a la celebración de su décimo sexto aniversario, hacemos votos porque el quehacer antropológico y el aporte metodológico que la etnografía ha hecho a las ciencias sociales, sean valorados por las autoridades de la UAG y se vean fortalecidos antes que amenazados con su desaparición. Sería una pérdida irreparable para la universidad y para la entidad guerrerense en su conjunto.