EL-SUR

Miércoles 28 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Atenta sugerencia

Héctor Manuel Popoca Boone

Abril 18, 2020

El deterioro de la economía nacional va en aumento, pero mucho más la familiar. De la pobreza y carencia de ingresos económicos no hay más que un paso para padecer hambre. No se puede de ninguna manera postergar el combate al desempleo y a la hambruna que, lamentablemente, ha incoado su manto mortífero en Guerrero. Por lo que atentamente sugiero a las autoridades competentes echar a andar un programa gubernamental exitoso que en su momento fue denominado “MAIZ POR BOSQUE” (ahora pueden ponerle el nombre que deseen), llevado a cabo hará varios años en diversas comunidades indígenas, en lo que hoy es el municipio de Cochoapa el Grande, que es considerado el más pobre del país, ubicado en la Montaña Alta. El antecedente de este programa fue el de las cooperativas indígenas, INI-Coplamar.
Este programa en comento, consistió en el acceso de los pueblos a costales de maíz mediante trabajos de reforestación, tipo plantación comercial, de dos variedades de pinos, en terrenos de los Bienes Comunales de Cochoapa. El pago al campesino indígena era con el grano básico y no con dinero, para proteger la nutrición de la familia e inhibir el consumo de aguardiente en la comunidad. Esto, bajo la norma anticorrupción de “hectárea trabajada, productor abastecido” En una primera etapa se hacía la limpia del monte, la apertura de cepas y el cerco perimetral, para después el trasplante en una superficie de 270 hectáreas.
El proyecto generó 339 empleos (considerando que 88 jornales diarios equivalían a un empleo). Fueron beneficiadas 737 familias. El estímulo otorgado fue a razón de 13.3 kilos de maíz por jornal devengado. El maíz con el que se les pagaba provenía de las cosechas de Tierra Caliente, Valles de Iguala, la Cañada de Huamuxtitlán y de la región de Costa Chica. El precio de compra fue siempre al alza, regulando el precio de mercado del maíz que en tiempos de cosecha bajaba mucho. De tal suerte que el programa también benefició, de paso, a la economía familiar de campesinos maiceros de otras regiones de Guerrero.
Tenía triple propósito el programa: frenar el deslave de los suelos y el respectivo daño ecológico; inducir la regeneración del suelo con vocación forestal y otorgarles empleo a los hombres para el sostenimiento de sus respectivas familias, sin tener que migrar a los estados del norte del país o a los cinturones de miseria de los grandes centros urbanos.
Las unidades institucionales responsables del programa fueron, por parte del gobierno federal, el INI y la Comisión Nacional Forestal; por parte del gobierno estatal, la Oficina de Asesoría en Políticas Públicas y la Secretaría de Asuntos Indígenas. Por el gobierno municipal, el Ayuntamiento de Metlatónoc (ya que, en ese entonces, Cochoapa era parte integrante de ese municipio).
La financiación del programa fue con recursos federales y estatales. A título de ejemplo, para este año 2020, Cochoapa el Grande tiene recursos federales autorizados en el ramo 33 por la cantidad de 118.2 millones de pesos. La mayoría de ellos etiquetados para obra pública que generalmente abreva en los veneros de la corrupción. Insisto que en el presente estado de emergencia nacional deben de ser usados para combatir el hambre y generación de empleos temporales donde se utilice mucha mano de obra y poca maquinaria.
Adenda. – C. Gobernador y C. Secretario General de Gobierno: Les expongo, una vez más, mi extrañeza de que no han tomado todavía en cuenta la sugerencia de reconvertir en hospital eventual –para la fase 3 del combate a la actual pandemia–, el Centro Comunitario contra la Violencia a la Mujer Indígena, ubicado en la ciudad de Ayutla.
Desde el inicio de sus responsabilidades gubernamentales ustedes lo han mantenido cerrado y abandonado; es más, me informan que las camas y el mobiliario en general con que ya contaba, fueron sustraídos supuestamente con la venia de ustedes. El Centro cuenta con un albergue, con cupo para 75 camas, comedor, baños, cubículos para la atención profesional a las víctimas, oficinas administrativas y espacios cercados al aire libre.
Estoy seguro que a los habitantes de Ayutla y municipios circunvecinos, mucho les agradará que los visitaran personalmente en fechas próximas para que, además, constaten que el hospital regional de la Secretaría de Salud solo cuenta, en lo inmediato, con ¡cuatro camas! para darle servicio a miles de habitantes en su radio de acción; sin mayor número de médicos, enfermeras y personal de asistencia. Hay falta de equipo, avituallamiento y medicinas requeridas para enfrentar la crisis letal que está a las puertas de Guerrero. Ojalá esté yo equivocado. Que cada cual asuma la consciencia y responsabilidad que le compete en estos tiempos aciagos.