EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Arde la selva amazónica

Octavio Klimek Alcaraz

Agosto 24, 2019

Las selvas del Amazonas están ardiendo desde hace semanas en el corazón de América del Sur. Según diversos medios de comunicación, usando como fuente principal al Instituto Nacional de Investigación Espacial del Brasil (INPE), más de 74 mil incendios se han contabilizado en la región de la selva amazónica de Brasil desde el comienzo del año, alrededor del 84 por ciento más que en el año anterior. Los estados de Brasil más afectados son Acre, Rondônia, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, en el norte de Brasil. Pero también en el sur de Brasil, en Paraguay, Bolivia, Perú y el norte de Argentina, la selva está ardiendo.
Al comienzo de la semana, Sao Paulo se había oscurecido a mitad del día, ya que las nubes de humo de 2 mil 700 kilómetros se habían extendido a la gran ciudad industrial del Brasil. El alcance de la destrucción del “pulmón verde del mundo” se está haciendo más grande y se está volviendo más visible: se publican imágenes de animales en pánico, más de 1.5 millones de tweets con el hashtag #PrayforAmazonas se han contabilizado en la red social de Twitter.
El patrimonio biocultural es increíble. Alrededor de 900 mil indios de más de 300 pueblos indígenas viven en y desde el bosque, algunos de ellos nunca han tenido ningún contacto con la civilización. El conocimiento tradicional que salvaguardan es incalculable. Pero, no sólo para Brasil es la destrucción de la vida y los medios de vida un problema. La selva tropical de la amazonia, conocida como el “pulmón verde” del mundo, alberga por lo menos el 10 por ciento de la diversidad biológica y almacena cantidades gigantescas de dióxido de carbono. Es decir, su destrucción complica el lograr mitigar los efectos adversos del cambio climático, como evitar la acelerada extinción de especies en el planeta.
En mucho se atribuye a las prácticas de deforestación usadas para las actividades agropecuarias o la minería. Se derriba selva, se espera a que la vegetación muerta se seque para después quemarla (roza-tumba-quema).
Es conocido que la siembra de soya para la producción de piensos y biodiesel, así como la ganadería para la producción de carne son el principal factor de deforestación en Brasil. Además de esto, continúa la expansión de la superficie sembrada con caña de azúcar para la producción de etanol. Las necesidades de nuevas tierras agrícolas son enormes y crecientes. Esto supone una presión aún mayor sobre los ecosistemas forestales, como es la selva amazónica.
En el informe De la selva al plato se estima que se talan al año 6 mil 450 kilómetros cuadrados de la selva amazónica –lo que equivale a 2 mil 475 campos de futbol al día. Las cifras para el Cerrado son aún peores con 20 mil kilómetros cuadrados destruidos anualmente (https://www.tierra.org/la-demanda-europea-de-piensos-y-agrocombustibles-destruye-el-amazonas/).
Organizaciones ambientalistas y sociales, gobiernos de distintos países han acusado al actual gobierno de ultraderecha del presidente Jair Bolsonaro de incentivar la deforestación de las selvas amazónicas para el impulso de este tipo de actividades agropecuarias en favor de la gran agroindustria. Por tanto, se les acusa de ser los responsables políticos de la situación de crisis de los incendios forestales.
El tema de los incendios de la selva amazónica ha escalado internacionalmente. El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió que se plantee el tema en la cumbre del G7 de Biarritz a partir de este sábado. La canciller alemana Angela Merkel apoya la llamada de Macron. El presidente Bolsonaro no la ha tomado a bien y acusa a los líderes europeos de injerencia en los asuntos internos del Brasil con fines de beneficio político propio. De querer discutir sobre los incendios forestales en ausencia de los países de la región amazónica en la cumbre del G7, como testimonio de una mentalidad colonialista.
Bolsonaro no sola ha peleado con los líderes europeos, sino también alegó que los incendios ilegales en el Amazonas podrían haber sido provocados por organizaciones no gubernamentales para desacreditarlo a él y a su gobierno de la comunidad mundial. Sin evidencia, por supuesto.
Antes, de manera independiente a los incendios forestales, Alemania y Noruega suspendieron los pagos del Fondo Amazonas a mediados de agosto, ya que a su decir Brasil no está haciendo lo suficiente para detener la tala ilegal de la selva tropical. El Fondo Amazonas servía para ayudar a Brasil a proteger la selva tropical, siendo el principal donante Noruega.
En el fondo hay mucho en juego, el citado informe De la selva al plato recopila los datos más recientes, y concluye que la Unión Europea:
Es el cuarto importador de carne de Brasil con más de 250 mil toneladas de vacuno importadas en 2009.
Es uno de los principales mercados para la soya y la harina de soya brasileña, ya que compra hasta un tercio del total de la producción de Brasil.
Fue el mayor importador mundial de etanol brasileño, producido de caña de azúcar, en 2009, importando el 26.5 por ciento de las exportaciones totales del país.
Por ello, en círculos políticos europeos se piensa seriamente en detener esta demanda europea de carne, piensos y agrocombustibles que ha provocado la continua destrucción de la selva Amazónica y el Cerrado en Brasil. El principio es simple: toda importación agropecuaria que provenga de la deforestación ilegal debe ser prohibida.
Pero pueden ir más allá, afectando al Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Ante los devastadores incendios forestales de estos días, ya existen posiciones en la Unión Europea (UE), que amenazan con el bloqueo del acuerdo UE-Mercosur. El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y los países sudamericanos se adoptó después de casi 20 años de negociaciones, a fines de junio. Ahora tiene que ser ratificado por todos los países de la UE.
En fin, espero que los países asuman su parte de corresponsabilidad en este trágico asunto. Igual, se debe pedir a Brasil, Estados Unidos de América y por supuesto a los países restantes de Latinoamérica.