EL-SUR

Sábado 27 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Asediados en víspera electoral

Abelardo Martín M.

Mayo 27, 2025

El periodo inmediato a cualquier proceso electoral se caracteriza por la tensión, cierta incertidumbre y hasta temor por lo que pudiese ocurrir. Todo acontecimiento pasa por el cristal preelectoral, la zozobra y la expectativa que genera. Hoy estamos justo en la última semana previa a las elecciones inéditas en las que se seleccionará, por primera vez en la historia de México, a quienes se encargarán de la impartición de justicia desde el Poder Judicial de la Federación.
Ministros, jueces, magistrados, serán elegidos por el escrutinio al que obliga o invita la actual legislación, en un hecho que ha sido no sólo cuestionado, sino criticado y, peor aún, sometido a la polarización de una sociedad que va a tientas en el proceso de democratización del país.
Sin duda alguna es bueno elegir a los gobernantes en procesos electorales en los que la mayoría sea la que determine en quienes recae la responsabilidad del gobierno. Ciertamente la democracia, según quienes añoran dictaduras o todo lo que se les parezca, es el peor de los sistemas de gobierno, salvo que los ciudadanos asuman plenamente su responsabilidad como tales y estén dispuestos a correr los riesgos de su genuina participación. Muchos de quienes critican el procedimiento electoral por venir, asumen que la ciudadanía no está preparada o no tiene la información para decidir, por si misma, a quienes se encargarán de la impartición de justicia mediante la aplicación de la ley. Ofenden a los ciudadanos a quienes se declara incapaces de tomar una opción o decisión, cuando que la esencia de la participación popular estriba, precisamente, en el respeto a la opinión de cada persona convertida en ciudadanos responsables.
Un verdadero asedio sufre el país, en particular el gobierno de la 4T, por intereses que buscan que las expectativas de cambio naufraguen, se diluyan, fracasen. El suceso más destacado y lamentable, aunque no el único, lo fue en días pasados la ejecución de dos personajes de bajo perfil, pero del círculo más cercano de la jefa de Gobierno de la ciudad de México, Clara Brugada; su secretaria particular, Ximena Guzmán, y uno de sus asesores, José Muñoz. Aunque las investigaciones del caso están en desarrollo y tardarán en llegar a conclusiones y resultados firmes, se conocen ya evidencias de que se trató de un atentado minuciosamente planeado y ejecutado, con una logística que se operó puntualmente y sin falla, en la que hubo cuidado en todos los detalles.
¿Quién pudo concebir y llevar a cabo un plan complejo y de gran dificultad de ejecución? Se requería, además de un tirador profesional, experto en el manejo de armas y dispuesto a arriesgar la vida para cometer el crimen, por supuesto el arma misma, pequeña para no hacer bulto y llamar la atención en una zona bulliciosa y concurrida, equipada con silenciador por las mismas razones. Los cómplices, que ya la autoridad investigadora ha ubicado en por lo menos otros tres individuos que condujeron los vehículos, una motocicleta y dos automóviles, para realizar la huida. Los vehículos con placas y registros alterados para no ser fácilmente rastreados. Una cámara de vigilancia en el lugar de los hechos que muy a modo daba imágenes borrosas, con lo que se perdieron evidencias clave. Y lo que no sabemos, dónde se esconden y cómo se da cobertura a los participantes del atentado. Además, los recursos para financiar todo ello, más lo que resulte.
Llegar a los asesinos es un desafío complicado y llevará algún tiempo. Identificar los autores intelectuales y los intereses a los que responden, resulta todo un reto lleno de aristas y riesgos. La ejecución ha hecho recordar el atentado fallido que sufrió una madrugada de hace un lustro el hoy secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, cuando ocupaba el mismo cargo en la capital de la República; pese a lo aparatoso del ataque salió con vida gracias al nivel de blindaje de la camioneta que lo transportaba y a que él mismo portaba un chaleco antibalas, elementos con los que no contaron las víctimas ahora fallecidas.
En aquel entonces se pudo aprehender y juzgar a la mayoría de los participantes, y ubicar al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación como el autor intelectual del golpe. Más recientemente, hace menos de un año, fue ejecutado en calles de Coacalco, en la periferia de la Ciudad de México, Milton Morales, uno de los colaboradores de mayor confianza de García Harfuch desde años atrás. En ambos casos la constante es el crimen organizado intentando ganarle la partida a las fuerzas de seguridad. En otros frentes, con menor grado de violencia, el gobierno enfrenta presiones y ataques.
Un caso muy notable es la actuación de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, que lleva diez días acampada en el Zócalo de la ciudad de México, desquiciando todos los días la vida de la capital de la República, lo mismo con bloqueos en vialidades estratégicas, los accesos al aeropuerto citadino, e incluso sitiando Palacio Nacional para tratar de frustrar la realización de la conferencia mañanera de la doctora Sheinbaum. Recientemente han ampliado sus movilizaciones a otras entidades del país. Sus peticiones son desmedidas, imposibles de conceder, pero sus tácticas se acercan a la pendencia y la provocación.
En ese ambiente contaminado, incluso un desafortunado accidente del buque escuela Cuauhtémoc en el puente de Brooklyn, en Nueva York, desató críticas desmesuradas, muchas de ellas contra las instituciones involucradas y contra el gobierno en general, que se han ido apagando al precisarse, por ejemplo, que dentro de un puerto es norma internacional que la responsabilidad de las maniobras de una embarcación están a cargo de un piloto local; aunque los resultados de la investigación, se ha anunciado, tardarán por lo menos un mes, y entonces podrá precisarse lo que se hizo mal y quién causó los daños.
Entretanto, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum se enfrenta a las más recientes amenazas del gobierno norteamericano encabezado por Donald Trump. Mientras militariza una gran extensión de la frontera con México y da al ejército estadunidense la facultad de detener inmigrantes, ha enviado ahora la iniciativa para gravar las remesas que los trabajadores mexicanos residentes en Estados Unidos mandan a sus familias, con lo cual la administración del país vecino planea hacerse de recursos a costa de uno de los sectores más desprotegidos. Ya la Cámara de Representantes de esa nación bajó la tasa del proyectado gravamen del cinco al tres y medio por ciento, pero eso no es una buena noticia, como festinó el embajador mexicano en Washington, pues lo que pretende nuestro país, como enfatizó la mandataria, es que ese impuesto no se establezca.
En los comicios del próximo domingo la gran mayoría de los analistas prevé una participación por debajo del 20 por ciento del electorado, lo que llevará la elección al cuestionamiento de los críticos de la 4T, quienes argumentarán que con tan baja participación la legitimidad de los elegidos estará en duda; de ahí, precisamente, la importancia de que los ciudadanos acudan a las urnas a expresar y externar sus preferencias, en el entendido de que esta es la primera ocasión en la que los integrantes del Poder Judicial de la Federación serán electos, como ya ha sido el caso de los miembros de los poderes Ejecutivo y Legislativo quienes han sido nombrados producto de elecciones. Sin duda es un avance, lento pero que conforma a una nueva república mejor representada, más representativa y, en el mejor de los casos, más unida, más justa y con mejores posibilidades de actuación.
En Guerrero, mientras tanto, a la inseguridad y la violencia que se ha normalizado y que crece día con día en el estado, se suman ahora las amenazas meteorológicas. A ver cómo nos va con el primer huracán de la temporada, luego de la tremenda experiencia de los años pasados, con Otis y John. Aquí también hay asedio.
Los ojos del mundo observan a México y los próximos días serán relevantes en la recuperación de la gobernanza y la maduración de la democracia en nuestro país.