EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Apuntes para una agenda de sustentabilidad ambiental por la izquierda XII

Octavio Klimek Alcaraz

Octubre 21, 2017

Ciudades sustentables

El primer asunto conceptual es preguntarse si se tienen ciudades sustentables e incluyentes en México., para lo cual se utiliza la definición del Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (CNUAH-Habitat) y el Programa de las Naciones Unidas del Medio Ambiente (Pnuma) del año 2000, que dice:
“Una ciudad sustentable es una ciudad donde los logros alcanzados en el desarrollo social, económico y físico son perdurables. Una ciudad sustentable posee una oferta continua de los recursos naturales en los que basa su desarrollo (y los utiliza a un nivel de sustentabilidad). Una ciudad sustentable mantiene una seguridad permanente frente a los riesgos ambientales que pueden amenazar su desarrollo (permitiendo sólo niveles de riesgos aceptables)” (p. 2).
La respuesta ante tal definición sería negativa, y se exponen las siguientes tesis a manera de diagnóstico, que lo explican:
Las ciudades del país no son ciudades incluyentes, donde todos tienen igualdad de oportunidades en el acceso a los servicios y recursos. La desigualdad social ha provocado restricciones de acceso a servicios públicos, multiplicación de zonas irregulares marginales por el crecimiento de la pobreza en el campo y en la misma ciudad.
Se observa que se han agudizado los problemas de construcción del espacio urbano, hay una división marcada entre lo legal e ilegal, lo formal y lo informal, lo rico y lo pobre.
Peor aún, el desequilibrio social conduce al desequilibrio ante el riesgo de desastres. Espanta ver muchos de los sitios donde se asienta la gente, su vulnerabilidad, al asentarse en muchos casos en las denominadas áreas de alto riesgo.
Es contrastante, que hay un fenómeno de segregación voluntaria en áreas con población de altos ingresos del resto de la población, para escapar a la inseguridad, y a los riesgos naturales, antrópicos o tecnológicos.
Por ello, no sorprende el poder de la economía subterránea de lo informal y de lo ilegal, que seguramente contribuye al crecimiento de la economía en las ciudades en una forma sustancial.
Adicional a ello, se observa en muchas ciudades un creciente deterioro de la estructura física de las ciudades, que se refleja en el equipamiento urbano, problemas en la movilidad de las personas, en la provisión de los servicios públicos básicos, la falta o los problemas con que operan las áreas recreativas y culturales, entre otros temas.
Las ciudades del país, al no ser sustentables, cada día dependen en forma creciente de insumos de la región o más allá de ella. De tal forma que tienen profunda dependencia del agua, los alimentos, la energía y toda clase de bienes y materiales usados en la vida urbana, en contraposición, hay flujos negativos de la ciudad hacia la región cercana (descargas de aguas residuales, residuos sólidos y peligrosos).
Agréguese, que las deficiencias en la operación del drenaje de aguas negras y los residuos sólidos son claros riesgos para el medio ambiente y la salud de sus habitantes. En general, los colectivos más frágiles socialmente son las principales víctimas del deterioro ambiental.
Además, en las principales ciudades se presentan los nuevos fenómenos de la conurbación mal planificada, el de la continuidad física y demográfica entre distintos centros de población, creándose las zonas metropolitanas. En las zonas metropolitanas mucha de la gente trabaja de día en un centro de población y busca el descanso de noche en otro, con las consiguientes pérdidas del bienestar.
Las ciudades del país tienen problemas que cotidianamente enfrenta una ciudad no sustentable. Una causa profunda son las décadas de malos gobiernos, en donde ha pesado más la intervención de los gobernantes, que de la ciudadanía. En la sociedad del país existe una profunda insatisfacción sobre lo que hoy son sus ciudades, y lo que antes fueron o podrían ser. Las ciudades mexicanas tienen hoy, más sombras que luces.
Se presentan múltiples desafíos en el desarrollo urbano desde el transporte, el impacto ambiental, la economía, la cultura. Los desafíos de una vivienda digna, de infraestructura y servicios básicos. Las necesidades de salud, educación y trabajo. Agréguese, el cambio global expresado en el cambio climático, la escasez de recursos naturales, la disparidad social y la expulsión masiva de seres humanos de sus lugares de origen.
Sin embargo, hay que reconocer que existe un decaimiento de la urbanización planificada, como resultado de dicha aceleración del crecimiento de las ciudades y la incapacidad de muchos gobiernos de anticipar la planificación urbana a todos estos enormes retos.
En general, se propone en contra del actual crecimiento de la aglomeración continua debe darse lugar a una amplia perspectiva policéntrica. Esto último implica, dicho en una frase, la creación de numerosos núcleos interconectados de todos los órdenes de magnitud, donde las prestaciones genéricas de la ciudad puedan ser unificadas con una densidad crítica.
Ante la necesaria pregunta de qué hacer para revertir esta situación y lograr políticas públicas que permitan transitar hacia las ciudades incluyentes y sustentables, se propone:
1) Desarrollo de estrategias locales hacia la sostenibilidad. No hay recetas, las soluciones se dan caso por caso, cada ciudad es distinta de otra. Sin embargo, se requiere una imagen-objetivo, aunque no sea muy exacta, de las ciudades sustentables. Es decir, responder colectivamente como se imagina la mayoría de la población en pocos años, hasta en muchos años, a sus localidades.
2) La sostenibilidad como proceso creativo local, que está en busca del equilibrio de energía y materia en las ciudades, entendiendo que el concepto de sostenibilidad no es un modelo estático, sino que puede ser ajustado y corregido en su ejecución. Un instrumento idóneo para tal fin, es el ordenamiento ecológico del territorio vinculado de manera articulada y transversal al plan de desarrollo urbano, y otros instrumentos de planificación territorial como los atlas de riesgo. Con el ordenamiento ecológico se propicia un instrumento básico para el manejo y uso sostenido de los ecosistemas, y con ello se busca ordenar los usos del suelo de acuerdo con su vocación ecológica y productiva.
3) La resolución de los problemas de las ciudades sólo se puede dar con la participación de la ciudadanía a través de su consulta, del diálogo y los consensos. Se necesita desarrollar las denominadas Agendas de Sustentabilidad locales, y de entrada, hacer que operen los diversos consejos locales de desarrollo urbano.
4) Se requiere hacer de la justicia social un pilar de la política para un desarrollo urbano sostenible. Los pobres son siempre los más afectados por los problemas ambientales (ruido, contaminación del tráfico, ausencia de instalaciones de esparcimiento, falta de viviendas asequibles o viviendas insalubres o en zonas de riesgo).
5) Debe lograrse la capacidad de generar un modelo local de economía sostenible ambientalmente. En donde, los recursos naturales y el ambiente son y deben considerarse como el capital de las ciudades, y por ello tratar de vivir de sus intereses y no del propio capital natural. Por ello, se debe:
Invertir y fomentar su conservación.
Aliviar la presión sobre las reservas de capital natural, por ejemplo con más naturaleza urbana (más áreas verdes, restauración de los espacios de vida de la vida silvestre).
Incrementar la edificación verde a través del uso de las mejores prácticas ecológicas.
Reducir residuos a través de su prevención y gestión integral, considerando en su ciclo de vida la responsabilidad del fabricante y la responsabilidad del consumidor.
Fortalecer la salud ambiental, reduciendo las sustancias tóxicas en los productos, propiciando un sistema de alimentos saludables, y mejorando la calidad del aire.
Impulsar el acceso al agua potable, la conservación de las fuentes de agua y reducir las aguas residuales.
6) Es urgente hacer una realidad a la movilidad urbana sostenible. Es necesario hacer de verdad público, el transporte público, dando prioridad a los medios de transporte respetuosos con el medio ambiente, así como lograr mejoras en la reducción de la congestión.
7) Aumentar la responsabilidad ante el cambio climático. Se requiere un compromiso local y activo para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero a través de la eficiencia energética y uso de energías renovables, así como de reducir la vulnerabilidad climática, como adaptarse al fenómeno.