EL-SUR

Sábado 20 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Aprovechar todas las vidas que te da la vida

Ana Cecilia Terrazas

Noviembre 29, 2025

De una belleza estética poco usual, la película francesa En corps (En movimiento, como la tradujeron en español), de 2022, dirigida por Cédric Klapisch e interpretada divinamente por Marion Barbeau, retoma una cita casi al final de la trama: “Ojalá aproveches todas las vidas que te da la vida”.
La máxima entraña la posibilidad de cambiar de enfoque, de contexto, de hábitos y maneras de habitar la vida, conforme pasa ésta, lo que puede resultar muy liberador. Solemos casarnos con una vida única y una sola manera de vivirla. Pero si, conforme pasa el tiempo, hallamos con toda conciencia muchas vidas en la vida misma, estamos dispuestas o dispuestos a experimentar formas distintas de ser, de hacer las cosas, de trabajar, de realizarnos. Vivir todas las vidas que te da la vida implica tener muchos amores y muchas familias; o bien las mismas, bajo distintas formas de relacionarse, deseablemente mejor, con más libertad y salud interpersonal. Implica también vincularnos con una biografía alegremente, esperando que si caes te levantas y si te levantas a veces algo te puede tumbar.
Todas las vidas de una vida única también operan para poder empezar, avanzada la edad, a trabajar, crear o diseñar nuevos retos, objetivos o caminos. En ese sentido, todo aprendizaje que nos posibilita salirnos de lo establecido, aunque fuera para regresar a la vida de antes con mayor alegría, quizá es un aprendizaje de vida que está sirviéndonos para la vida misma.
Aprender a envejecer es una tarea que no puede soslayarse, no debe y que, además, se necesita. La propuesta no es enclavarse en un futuro de vulnerabilidad ni mucho menos; el reto es poder, desde el presente, comenzar a reunir información y conocimiento para ponerlo en marcha, con la mayor sensibilidad, sensatez y sabiduría, cuando vayamos perdiendo algunas de las cosas que constituyen un presente que no es ni puede ser inamovible. Así pasa con la salud entera, con los contextos, con las amistades, los trabajos, las relaciones sociales. Uno de los orgullos de la televisión pública es justamente el programa dominical –con sus versiones cortas de lunes a jueves– del Canal Once que así se llama: Aprender a envejecer*. Se estima que tiene más de 21 millones de televidentes en ya más de una decena de temporadas que rebasan los mil 200 episodios a seis años de su estreno. El chiste de este espacio totalmente acorde con lo que se espera de la televisión pública, de servicio, ajena a los ritmos e intereses comerciales, es que es posiblemente la primera revista audiovisual pensada y hecha casi artesanalmente para justamente aprender a vivir esa etapa que puede ser larga, pero que indudablemente será la última de la vida.
Los aprendizajes son muchísimos para poder aprovechar todas esas vidas que da la vida. La recomendación de este Amerizaje –además de invitar a quien esto lea y no haya visto el programa, a que lo sintonice el próximo domingo a las 11 horas– es que podamos armarnos de distintas herramientas, desde ya, para tener una magnífica calidad de vida en el acto final de nuestra existencia. Los ámbitos clave son: psicología, salud física y corporal, convivencia social, relaciones amorosas y sexuales, no dejar pendientes, estudiar siempre, actualizarnos tecnológicamente, estar al día con nuestros trámites y documentación legal, evitar las deudas (financieras y de afectos o relacionales), ser responsables con nuestras condiciones médicas o de enfermedades crónicas.
También es altamente aconsejable, por lo menos para echarle un ojo, leer y revisar alguna biografía, ya sea atractiva e interesante literaria y editorialmente hablando o por el sólo gusto de poder reflejarnos en ella y repasar o ir repasando lo que nos ocurre, como si fuese un texto literario, una película, una vida contada a manera de relato para serie de televisión. Quienes saben de estos temas recomiendan siempre seleccionar los puntos más críticos de la vida e ir recuperando cómo pudimos salir de ciertas crisis, qué nos llevó a ellas y sobre todo qué nos ayudó a superarlas. Cuando se hace un recuento de daños, logros, éxitos y formas de salir adelante, se puede enfrentar de mejor manera el escenario de aventurarse a vivir otra vida, una nueva, pues el tiempo que nos queda no depende tanto de nosotros, salvo porque nos exige, sin duda, saberlo aprovechar.

*Esta autora colabora con este programa, lo que subjetiviza la opinión expresada.
@anterrazas