EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Apuntes para una agenda de sustentabilidad ambiental por la izquierda VII

Octavio Klimek Alcaraz

Septiembre 09, 2017

Preservar las pesquerías, ecosistemas costeros y marinos

Las pesquerías de los mares de México y ecosistemas acuáticos interiores muestran claras señales de agotamiento. Existe sobreexplotación de pesquerías, destrucción de espacios marinos por contaminación o presencia de especies invasoras. Agrava el hecho, que el desarrollo de infraestructuras en zonas costeras ha destruido ecosistemas como lagunas costeras, manglares y playas, entre otros espacios de vida. Por ello, la pesca y acuacultura debe ser administrada con una visión y política integral de manejo sostenible en un ecosistema natural acuático. Se requiere una gestión pesquera y acuícola sostenible, como base de una actividad sostenible y económicamente rentable. Asimismo, se requiere un nuevo modelo de gestión de costas, que permita ordenar y recuperar dichos espacios en forma sostenible.
Existe una preocupación creciente de que una amplia variedad de especies marinas de valor comercial para la pesca sufran un riesgo de extinción cada vez mayor. Esta pérdida, que podría ser irreversible se debe a una serie de amenazas, como son: la sobrepesca, la captura accidental, el cambio climático, las especies invasoras y el desarrollo del litoral, entre sus principales factores. En el caso de la sobrepesca se conoce que un alarmante 31.4 por ciento de las poblaciones de peces está sobreexplotadas, el 58.1 por ciento están plenamente explotadas y sólo el 10.5 por ciento de las poblaciones de peces está subexplotadas. Esto ha provocado que el crecimiento de la producción pesquera sea nulo, salvo la producción acuícola. Es decir, en el mundo, al igual que en nuestro país, se ha alcanzado o excedido la captura máxima posible que se puede obtener de la mayoría de los recursos marinos.
Por ello, se requiere una visión global de aprovechamiento sustentable de la pesca, que incluye alternativas como la acuacultura, contraria a aquella que consideraba a los recursos pesqueros como inagotables. En dicho sentido, es de preocupar la restricción de facultades y maniobra que la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables establece a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), dependencia que está estrechamente involucrada en materia de aprovechamiento sustentable de los recursos naturales.
Es importante recordar que las modificaciones de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal del 30 de noviembre del 2000, separaron la actividad pesquera y acuícola de la política de desarrollo sustentable de los recursos naturales, bajo un marco ecosistémico. Dicha reforma, en su momento no contempló la situación que guardaban los recursos pesqueros del país, a pesar que los indicadores de la Carta Nacional Pesquera, y el deterioro ambiental antropogénico y natural que se experimenta en buena parte de la zona costera, de donde se extrae el 80 por ciento de la pesca está contribuyendo al deterioro acelerado de los recursos pesqueros. En una buena proporción de los embalses continentales la situación es similar, debido en tal caso al deterioro de las cuencas hidrológicas y a la sobrepesca.
Operativamente desapareció para la Semarnat toda atribución o atención hacia la sustentabilidad en el aprovechamiento pesquero y la acuacultura, y se regresó a la visión sectorial ya superada por la extinta Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap).
Es importante indicar el estado actual de la pesca en México.
Los recursos acuáticos son vulnerables y por lo tanto no son infinitos.
Nuestro país ha alcanzado la captura máxima posible que se puede obtener en la mayoría de los recursos marinos explotados.
El esfuerzo pesquero sigue creciendo debido a la presión social derivada de la pobreza, y la falta de controles eficientes para su acceso.
Inadecuado control y delimitación del esfuerzo pesquero.
El deterioro ambiental provocado por actividades productivas y fenómenos naturales que se presentan, están agudizando aún más la limitada disponibilidad de los recursos acuáticos.
Paradójicamente, México ha sido principal promotor del ordenamiento y el ejercicio de la pesca responsable, y organizó en 1992, la Conferencia Internacional sobre Pesca Responsable, donde se generó la Declaración de Cancún. En este importante documento de políticas pesqueras se incorporó el concepto de enfoque precautorio, el cual fuera después ratificado ese mismo año en la Cumbre de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo.
Una gestión sostenible de las pesquerías significa lograr un rendimiento máximo sostenible de la misma, y obtener poblaciones de peces saludables en sus ecosistemas acuáticos. Es decir, la pesca deberá ajustarse con el mejor conocimiento científico posible a programa de manejo y aprovechamiento sostenible, que lleven dicho aprovechamiento a niveles que maximicen el rendimiento dentro los límites de la sostenibilidad. Asimismo, se debe impulsar estrategias y técnicas de pesca más selectivas, que reduzcan el descarte de capturar no deseadas (el pescado de talla menor y menos valioso).
A partir de dichos conceptos, se ha reconocido que la administración de los recursos pesqueros no puede ser abordada en forma aislada sin provocar alteraciones en otros recursos asociados o en el mismo ecosistema y que el tratamiento sectorial tradicional no es suficiente para atender el ordenamiento de las pesquerías.
La Semarnat tiene experiencia reconocida en procesos de integración, apertura, transparencia y la promoción de la sociedad en la toma de decisiones de manejo de los recursos naturales. En razón de ello, se considera que en la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables deben reforzarse las facultades en materia pesquera de la mencionada Secretaría, en aras del ordenamiento y desarrollo pesquero de nuestro país.
Otro asunto clave es el fortalecimiento de la acuacultura. En la actualidad se comprende, que los productos del mar y ecosistemas de agua dulce procedentes de la acuacultura son y serán una parte fundamental de nuestra futura cadena agroalimentaria. Si observamos, que la capacidad de producción sostenible de la captura pesquera es limitada, la acuacultura debe lograr complementar la demanda de productos pesqueros. Por ello, se debe fomentar las iniciativas para el desarrollo de la acuacultura, en especial de las comunidades más pobres del país, esto sin poner en riesgo la protección del ambiente. Un efecto colateral positivo, es que esto puede ser articulado con la ordenación territorial de las zonas costeras y las cuencas hidrográficas, para que los acuicultores accedan de manera ordenada al territorio y al agua que requieran, minimizando impactos ambientales adversos, así como sobre otras actividades económicas, como es el turismo. Otro tema, que no debe soslayarse, es el etiquetado de la acuacultura ecológica. Se debe etiquetar para dar a conocer a los consumidores las características del pescado procedente de actividades de acuacultura ecológica, lo que haría a este sector más competitivo.
Finalmente, si se refiere a una visión de manejo integral de los recursos marinos y acuícolas vistos como un sistema complejo e interdependiente, no se debe acotar a la Semarnat sólo a dichas especies protegidas y debe recoger los ordenamientos de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, LGEEPA, en materia de hábitats de gran importancia ecológica y económica como las lagunas costeras que son de los ecosistemas más productivos, subsidiarios de biomasa a otros ecosistemas marinos a través de redes tróficas y que son el medio donde se reproduce, cría, alimenta, refugia y cohabita un gran número de especies de flora y fauna acuática. Por ello, es primordial conservar y restaurar las zonas y lagunas costeras de México. Atendiendo la problemática de grave deterioro ecológico del sistema lagunar costero, y las áreas de humedales, sujetas a presiones de todo tipo, en especial los restos de manglares que todavía existen en el país.
Por lo anterior, se propone:
Impulsar reformas para desarrollar una legislación idónea en materia de pesca y acuacultura sustentables.
Impulsar reformas para desarrollar una legislación idónea en materia de zonas y ecosistemas costeros.
Reintegrar el sector de la administración pública en materia de pesca y acuacultura al sector relacionado al medio ambiente y los recursos naturales, dotando a dicha área de mayores recursos humanos especializados y materiales.
Desarrollar a más tardar en el 2024, que toda pesquería tenga su programa de manejo y aprovechamiento sostenible para ser autorizada, buscando recuperar todas las pesquerías y sus ecosistemas.
Establecer un programa especial para lograr el rescate ambiental del sistema laguna costero y de los humedales de México.
Proteger y restaurar los manglares, humedales y demás ecosistemas del sistema costero y marino en el país, así como establecer mecanismos de coordinación con las entidades federativas para la vigilancia del cumplimiento de la legislación en la materia.