EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Aquí una propuesta: el periodismo de incidencia

Silber Meza

Marzo 23, 2019

DE NORTE A SUR

Una de las definiciones más sencillas de periodismo de investigación es que busca revelar una verdad que alguien no quiere que se sepa. Una verdad incómoda que puede generar reacciones múltiples, desde una agresión directa, un bloqueo comercial, una campaña de difamación e incluso el asesinato de compañeros periodistas.
Pero son pocas las ocasiones en que esa reacción se convierte en una aceptación de la autoridad y en un cambio de la práctica denunciada o una sanción. Son contadas las veces en que el gobierno reconoce la necesidad de investigar el acto de corrupción o impunidad denunciado, y aún son menos cuando se logra una sanción o reforma a los reglamentos y leyes.
El riesgo, lo sabemos, es alto. Se descubren mafias de trata, de narcotráfico, narcomenudeo, de tráfico de armas, de componendas políticas, de corrupción policial, de fraudes, de sobornos, de violaciones graves a derechos humanos, de pederastia, de colusión, de conflictos de intereses, y así…
El periodismo no está obligado a generar cambios, no le podemos pedir eso; la intención es informar para que la sociedad esté mejor enterada, para que se conozca lo que sucede, para que se ventile la verdad, para impulsar el derecho a saber de la población. Y regularmente los periodistas que publican una revelación de impacto esperan que suceda algo con sus reportajes.
A pesar de que no esté obligado a hacerlo, a lo largo de la historia el periodismo ha sido un poderoso factor que genera cambios, concientiza a la población y difunde sus derechos, que abre las cajas de la opacidad. Siempre he creído que el periodismo genera cambios, pero no necesariamente suceden los cambios que queremos, cuando los queremos y como los queremos. Son pocas las ocasiones en que una información tiene consecuencia directa y, como decía, un castigo.
Por eso creo que el “periodismo de incidencia” puede ayudar mucho a generar los cambios que se requieren. En mi vida de periodista nunca había escuchado el término, no pensé existía, pero buscando en internet encontré que el portal deperiodismo.com lo define como “un género de periodismo que adopta intencional y transparentemente un punto de vista no objetivo, generalmente con algún propósito social o político. Debido a que se pretende que sea fáctico, se distingue de la propaganda. También se distingue de los casos de sesgo de los medios de comunicación y de falta de objetividad en los medios de comunicación, ya que el sesgo es intencional”.
También hallé una relación del término con enfoque de género. En el sitio argentino comunicarigualdad.com.ar se retoma una declaración de la periodista Mariana Carbajal, que dice: “Creo en el periodismo de incidencia. Desde el periodismo se puede hacer docencia”.
En el sitio de World Vision Honduras supe que realizaron talleres de periodismo de incidencia y producción de radio para niños y adolescentes de las comunidades de San Isidro y Jesús de Otoro.
Con esta breve búsqueda observé que el término se ha utilizado en varios países de América Latina, en diferentes contextos y con diversos significados. A mí me gusta definir al periodismo de incidencia como el trabajo periodístico de investigación que deliberadamente pretende generar un cambio a favor de su comunidad. La diferenciación más importante es justo la decisión de sí lograr una modificación, es decir: un impacto con la publicación del trabajo.
Para conseguirlo, el periodista tendrá que tener muy claro qué cambio o cambios son su objetivo, y las vías mediante las cuales lo va a conseguir: ora una sanción administrativa, ora una sanción penal, ora una destitución del servidor público, ora una reforma de reglamento, ora un cambio en la ley, ora un amparo.
Conozco a varios destacados periodistas mexicanos que realizan este tipo de periodismo, pero considero que es necesario sistematizarlo, esquematizarlo y promoverlo.
Y no, no se trata de suplir las funciones de un abogado, de un auditor, para nada, se trata de definir muy bien la estrategia desde la concepción de la investigación y plantear las rutas de incidencia para que caminen una vez que se haya publicado el reportaje.
Para lograrlo, el periodista podrá asirse de diversas herramientas, como una alianza con sociedad civil dispuesta a impulsar esos cambios, y que pueda tomar el caso una vez que haya sido publicado.
En países donde funciona el Estado de derecho no parece necesaria una estrategia así, pero en México los actores de poder juegan al olvido. El periodismo de incidencia busca que no haya olvido, al contrario, que se concrete el cambio que ellos tratan de evitar.