EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Atención a la violencia

Héctor Manuel Popoca Boone

Diciembre 19, 2015

La violencia social es polifacética y multidimensional. Es estructural y no tan solo coyuntural. Su tratamiento debe ser integral, diversificado y de mediano plazo. Todos, como comunidad civilizada, debemos participar en su atención; “mediante un orden social justo y políticas públicas con enfoque preventivo, al otorgar medios y mayor educación para satisfacer las necesidades básicas de la población” (Marco Lara Klahr).
La violencia tiene solución en la medida que los conflictos que la alimentan se desvanecen y la energía que contienen se reorienta hacia la paz. De lo que se trata es de convertir las contradicciones no zanjadas, expresadas en confrontaciones físicas, en proyectos de vida y no de muerte.
Las actuales causas que generan la violencia son conflictos no resueltos en por lo menos dos protagonistas principales: El Estado mexicano y la delincuencia organizada. Algunos de esos conflictos que generan violencia son de suyos antagónicos por naturaleza, y el esfuerzo deberá centrarse en mantenerlos bajo control, en un estado de invernación permanente. Porque la solución no es el uso de las armas a raja tabla para eliminar a una de las partes. Así lo enseñan las guerras o el holocausto, por ejemplo. En algunos casos, deja de haber conflicto por la pudrición que otorga la inmensidad del tiempo transcurrido. La guerra de Vietnam con EUA, es un buen ejemplo y aun así tuvo que negociarse para obtener la anhelada paz.
Otras contradicciones no son antagónicas (Mao Tse Tung, dixit). La solución no requiere de la desaparición o anulación del otro. Es factible canalizar este tipo de conflictos hacia la construcción de una paz social duradera. Mediante el uso del diálogo, el intercambio de percepciones sobre la realidad, el convencimiento, el arte de ceder, la búsqueda de salidas dignas y la toma de acuerdos. Una paz, sustentada en la capacidad de los protagonistas para identificar factores de riesgo y así trasmutar los conflictos, a través del respeto irrestricto a la ley y a los derechos humanos (premisas sine qua non), por todos y para todos.
Parte importante de la violencia que sufre Guerrero se caracteriza por la constante violación de los derechos humanos, una delincuencia desatada en un contexto de corrupción e impunidad, paralización de la actividad económica, una escasa cultura de la legalidad y de la civilidad, tanto en instituciones como en la ciudadanía, no se diga en los delincuentes. Menester es comenzar, dando ejemplo público de enmienda, primeramente por parte del Estado mexicano.
Para su verdadera extinción, a la violencia hay que analizarla a partir de los conflictos que le dan existencia y que son su razón de ser. Tenemos que empezar por conocer la verdad completa del conflicto, sin ocultar o tergiversar nada, para darle el verdadero peso específico a los hechos, circunstancias y participantes directos e indirectos; y así identificar con justeza, responsabilidades, penalizaciones y reparaciones a que haya lugar.
Si a los ciudadanos nos toca afrontar los efectos colaterales, sumamente dañinos, de actos de aniquilamiento por las partes en conflicto, no es dable estar pasivos; so pena de seguir siendo víctimas directas de la ruptura de un entramado social, cada vez menos civilizado. En este tema, la agenda de la corresponsabilidad social está por desahogarse en mucho todavía. No somos parte directa del conflicto, pero sí de la solución; teniendo siempre presente que es un problema estructural y no solo de seguridad temporal que se consigue con actos indiscriminados de fuerza institucional y de justicia penal, para solo así enfrentar descuartizamientos y desollamientos que se dan al por mayor. Por lo pronto a gobierno y sociedad nos falta intensificar el diálogo y la coordinación para la transformación social y convertir un estado de chueco, en un estado de derecho.

PD. El Congreso local violó flagrantemente su propia ley orgánica, con un indebido proceso, para nombrar al nuevo Fiscal General Estatal. Ante el avasallamiento de otros poderes, la dignidad de esa institución fue salvada por la bancada del Movimiento Ciudadano, la diputada de Morena y algunos diputados del PRD.