EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Arte y sostenibilidad

Octavio Klimek Alcaraz

Marzo 02, 2019

El compromiso del artista por el planeta es día a día más relevante. En la medida de que los artistas piensan en el ser humano y el cuidado de la naturaleza, crece la posibilidad de un futuro para el planeta. Aquí, no sólo estoy pensando en Leonardo DiCaprio, y otros artistas, y su compromiso militante en la lucha contra el cambio climático. Se trata de como el arte puede asumir como objeto de creación el reconstruir los vínculos entre la naturaleza y la humanidad. En lo personal, me gusta el romanticismo del paisaje, eclécticamente pienso en Caspar David Friedrich o en José María Velasco, siempre al ver sus paisajes pienso en la naturaleza que simplemente desapareció ante los ojos humanos. Duele, ver la belleza que hemos perdido.
Cuando pienso en energías limpias pienso en esos enormes molinos de viento y sus grandes aspas de ese viejo pintor holandés Jacob Isaackz.
Pero no solo existen artistas que no dañan a la naturaleza. Existen expresiones artísticas que no contribuyen al respeto del medio ambiente. Por ejemplo, la obra más representativa del movimiento del Land Art es la Spiral Jetty de Robert Smithson: una enorme escultura situada en el desierto de Utah fabricada a partir de 5 mil toneladas de basalto que se internan en el Gran Lago Salado y describen una espiral. Esta escultura implicó un daño permanente considerable al paisaje en el que trabajó. El paisaje se convirtió en una forma de campo de residuos, y Smithson usó un bulldozer para raspar y cortar el paisaje, afectando al lago. Sin embargo, hay obras escultóricas del movimiento del Land Art, que me gusta por su integración en la naturaleza, les recomiendo conozcan las esculturas del austriaco Karl Prantl.
Pienso luego en las intervenciones de los artistas Christo y Jeanne Claude. La pareja de artistas planeó un proyecto Surrouded Island basado en la idea de Jeanne-Claude de rodear 11 islas en la Bahía Vizcaína de Miami con 600 metros cuadrados de polipropileno rosado, que en cierta medida perjudican los espacios naturales de la vida silvestre. El arte se puede convertir entonces en otra forma de contaminación del medio ambiente.
Peor aún, existen artistas que han abusado de los animales, El caso más conocido es el del denominado arte transgénico o bioarte, que se basa en la modificación genética de animales. El artista brasileño Eduardo Kac tiene en su obra Alba, presentada en 2000 en Aviñón como un conejo fluorescente verde. Este animal se encontraba implantado con un gen de proteína verde fluorescente de un tipo de medusa y bajo una luz azul específica, el conejo parecía verde.
No pretendo ser censor de la creación artística, pero sí indicar que el arte también puede ser un medio de deterioro ambiental y el abuso biocentrista de otras especies de seres vivos.
Seguramente la mayoría de los artistas están comprometidos en provocar una reflexión cultural sobre el significado de la naturaleza y su relación con el ser humano. Obvio hay artistas más comprometidos con el tema ambiental, se inspiran y trabajan con materiales reciclados. En lo personal no soy un fan de la belleza del uso de materiales que no son biodegradables, como el uso de botellas plásticas. Pero reconozco, que en nuestra cultura urbana pueden lanzar un claro mensaje hacia nuestra tremenda sociedad del desperdicio de materiales con base en recurso no renovables. Me gusta más creaciones relacionadas a la vida, a mí biofilia, mi amor por la vida, como biólogo que al fin soy.
Estoy convencido que el arte entendido en un contexto de sostenibilidad, puede contribuir a lograr una cultura ecológica entre la gente y tiene el potencial de transformar la vida cotidiana. El arte tiene un enorme potencial para inculcarnos el respeto a la naturaleza, en especial de la comunidad de los seres vivos que la integran. Pero, para eso se necesita con urgencia una educación en las bellas artes, así como ahora se intenta en las ingenierías y otras disciplinas, que eduque en lo finito de nuestro planeta. Que enseñe como la capacidad de carga del planeta a través del abuso de los sistemas ecológicos y sus recursos naturales por los seres humanos en especial de la revolución industrial a la fecha, está adelantando nuestra extinción como especie humana, por lo menos como ahora la conocemos. Se trata de impulsar proyectos artísticos y socioeducativos que promuevan la sostenibilidad en un contexto de preocupaciones sociales y ecológicas.