EL-SUR

Sábado 20 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Ariana Harwicz: confrontar de veras

Adán Ramírez Serret

Marzo 13, 2026

Ariana Harwicz (Buenos Aires, 1977) es de lo más fascinante en la literatura argentina contemporánea. Dueña de una voz intensa, dolorosa y contundente, escribe novelas que es imposible que pasen desapercibidas; quisiera decir, sería lo usual, que las odias o las amas, pero, me parece, las novelas de Harwicz están pensadas para ser odiadas, para remover las entrañas de los mejor portados y demostrar la oscuridad que existe en cada ser humano.
Con títulos como La débil menta se inserta en un feminismo extremadamente conflictivo, en donde parece dar voz a la misoginia. Pero sus novelas nunca son lo que parecen y eso es precisamente lo fascinante: nunca se les termina de entender bien.
El año pasado se estrenó la película Mátate amor, inspirada en la novela homónima de Harwicz, la cual se desarrolla dentro de la mente de una mujer que acaba de tener un hijo y sus pensamientos no son otros que los de la muerte. Sin embargo, lo curioso, lo original en la novela, es que no hay detrás ninguna ideología posparto, o heteropatriarcal que denuncie; no, no es para nada eso: se trata de entrar en ese mundo enigmático e incomprensible de la mente humana que abriga pensamientos monstruosos.
Harwicz pertenece a esa extraña familia que encabezan Patricia Highsmith y Elena Garro, en donde hay muchas protagonistas mujeres escritas por una mujer, pero en donde no hay ninguna denuncia y muchísimo menos una victimización; parecen ser alérgicas a esto, por lo cual sus novelas son sumamente incómodas, no hay lugar ideológico hacia el que llevarlas. No reivindican, no denuncian, no muestran el sufrimiento, tan sólo cuentan historias sórdidas que tienen la cualidad de latir con potencia dentro de quienes leen y cuyas obras, me parece, son lo más escandaloso y excitante del presente.
Degenerado es una de las obras más importantes y provocadoras dentro de la misma obra de Harwicz, en tiempos en los que Lolita, de Vladimir Nabokov, ha sido relegada por algunas lecturas confundidas en donde ven en la obra un exhorto y una apología de la pedofilia, que no lo es; y otras legítimas que se escandalizan, o se cansan, y con mucha razón, que se le siga dando tanta voz, tanta importancia a los pedófilos que simplemente son enfermos y que no tienen nada interesante que decir, cuando, más bien, se le debería de dar mucha más importancia a las víctimas.
Harwicz responde de manera directa con Degenerado a esta posición cansada de Lolita y escribe una versión muy parecida de un pedófilo. Se parece mucho, porque es la historia de un hombre hablando ante una juez pues se le acusa de haber abusado y asesinado no solamente a una menor, sino a una niña muy pequeña.
La historia tiene la originalidad de la vida de la autora, quien vive desde hace casi veinte años en Francia, y así la novela sucede en ese país, pero el degenerado tiene acento porteño. Aparece en las primeras páginas la sorpresa de amigos y vecinos de que aquel hombre ejemplar sea capaz de tal barbaridad. En pocas líneas estamos ya ante la voz del acusado, quien lejos de declararse inocente y decir que todo esto no es más que un error y una terrible mancha a su reputación comienza, todo lo contrario, a hacer un análisis un tanto cínico, un mucho lacerado de la profunda descomposición social y de la brutal hipocresía de este mundo.
A caballo entre la ironía y la maldad vamos entrando en esa brutal argumentación, confesión de las causas que sea un brutal enfermo, un pedófilo confeso, aunque no necesariamente consumado. Que él, sí, es un enfermo porque su padre era un enfermo y su madre lo abandonó; que sí, es un bicho raro para este mundo hipócrita que esconde sus vicios bajo una estatura moral, pero que él, le dice al jurado, no por eso, por su desgracia, es el asesino de la niña.
En apenas ciento veinte páginas Harwicz es capaz de dar una brutal confrontación a muchos pensamientos presuntamente progresistas que, junto a estas novelas, no son más que sutiles novelas conservadoras. Ella confronta de veras.

Ariana Harwicz, Degenerado, Barcelona, Anagrama, 2019. 124 páginas.